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Economía Sector público
Monte nativo en la Sierra de Minas (archivo, enero de 2026). · Foto: Alessandro Maradei

Monte nativo en la Sierra de Minas (archivo, enero de 2026).

Foto: Alessandro Maradei

El Ministerio de Economía publicó el reporte anual correspondiente al bono indexado a indicadores de cambio climático

La tasa de interés que paga este instrumento depende del cumplimiento de dos objetivos ambientales: reducir la intensidad de las emisiones de gases de efecto invernadero de la economía y mantener los bosques nativos.

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La Unidad de Gestión de Deuda del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) divulgó días atrás el Informe Anual 2026 del Bono Soberano Indexado a Indicadores de Cambio Climático de Uruguay (BIICC por sus siglas en inglés).1 Este instrumento financiero, que fue emitido por primera vez en 2022, reviste la particularidad de que la tasa de interés está atada al cumplimiento de los objetivos climáticos y de conservación de la naturaleza, enmarcados dentro del compromiso ambiental que asumió el país a partir del Acuerdo de París.

El reporte presentado, que estuvo a cargo de varios ministerios (Agricultura, Ganadería y Pesca, MGAP; Industria, Energía y Minería; Ambiente, y Relaciones Exteriores) y contó con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo, describe la evolución reciente de los indicadores del BIICC.

Concretamente, el informe señala que el indicador clave de desempeño 1 (KPI-1, por su sigla en inglés) alcanzó en 2024 una reducción de 48% en lo que refiere a la intensidad de las emisiones brutas agregadas de GEI –gases de efecto invernadero– por unidad del PIB real, en comparación con la línea de base de 1990 (que es el punto de referencia para cuantificar los avances). En ese sentido, indica el documento, “el resultado del KPI-1 en 2024 representa una mejora de dos puntos porcentuales con respecto a su valor en 2023, y se ubica aún a dos puntos porcentuales de la meta del indicador (de reducción de 50% con respecto al año base) fijada para el año 2025”. Esta mejora deriva de la combinación de una reducción de 0,9% en las emisiones brutas absolutas de GEI y de un crecimiento del PIB real equivalente a 3,3%.

Sobre esto el reporte explica que la mitigación de las emisiones respondió esencialmente a la reducción de las emisiones de dióxido de carbono (CO₂) en la generación eléctrica, a raíz de la mayor participación de las fuentes renovables en la matriz energética y a la caída de las emisiones estimadas de óxido nitroso (N₂O) producto del uso de fertilizantes nitrogenados sintéticos en la producción agropecuaria. Esto permitió compensar el aumento de las emisiones de GEI vinculado al incremento en el consumo de combustibles fósiles de algunos sectores industriales y en la órbita del transporte terrestre.

Estos resultados están alineados con las Directrices del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) de 2006 y fueron verificados por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, “que confirmó el cumplimiento de los principios internacionales de calidad en materia de transparencia, exactitud, consistencia, comparabilidad e integridad”.

Por otro lado, el reporte difundido la semana pasada presenta también la información relacionada al mantenimiento del área de bosque nativo, que constituye el indicador clave de desempeño 2 (KPI-2). En este caso, y a diferencia del primer indicador que se informa anualmente, el reporte se realiza cada cuatro años con base en la cartografía nacional oficial de bosques nativos (el próximo resultado se publicará en mayo de 2027).

A este respecto, el informe destaca que “Uruguay continuó implementando medidas de preservación y protección forestal a través de la Dirección General Forestal del MGAP”. Concretamente, señala que entre 2024 y 2025 la Dirección General de Silvicultura desplegó varias iniciativas para preservar y proteger los bosques nativos, incluyendo el fortalecimiento de las estrategias de comunicación mediante campañas de sensibilización e información y la mejora del monitoreo. “Gracias a sólidas garantías legales, incentivos fiscales e inversión constante, el crecimiento agrícola no se ha traducido en deforestación, lo que distingue a Uruguay de las tendencias regionales y mundiales”.

Además de la evolución de estos indicadores, el reporte también describe las políticas y las medidas que han sido implementadas por los distintos gobiernos uruguayos, además de los incentivos diseñados para impulsar los objetivos ambientales y de sostenibilidad del país dentro del sector privado.

El marco de referencia BIICC

Según explica el sitio web, el marco para la emisión de BIICC constituye “la piedra angular para el acceso de Uruguay al mercado de las finanzas soberanas sostenibles y, en términos más generales, busca ser pionero en un enfoque alternativo para el financiamiento de la deuda vinculada a la sostenibilidad”.

Esto responde a la intención de “orientar las finanzas sostenibles en el logro de objetivos de desempeño climático específicos, materiales y visibles, anclados en un sistema robusto de reporte y verificación, e impulsados por las acciones, políticas e inversiones necesarias para cumplirlos”. De esta manera, el proceso de rendición de cuentas en torno a las acciones climáticas y sus resultados se ve fortalecido, lo que contribuye a integrar la agenda ambiental del país y a la promoción de los bienes públicos globales.