Dentro de la ciencia, las mujeres tienen, por ejemplo, menos probabilidades que sus colegas varones de ser invitadas como conferencistas principales o de liderar proyectos de investigación, y continúan subrepresentadas en disciplinas como la ingeniería, la matemática y la física. Incluso en áreas donde son mayoría, como las ciencias de la salud o las ciencias sociales, persisten brechas en el acceso a posiciones de liderazgo y en la consolidación de las trayectorias académicas.
En Uruguay, estas dinámicas se observan con claridad. En la Universidad de la República (Udelar), la institución que concentra la mayor parte de la investigación que se realiza en nuestro país, las mujeres representan la mayoría del estudiantado y del egreso a nivel de grado y maestría, pero su representación cae en el nivel de doctorado.
Asimismo, se evidencia una marcada diferencia por sexo en los cargos docentes. Estas desigualdades se acentúan en los niveles más altos de la carrera académica: las mujeres representan apenas cuatro de cada diez docentes en el grado 4 y tres de cada diez en el grado 5.1 De la misma forma, de acuerdo con datos de Prisma,2 las mujeres están subrepresentadas en los niveles más elevados del Sistema Nacional de Investigadores, representando aproximadamente cuatro de cada diez investigadores en el nivel 2 y tres de cada diez en el nivel 3.
¿A quién le importa? ¿Por qué debería importarnos?
Cuando las mujeres no están presentes en la ciencia, se pierden experiencias, ideas y enfoques que resultan fundamentales para el desarrollo de una ciencia más robusta, innovadora y socialmente relevante. La subrepresentación de las mujeres en los niveles más altos de liderazgo académico y científico no solo refleja una desigualdad persistente, sino que también empobrece al sistema de ciencia y tecnología en su conjunto.
Por el contrario, promover una mayor pluralidad y diversidad contribuye a mejorar su desempeño, potenciar la creatividad y la innovación, y ampliar el impacto positivo del conocimiento en la sociedad. En este sentido, identificar los factores que limitan el progreso de las mujeres en sus trayectorias académicas no solo responde a una necesidad de equidad, sino que también constituye un paso clave para fortalecer el sistema científico.
Esta fue una de las principales motivaciones que en 2021 nos llevó a conformar un equipo interdisciplinario para investigar las causas explicativas de las brechas de género en la academia. En ese primer proyecto nos preguntamos en qué medida el cuidado asociado al nacimiento de hijos e hijas incide en las brechas de género en tres dimensiones: la formación de posgrado, la producción académica y las trayectorias profesionales, medidas a través del acceso a cargos.3 Para responder a esta pregunta construimos una base de datos que combina información del CVUY (ANII) de investigadoras e investigadores uruguayos, con datos de registros administrativos de la Udelar y del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), e información secundaria sobre nacimiento de hijos e hijas.
Encontramos que la maternidad afecta de manera significativa la productividad académica y las trayectorias profesionales de las madres, mientras que no tiene efectos significativos en el caso de los padres.4 En particular, nuestros resultados muestran que la maternidad se asocia con una caída de 17% en la cantidad promedio de artículos publicados por las madres durante los diez años posteriores al nacimiento.
Además, encontramos que la maternidad implica una penalización en la participación en eventos académicos: el número de presentaciones realizadas por las madres se reduce casi a la mitad (48%) inmediatamente después del nacimiento, mientras que en el caso de los padres la disminución es considerablemente menor (16%). Si bien estas diferencias tienden a atenuarse a medida que el hijo o hija crece, las brechas no llegan a cerrarse. Este patrón se explica, en gran medida, por una reducción del 35% en la probabilidad de que las científicas participen en al menos un congreso o jornada en el exterior durante la década posterior al nacimiento.
Asimismo, nuestros resultados muestran que el momento de la carrera académica en el que ocurre la maternidad es un factor clave para explicar el desempeño posterior. En particular, las mujeres que aún no han completado su formación de doctorado al momento de tener su primer hijo o hija son las que experimentan las mayores penalizaciones en sus trayectorias posteriores.
Por otra parte, como consecuencia de estas desigualdades de género en los efectos del nacimiento de hijos e hijas sobre la productividad académica, encontramos que los padres tienen mayores probabilidades que las madres de ser promovidos a cargos de mayor rango académico en los años posteriores al nacimiento. En particular, los investigadores varones presentan una mayor probabilidad que las mujeres de ingresar al Sistema Nacional de Investigadores y, en el caso de quienes son docentes de la Udelar, de acceder a cargos de profesor adjunto (grado 3) o superiores en los años posteriores al nacimiento de su primer hijo/a.
¿Y ahora qué?
Un insumo fundamental en nuestro proyecto de investigación fue la construcción de una base de datos que permite observar distintos momentos de las trayectorias académicas a lo largo del tiempo. Contar con información longitudinal resulta especialmente valioso para el análisis de desigualdades, ya que permite ir más allá de las fotografías estáticas de un momento específico de la carrera –como suele ocurrir en estudios que se concentran, por ejemplo, en la etapa inmediatamente posterior a la finalización del doctorado– y analizar cómo evolucionan las trayectorias académicas a lo largo del ciclo de vida.
A partir de este enfoque, uno de los principales aprendizajes de nuestro análisis es que las brechas de género tienden a ampliarse con el transcurso del tiempo. Más que surgir de un único punto de inflexión, estas diferencias se construyen de manera gradual debido a la acumulación de múltiples desigualdades a lo largo de la carrera. Este patrón es consistente con el carácter fuertemente acumulativo de las carreras académicas, en las que pequeñas diferencias en oportunidades, recursos o reconocimiento en diferentes etapas de las trayectorias académicas pueden traducirse en divergencias significativas en etapas posteriores.
En esta línea, el nuevo proyecto de investigación en el que estamos trabajando se centra en analizar las brechas de género en el acceso a fondos de investigación y en comprender de qué manera estas diferencias en la obtención de financiamiento condicionan las trayectorias académicas posteriores.5 Dado que el acceso a recursos para investigación constituye un insumo clave para la producción científica, la consolidación de equipos de trabajo y la progresión en la carrera académica, resulta fundamental comprender en qué medida las desigualdades en el acceso a fondos contribuyen a reproducir o amplificar brechas de género a lo largo del tiempo.
En este sentido, uno de los objetivos que nos proponemos es aportar evidencia que contribuya a mejorar el diseño de las políticas de ciencia y tecnología. Partimos de la premisa de que para que la transversalización de la perspectiva de género en las políticas de ciencia y tecnología no sea solamente una consigna resulta imprescindible que los programas e instrumentos que se diseñan se apoyen en la evidencia disponible sobre cómo funcionan las trayectorias científicas y las desigualdades que estructuran el sistema.
Ello requiere identificar explícitamente los sesgos de género presentes en distintos niveles del sistema. En particular, aquellos programas que focalicen recursos estratégicos exclusivamente en los niveles más altos del sistema científico corren el riesgo de reproducir –e incluso profundizar– desigualdades preexistentes. Por esto, los programas deberían incorporar explícitamente en su diseño una reflexión sobre sus posibles impactos distributivos, no solo en términos de género, sino también de desigualdades territoriales e institucionales. Integrar esta mirada no implica cuestionar la necesidad de fortalecer la investigación de excelencia, sino asegurar que el desarrollo del sistema científico se produzca de manera más equitativa e inclusiva.
En el contexto de la discusión actual en torno a una nueva institucionalidad para el sistema científico, es fundamental reconocer que avanzar hacia una sociedad del conocimiento requiere, de manera ineludible, un compromiso firme con la inversión sostenida en investigación. Asimismo, resulta clave diseñar instrumentos que promuevan el desarrollo de las carreras científicas y su adecuada articulación con las necesidades productivas y sociales del país. Pero ese impulso difícilmente será transformador si no incorpora una mirada que garantice la inclusión y la equidad dentro del propio sistema científico.
¿A Quién Le Importa?
Este artículo surge en el marco de la iniciativa ¿A Quién Le Importa? el video-podcast del Departamento de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas y de Administración de la Udelar. Fue creado con el propósito de difundir las actividades, experiencias e investigaciones realizadas por sus docentes y reconocer las trayectorias relevantes de la disciplina en Uruguay.
La primera temporada está íntegramente protagonizada por mujeres y el lanzamiento está previsto para marzo de 2026, en el Mes de la Mujer, como parte del compromiso institucional de reconocer, difundir y valorizar su papel en la vida académica y en la construcción de conocimiento. La elección no es únicamente un gesto simbólico, sino que representa la convicción de que la producción de conocimiento y la práctica profesional en economía debe visibilizar el aporte de las mujeres que investigan, enseñan, participan en proyectos y contribuyen al análisis de problemas nacionales.
Escuchá el primer episodio “Techos de Cristal en la Ciencia - Estefanía Galván”.
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Se puede encontrar más evidencia sobre las desigualdades de género en la academia en Uruguay en este trabajo: Fernández Soto, M., Galván, E., Robaina, S., Tenenbaum, V., & Tomassini, C. (2024). Brechas de género en las trayectorias académicas en Uruguay: Formación, producción y acceso a cargos. Revista Iberoamericana de Ciencia, Tecnología y Sociedad - CTS, 20(58), 65–89. https://doi.org/10.52712/issn.1850-0013-510 ↩
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El proyecto de investigación fue desarrollado por Estefanía Galván, Cecilia Tomassini, Victoria Tenenbaum, Mariana Fernández y Sofía Robaina, y obtuvo financiamiento del programa I+D de la CSIC-Udelar. ↩
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Galván, E., & Tenenbaum, V. (2026). Gender gaps in academia: The role of children. Journal of Economic Behavior & Organization, 241, 107-380. https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0167268125004974?via%3Dihub ↩
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Este proyecto cuenta con financiamiento del Fondo Clemente Estable (ANII), obtenido en 2024. ↩