En ausencia de las Asignaciones Familiares-Plan Equidad (AFAM-PE), entre 2016 y 2024 el porcentaje de familias que habría enfrentado un problema de insuficiencia de recursos para sostener un estándar de vida mínimo habría sido un punto porcentual más alto de lo que fue. Se trataría de unas 52.000 personas aproximadamente.
¿Qué son las Asignaciones Familiares?
Las AFAM-PE son una transferencia monetaria no contributiva “dirigida a mujeres embarazadas (prenatal), niños, niñas y adolescentes menores de 18 años o personas en situación de discapacidad, que integren hogares en situación de vulnerabilidad socioeconómica o estén en atención de tiempo completo en establecimientos del Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay (INAU) o en instituciones en convenio con dicho instituto”.
En 2024, el Banco de Previsión Social destinó cerca de 703 millones de pesos a las AFAM, equivalentes a 17,5 millones de dólares. Las prestaciones oscilan entre 674 y 1.347 pesos por beneficiario, en función de los ingresos formales del núcleo familiar.
¿Cómo contribuyen a mitigar la pobreza?
Las transferencias desempeñan un papel relevante para mejorar las condiciones de los hogares más vulnerables. Por ejemplo, las investigaciones sugieren que una peor alimentación durante los primeros años de vida produce secuelas que persisten durante años, en tanto afectan el desarrollo cognitivo (creatividad y capacidad de aprendizaje)1 y psicomotor2 (lo que también incide sobre su adquisición de destrezas y aprendizaje).
Esto, obviamente, limita su capacidad futura para acceder a oportunidades, educación y empleos que les permitan escapar de la trama de la pobreza. De esta forma, las transferencias buscan mitigar los efectos negativos de la pobreza durante la etapa de desarrollo de los niños, intentando operar sobre su transmisión intergeneracional y reduciendo las mayores privaciones que enfrentan los hogares.
En el caso de Uruguay, estas políticas lograron que la pobreza entre los menores de 18 años se redujera entre 3,0 y 3,4 puntos porcentuales durante 2024 (entre 26.000 y 29.000 jóvenes).
¿Son la única política que actúa sobre esta problemática?
No, existen otras políticas, como la Tarjeta Uruguay Social (TUS), a través de la cual las familias en situación de vulnerabilidad reciben una transferencia monetaria para la adquisición de alimentos y productos de primera necesidad en locales adheridos.
Esta política incluye al Bono Crianza, destinado a hogares en situación de vulnerabilidad extrema con mujeres embarazadas y/o con niños menores de tres años. El año pasado, en la Ley de Presupuesto, se definió un aumento del 25% para los hogares con TUS simple en 2026 y 2027 (que aumenta al 50% para lo que resta del período de gobierno). En el caso de los hogares con TUS doble, el incremento es del 50% para el período 2026-2029. Además, la TUS cuenta con otras partidas que se entregan a grupos específicos que se encuentran en situación de vulnerabilidad.
De esta forma, se busca ayudar de manera diferencial a los niños y niñas durante su etapa de desarrollo, así como a otros grupos específicos. De no recibir estos ingresos, la pobreza total sería 2,5 puntos porcentuales más alta (equivalente a 89.000 personas); en el caso de la pobreza entre los menores de 18 años, el incremento diferencial es de 5 puntos, es decir, habría 43.000 jóvenes más padeciendo esta situación.
Joaquín Pascal, Centro de Estudios Etcétera.
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Banco Mundial. Poverty Reduction and Growth: virtuous and vicious circle. (2006). Washington DC, 2006. ↩
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Amarante V, Arim, R y Vigorito, A. (2005). Pobreza, red de protección social y situación de la infancia en Uruguay. División de Programas Sociales, Región 1. Banco Interamericano de Desarrollo. ↩