El índice de precios del consumo (IPC) aumentó 0,54% entre marzo y abril, levemente por debajo de las expectativas de mercado (0,61%). En términos interanuales, la inflación se aceleró casi tres décimas, pasando de 2,9% a 3,2%. De esta manera, volvió a ingresar dentro del rango de tolerancia definido por el Banco Central del Uruguay (BCU) (3% a 6%), a pesar de que es el noveno mes que se ubica por debajo de la meta puntual de 4,5%.

Como era de esperar, los rubros con mayor incidencia en la dinámica mensual de los precios fueron transporte y vivienda, gas y energía, que recogen el ajuste de los combustibles definido para abril (7%). En el primer caso, los precios aumentaron casi un 3% respecto del mes anterior, jalonados principalmente por el incremento del precio del gasoil y de la nafta (7%). En ese sentido, el aumento de esta división explicó casi el 60% de la variación mensual. En el segundo caso, el aumento agregado ascendió a 0,7% y reflejó –entre otras cosas– el aumento de la recarga de la garrafa de supergás (7%).

Nuevos indicadores

Junto con la difusión de los datos de abril, el Instituto Nacional de Estadística divulgó dos indicadores nuevos que saldrán mensualmente con el informe tradicional: el IPC de bienes transables, para recoger los vaivenes de los precios que se ven afectados por el mercado internacional y el tipo de cambio, y el IPC de los bienes no transables, que son aquellos determinados dentro de la economía local (en los que inciden principalmente los sueldos).

Estas dos aproximaciones complementarias al análisis de los precios, que antes eran generadas dentro de la órbita privada, contribuyen a entender mejor el fenómeno inflacionario adentrándose en los mecanismos que están detrás de la formación de los precios. En ese sentido, estos dos nuevos indicadores se suman a otro conjunto de aportes que se han desarrollado en los últimos años para contar con un abordaje más integral sobre esta problemática (entre los que se destaca la difusión de la inflación subyacente).

Perspectivas

De la última encuesta relevada por el BCU entre los analistas se desprende que la inflación continuaría acelerándose en los próximos meses, alineándose en torno a la meta (4,5%) hacia el cierre del año.

Un panorama similar surge de la última encuesta de expectativas empresariales elaborada semestralmente por la consultora Exante, que captura la visión de 344 gerentes y altos ejecutivos de empresas grandes y medianas que operan en Uruguay. En el capítulo correspondiente a la inflación, la encuesta destaca que las expectativas continuaron cediendo, tanto a corto como a mediano plazo: “Es prácticamente generalizada la percepción de que la inflación permanecerá dentro del rango de tolerancia del BCU (que va de 3% a 6%) en 2026 y 2027, e incluso más del 80% la ubica allí también dentro de tres o cuatro años”.

Asimismo, señala que para esa ventana de tiempo casi dos tercios de los consultados anticipan una inflación menor al 5% e incluso –lo que supone un cambio relevante con relación a un año atrás– son “relativamente pocos (alrededor de un cuarto) los que la proyectan por debajo de 4%, referencia relevante para la discusión sobre una eventual reducción de la meta puntual de inflación”.

A su vez, la inflación permaneció como el área mejor evaluada de la gestión del gobierno, siendo una de las dos que cuentan con un balance de opiniones positivo junto con la promoción de inversiones. En el resto de las dimensiones consultadas, el balance es negativo (la evolución negativa prevalece sobre la favorable), destacándose los casos de pobreza, educación y seguridad. “Estas tres siguen siendo, por amplia distancia, las dimensiones peor evaluadas, mientras que en las del plano económico hubo un deterioro importante en la percepción del manejo de la situación fiscal, del crecimiento económico y del desempleo”, sostiene el informe.