Un poco de contexto
En los últimos seis años existieron dos conflictos armados que marcaron la evolución de los precios del combustible y el petróleo (entre otros commodities). El primero fue la invasión de Rusia a Ucrania en febrero de 2022, que generó un shock de oferta sobre los mercados energéticos globales. En ese caso, el estallido del conflicto llevó el precio del petróleo a niveles récord, superando los 100 dólares por barril.
El segundo es el actual, que comenzó en febrero e introdujo una nueva disrupción histórica sobre la oferta petrolera. De hecho, como enfatizó meses atrás la Agencia Internacional de la Energía (AIE), la situación actual representa “la mayor interrupción del suministro de crudo desde 1973”, que llevó nuevamente el precio del Brent (una de las referencias) por encima del umbral de 100 dólares el barril.
Primer caso (2022-2023): Uruguay con precios muy superiores a los de la región
En 2022 el precio del gasoil subió significativamente en Uruguay y en sus dos vecinos. En ese marco, nuestro país fue el que mostró el aumento más pronunciado y sostenido del precio del gasoil, que alcanzó un máximo cercano a 1,65 dólares por litro. En el caso de Brasil y Argentina, el aumento fue menor.
Si bien la presión comenzó a disminuir en 2023, producto de la normalización gradual de los mercados energéticos europeos, los precios en Uruguay se mantuvieron muy por encima con relación a las otras dos economías bajo análisis. Concretamente, mientras que en estos dos países los precios convergían hacia un rango de entre 1,0 y 1,2 dólares por litro, en Uruguay se sostuvieron en torno a 1,4 dólares, reflejando una mayor rigidez a la baja en detrimento del consumidor uruguayo.
Segundo caso (2026): la amortiguación uruguaya del shock
A partir de febrero de este año, el conflicto en Medio Oriente interrumpió la trayectoria de relativa estabilidad que había alcanzado el precio del gasoil en los tres países. Sin embargo, en esta oportunidad la evolución comparada marca un cambio de tendencia con relación al pasado reciente, dado que los incrementos acumulados en Uruguay han sido menores que en los otros dos casos (en Brasil y Argentina los mecanismos de ajuste reflejaron el alza internacional de forma más directa).
En ese sentido, la magnitud de los incrementos, sumada a la estrategia de escalonarlos, implicó que el precio del gasoil uruguayo se situara por debajo de estas dos referencias, aunque en el caso de Brasil esta situación volvió a revertirse recientemente. En concreto, los datos relevados por SEG Ingeniería evidencian que desde mayo el precio en Brasil volvió a ser el más bajo de los tres (1,37 dólares por litro, frente a 1,5 y 1,6 de Uruguay y Argentina, respectivamente).
Además de los distintos mecanismos de ajuste para el precio de los combustibles, las brechas actuales observadas en el precio del gasoil reflejan también el encarecimiento relativo de nuestros dos vecinos. Según los datos elaborados por la Universidad Católica, el índice de precios fronterizos mejoró en los últimos meses, reduciendo el diferencial con ambas economías (y algo similar se desprende del análisis del tipo de cambio real bilateral con ambos países, que supone una aproximación adicional a la situación de los precios relativos).
En el caso de Argentina, la brecha de precios entre Salto y Concordia se ubica actualmente en torno al 15%, lo que refleja cuánto más cara es la misma canasta de consumo de este lado de la frontera. A este respecto, si bien el diferencial sigue siendo relevante, es mucho menor con relación a los guarismos observados durante los últimos años. En particular, en enero esa diferencia había trepado al 40%, siendo superior al 100% entre 2022 y 2023. En el caso de Brasil, el indicador considera la brecha de precios entre Artigas y Quaraí, que actualmente se ubica en el menor nivel desde fines de 2024 (54%).
En suma, la situación actual asociada a los precios relativos en general, y en especial al de los combustibles, supone que los sectores de actividad que son intensivos en su uso están experimentando un encarecimiento relativo menor con relación al pasado. En particular, la incidencia del precio del gasoil sobre la competitividad-precio con los vecinos es ahora menos significativa (esto no quiere decir que estos costos sean menos problemáticos para muchos sectores).
Joaquín Pascal, Centro de Estudios Etcétera.
