El índice de precios al consumo (IPC) aumentó casi 0,4% entre mayo y junio (levemente por debajo de las expectativas), situando el registro interanual en torno al 4,3% (cinco décimas por encima de la medición previa). De esta manera, tras 11 meses de sobrecumplimiento, la inflación se acerca nuevamente a la meta oficial de 4,5%.
Inflación mensual impulsada por los combustibles
Como era esperable, la división con mayor incidencia sobre la dinámica mensual de los precios fue la de transporte, que recogió el tercer aumento de los combustibles desde que comenzó la guerra en Medio Oriente. Concretamente, el aumento constatado en este rubro, uno de los tres principales de la canasta (con un peso de casi el 13%), fue superior al 2% en términos mensuales, producto del incremento en el precio del gasoil (7,0%) y de la nafta (6,0%). En efecto, casi el 60% del aumento mensual de la inflación se explica por este componente.
La segunda división con mayor incidencia en la variación del IPC fue alimentos y bebidas no alcohólicas, con un incremento promedio de 0,1%, seguida por restaurantes y servicios de alojamiento, cuyo aumento ascendió a 0,3%.
Inflación transable y no transable
La desagregación de los productos de la canasta según el vínculo que tengan con los movimientos del dólar y de los precios internacionales revela que el componente transable de la inflación (el que recoge las presiones externas sobre los precios) aumentó 1,5% en términos interanuales, mientras que el no transable (dinámica doméstica de la inflación) se incrementó 5,8%.
En este sentido, el dato de junio continúa evidenciando la asimetría que ha venido caracterizando al proceso de moderación inflacionaria de los últimos años. En otras palabras, el sobrecumplimiento de la meta se explica en gran medida por la dinámica que ha tenido el tipo de cambio en nuestro país, dado que los precios domésticos siguen evolucionando más alineados al techo del rango de tolerancia (6%) que a la meta puntual establecida por el Banco Central del Uruguay (BCU) (4,5%).
La inflación, la política monetaria y las expectativas
El Comité de Política Monetaria (Copom) se reunió el miércoles y decidió mantener incambiada la tasa de interés de referencia en 5,75%. Esta tasa, que representa el “precio del dinero”, constituye el instrumento utilizado por el BCU para cumplir con su objetivo en el marco del régimen de metas de inflación que tiene nuestro país.
Según se desprende del comunicado emitido por la institución, la decisión se enmarca en un contexto en el que las expectativas de los agentes continúan alineadas en torno al proceso de convergencia hacia la meta. Considerando las expectativas a dos años (es decir, dentro del horizonte temporal relevante para el manejo de la política monetaria), “los analistas continúan ubicando sus proyecciones en 4,5%, mientras que las expectativas de los mercados financieros registraron un leve incremento hasta 4,67% y las empresas permanecen en 5%”. En efecto, el promedio de estas tres mediciones se mantiene anclado en torno al objetivo de inflación que persigue el BCU.
En la mirada del Copom, las proyecciones de inflación sugieren una aceleración adicional de los precios en el corto plazo, con una variación anual que superaría de forma transitoria la meta para luego volver a converger dentro de los próximos 24 meses.
A este respecto, el Copom entiende que la trayectoria futura de la inflación está condicionada por diversos riesgos que podrían operar en sentido contrario. Por un lado, entre los riesgos al alza se destacan la evolución del conflicto internacional y los impactos climáticos que El Niño podría tener sobre los precios. En contraposición, existen también riesgos bajistas sobre la evolución de los precios, entre los que sobresalen un escenario de mayor debilidad global del dólar y una desaceleración del precio de las materias primas.
Es importante destacar, además, que el gobierno anunció una rebaja para el precio de los combustibles a partir del 1° de julio, lo que revertiría parte del incremento acumulado tras los tres aumentos consecutivos que tuvieron lugar en los últimos meses.
La inflación en el marco de la Rendición de Cuentas
En la exposición de motivos que acompaña el proyecto presentado el martes, el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) también prevé un alza adicional de la inflación para los próximos meses, con el que alcanzaría un pico durante el primer trimestre del año que viene. No obstante, indica el documento, la inflación volvería a moderarse posteriormente, una vez que las presiones sobre el componente transable (el que explicaría el repunte previsto) vuelvan a desacelerarse. En el caso de la inflación no transable, el MEF proyecta una moderación que alinearía gradualmente su evolución con la meta, lo que implicaría una desaceleración relevante (dado que actualmente se sitúa más de un punto porcentual por encima de ese umbral).
