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Economía Precios
Banco Central del Uruguay (archivo, febrero de 2024). · Foto: Camilo dos Santos

Banco Central del Uruguay (archivo, febrero de 2024).

Foto: Camilo dos Santos

El Banco Central mantuvo la tasa de interés en 5,75% para avanzar hacia la meta inflacionaria de 4,5%

Las expectativas de inflación de los analistas y del mercado financiero coinciden exactamente con la meta en el horizonte de proyección, mientras que los empresarios todavía anticipan un nivel mayor.

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El Comité de Política Monetaria (Copom) se volvió a reunir el martes y el directorio del Banco Central del Uruguay (BCU) decidió, por unanimidad, mantener la tasa de política monetaria (TPM) en 5,75% para que la inflación converja hacia la meta de 4,5%.

Según el comunicado, parte de la decisión responde a que las expectativas de inflación a dos años (horizonte de la política monetaria) en el sector privado se mantienen ancladas en el objetivo. Mientras los analistas económicos y los mercados financieros pronostican una inflación de 4,5% –exactamente en línea con la meta del BCU–, los empresarios prevén que se ubique en torno al 5%, lo que arroja un promedio general de 4,67%.

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Al margen de lo anterior, también disminuyó la dispersión de las respuestas, lo que refleja un mayor consenso entre las expectativas de los actores del mercado. Además, dado que en períodos de inflación al alza suele haber un desanclaje de las expectativas, consideran que esto representa una señal positiva en torno a la credibilidad de la institución y su compromiso con la meta.

El desfase de proyecciones en el sector empresarial responde a un sesgo habitual en todo el mundo y no constituye una sorpresa para las autoridades económicas. En su momento, el BCU barajó la posibilidad de no considerarlas, pero la decisión se pospuso ante un nuevo escenario de expectativas ancladas y un sesgo limitado que no influye en los cálculos.

La inflación interanual estuvo en el rango de tolerancia en abril y el BCU prevé que continúe acercándose a la meta

En abril, la inflación anual fue de 3,16% y la subyacente de 3,45% –que excluye precios volátiles y administrados–, con la perspectiva de continuar el proceso de evolución hacia la meta. El BCU indicó que la suba se explica principalmente por el aumento de los precios de los combustibles y destacó los incrementos en los precios de los alimentos, las bebidas y los pasajes aéreos.

“En los últimos 35 meses, contando desde que la inflación entrara al rango, el promedio de la inflación ha sido 4,57%, muy cercano a la meta del BCU”, indicó el ente en su web.

La inflación continúa evolucionando de acuerdo con lo esperado por el BCU; experimentó un pequeño desfase respecto al piso del rango de tolerancia en marzo (3%), cuando fue de 2,94% interanual, pero volvió a ingresar en abril mientras el BCU espera que se mantenga durante mayo y junio, convergiendo gradualmente hacia la meta de 4,5%.

Uruguay tiene una de las inflaciones más bajas de América Latina, y el último dato fue incluso menor con relación a la inflación de Estados Unidos, donde el guarismo marcó un 3,8% anual durante abril. Lo anterior se explica porque, frente al encarecimiento de la energía producto del shock petrolero, el país cuenta con una matriz local renovable que representa una ventaja comparativa, en tanto amortigua el efecto sobre el IPC, resguardando el poder adquisitivo de los ciudadanos.

Por otra parte, es importante resaltar que la inflación subyacente –que excluye precios volátiles y administrados– nunca abandonó el rango de tolerancia una vez que ingresó. En ese sentido, el hecho de que la inflación total sí lo haya hecho indica que el desalineamiento se debe a la evolución de los precios volátiles, ya que las frutas y las verduras cayeron 10% interanual en marzo, generando presión desinflacionaria. De esta manera, prevén que continúe aumentando y convergiendo hacia la meta durante los próximos seis a nueve meses.

Contexto internacional y panorama local

En lo que respecta al contexto internacional, el BCU identificó dos cambios relevantes desde la última reunión del Copom que consignó en su comunicado.

Por un lado, constató que la persistencia del conflicto en Medio Oriente mantiene elevados los precios de la energía en “un entorno de volatilidad y presiones inflacionarias”. Desde el inicio de la escalada, el aumento porcentual acumulado alcanzó el 80%-90% y actualmente se encuentra en 60%-70%, lo que configura un shock incluso más significativo que en otros enfrentamientos recientes –como la guerra en Ucrania, por ejemplo– y comparable únicamente con la guerra entre Irán e Irak durante 1980.

Al mismo tiempo, se observó un aumento en las tasas de interés de largo plazo que trae aparejado un “entorno financiero menos favorable para los países emergentes”. La suba en las economías avanzadas implica un shock negativo relevante para Uruguay porque las tasas de interés globales más altas presionan a las monedas emergentes hacia la depreciación.

Estos cambios llevaron a que el BCU considere que el escenario de riesgo a la baja de la inflación sea levemente menos probable que el planteado en reuniones pasadas. Finalmente, en el plano nacional, hubo una “recuperación de la actividad y del nivel de empleo en el primer trimestre”, mientras que para lo que resta de 2026 se mantiene una “perspectiva de crecimiento moderado”. Otras variables a nivel regional se movieron de acuerdo con lo esperado, sin grandes sorpresas en Brasil ni en Argentina.

Perspectivas a futuro

Hacia el futuro, el BCU tiene una confianza firme en que la inflación proyectada a dos años va a ser 4,5%, superando la meta dentro de los próximos seis meses, pero convergiendo nuevamente hacia el objetivo posteriormente.

En el comunicado, el Copom consideró que el balance de riesgos para la proyección de inflación que realiza la institución se inclinó “levemente al alza” debido a la persistencia de los precios del petróleo elevados en comparación con la reunión anterior, lo que implica una posibilidad ligeramente superior de que termine los dos años por encima de la meta.

Dado que la meta de inflación pasó de ser un rango (3% a 6%) a una cifra puntual (4,5%) hace 13 meses, las modificaciones requieren un tiempo de adaptación por parte de los sectores económicos. Sobre la posibilidad de una nueva modificación, los datos indican que, en el marco de esa adecuación, algunos sectores todavía no desinflacionaron. Según la página web del BCU, los precios que muestran las mayores subas están en la salud (8,17%), la educación (7,11%), los servicios personales (6,96%) y las comidas fuera del hogar (7,28%).

En simultáneo, la institución avanza con su agenda de desdolarización, que entiende prioritaria para el país y que espera que se convierta en un consenso a nivel nacional.