La Intendencia de Montevideo (IM) logró reducir en 70% su déficit en 2025, tras un proceso de “ordenamiento financiero y presupuestal” que implicó adecuar el gasto a las proyecciones de ingresos y redefinir prioridades de gestión. Según la directora general de Recursos Financieros, Laura Tabárez, el resultado respondió principalmente a una mejor gestión del gasto y no a un incremento de la recaudación.
En entrevista con la diaria, Tabárez rechazó las críticas centradas en el déficit acumulado de la comuna y sostuvo que, desde el punto de vista operativo, la situación financiera actual es sólida. “Hoy estamos sosteniendo las finanzas de la IM con nuestros propios recursos, sin ningún financiamiento adicional”, afirmó, tras señalar que la línea de crédito utilizada a fines de 2025 ya fue cancelada y que la administración mantiene al día el pago a proveedores.
La jerarca también defendió el endeudamiento previsto para financiar planes de saneamiento, limpieza, calles y veredas. Aseguró que la IM cuenta con margen para asumir esos compromisos y resumió el momento financiero de la comuna: “Tenemos una situación tranquila y manejable desde el punto de vista financiero, con un presupuesto nuevo que está adecuado a los ingresos que proyectamos tener. Desde ese punto de vista, diría que es una situación cómoda”.
La IM informó una reducción del 70% del déficit en 2025. ¿Cuáles fueron las tres medidas que más incidieron en esa mejora?
Este resultado nos es ampliamente satisfactorio. Sabíamos que no podíamos continuar con el nivel de déficit que se había generado en 2024. No fueron, básicamente, dos o tres medidas en concreto, sino un ordenamiento financiero y presupuestal para adecuar los gastos que teníamos a las proyecciones de ingresos que íbamos a presentar. Adicionalmente, en setiembre y octubre la IM anunció algunas medidas que afectaban a trabajadores y otras a empresas. Esas medidas también colaboraron con ese ordenamiento y con reducir los gastos hasta el nivel de los ingresos que proyectábamos tener o lo más cercanamente posible.
En ese sentido, teníamos en el presupuesto una proyección con algunos supuestos y hechos económicos que no se dieron como se pensaba en esa oportunidad. Por lo tanto, adecuamos esas expectativas a los datos de la realidad, un poco trabajando con el diario del lunes, porque ya teníamos todos los datos disponibles.
El resultado fue uno de los pilares de la gestión, junto con el presupuesto, el convenio con Adeom [Asociación de Empleados y Obreros Municipales] y las partidas extrapresupuestales. Este era un pilar muy importante para tener una plataforma que nos permitiera trabajar durante el quinquenio en el cumplimiento del programa de gobierno que tenemos.
¿Cuánto de esa reducción responde a un aumento de los ingresos y cuánto a una disminución o mejor gestión del gasto?
En cuanto a los ingresos, tuvimos un pequeño aumento con respecto a 2024, pero estábamos muy lejos del presupuesto que teníamos habilitado. O sea que, básicamente, lo que hicimos fue reducir la ejecución. Mayormente, este resultado se explica por una mejor gestión e incluso por una disminución del gasto.
Lo que definimos fue cuáles eran nuestras actividades prioritarias en el gabinete y, además, cada director determinó cuáles eran las actividades prioritarias entre los cometidos esenciales que debía mantener. Sobre esa base, establecimos hasta dónde teníamos disponibilidad.
Las otras actividades no es que no se hicieran: algunas se difirieron, otras no se hicieron o se postergaron para más adelante. Pero sí hicimos ese ordenamiento, teniendo como supuesto fundamental que había acciones que necesariamente teníamos que cumplir.
De hecho, la implementación del nuevo sistema de limpieza comenzó igual, a pesar de que no lo teníamos presupuestado porque teníamos un lineamiento heredado de la administración anterior. Entonces, esa definición de prioridades también nos ordenó. Más allá de que los ingresos finalmente no respondieron en la medida del presupuesto que teníamos habilitado, pero sí de acuerdo con la proyección que hicimos en julio y agosto.
Desde la oposición y desde algunas notas de prensa se sostiene que el problema no es el déficit anual de la IM, sino el acumulado. ¿Qué responde a ese tipo de visiones?
Los resultados operativos de las intendencias surgen de la comparación entre los ingresos reales, es decir, el dinero que efectivamente ingresa a las cuentas de la comuna, y el gasto devengado, no el gasto pagado.
Entonces, el resultado de cada año ya es híbrido: no es solo caja ni solo presupuestal. El déficit acumulado arrastra esos desfasajes entre los ingresos con base en la caja y los gastos devengados. Lo que se busca es que, cada vez que se formula un presupuesto, esos déficits acumulados se vayan amortiguando, reduciéndose en la medida en que se generan superávits.
Pero para la operativa anual no es algo que nos afecte demasiado. Las intendencias, en general, tienen resultados acumulados altos. Reducir esa cifra, que es un número contable, implica decidir entre destinar los ingresos a amortizar ese déficit o hacer obras y brindar servicios que son esenciales para la ciudadanía.
En general, siempre priorizamos las necesidades de los habitantes, no solo de Montevideo, sino de todos los departamentos, que son infinitas. Entonces, los ingresos que tenemos los destinamos a esas cosas nuevas que hay que hacer.
La IM avanza en la digitalización y revisa su sistema tributario
La IM avanza en un proceso de modernización de su gestión que incluye la eliminación del manejo de efectivo, la digitalización de trámites y una revisión integral de su sistema tributario. Según Tabárez, la comuna transita “los últimos dos meses del manejo de efectivo” en sus cajas, un cambio que, afirmó, mejora la seguridad y reduce los costos asociados.
La jerarca señaló que también se busca profundizar la descentralización de la cobranza para evitar que los contribuyentes deban trasladarse al Palacio Municipal, además de revisar los trámites en línea para hacerlos “más amigables” para los vecinos. En paralelo, la IM trabaja en la actualización de los contratos con los agentes de cobranza, vigentes desde hace más de una década, para adaptarlos a los cambios introducidos por la Ley de Inclusión Financiera y a las nuevas modalidades de pago.
Tabárez agregó que la administración también está revisando toda su base tributaria con el objetivo de construir “un sistema tributario más eficiente”. Explicó que existen tributos de baja recaudación y que se busca equilibrar lo que generan con el costo que implica administrarlos y fiscalizarlos.
¿Cómo definiría hoy la situación financiera de la IM?
Estamos contentos porque tenemos una situación manejable. Hemos trabajado en conjunto con nuestros grandes proveedores ante la situación que teníamos en el segundo semestre de 2025, y ellos han valorado que les hayamos dado certezas sobre cuándo les íbamos a pagar.
Hoy estamos al día con nuestros proveedores y con el cumplimiento de nuestros compromisos de pago. Sobre fin de año hicimos uso de una línea del BROU por unos 500 millones, que a mediados de febrero ya habíamos devuelto. O sea, hoy estamos sosteniendo las finanzas de la IM con nuestros propios recursos, sin ningún financiamiento adicional.
Esa línea de crédito siempre la tenemos disponible porque, a veces, por las fluctuaciones entre los momentos de ingresos y egresos, puede ser necesaria. Pero la verdad es que hoy tenemos una situación tranquila y manejable desde el punto de vista financiero, con un presupuesto nuevo que está adecuado a los ingresos que proyectamos tener. Desde ese punto de vista, diría que es una situación cómoda.
Archivo, enero de 2026.
Foto: Rodrigo Viera Amaral
Con respecto al presupuesto, ¿cómo prevén obtener recursos para las nuevas obras que piensan impulsar desde la IM? ¿Será solo con recursos propios o están buscando alternativas?
Si te referís a las partidas extrapresupuestales, lo que pedimos, más allá de la negociación que tuvimos con la Junta Departamental, fue un financiamiento extrapresupuestal, que tiene que ver con endeudamiento que la IM va a contraer para un par de programas.
Estamos bastante avanzados en un trabajo de financiamiento con el Banco República y con organismos internacionales para otro de los programas. Esos planes, tal como los aprobó la junta, prevén préstamos a 20 años y un período de gracia de hasta cinco años. Nos vamos a manejar dentro de esas condiciones. Eso no quiere decir que tomemos el 100% de esos topes; podemos pensar en dos o tres años de gracia. Lo vamos a evaluar con cada organismo financiador y después vamos a pagar en plazo.
Los pagos de estos préstamos sí van a hacerse con recursos de la IM. ¿Por qué? Porque actualmente la IM destina entre el 2,7% y el 2,9% de sus recursos al pago de amortizaciones de deuda. Entendimos que había margen dentro de esos ingresos para contraer nuevos préstamos y amortizarlos en el futuro.
Además, sabemos que durante este quinquenio el 40% del endeudamiento actual de la IM va a quedar cancelado, por lo que ahí también vamos a tener otro margen para afrontar amortizaciones. Con esa proyección de largo plazo, entendimos que íbamos a tener espacio dentro del presupuesto para asumir nuevos compromisos de deuda, por eso solicitamos a la junta que nos habilitara ese endeudamiento.
¿A qué tipo de obras se va a destinar? ¿Cuál es el retorno económico y social que esperan de esas inversiones?
Tenemos aproximadamente 130 millones de dólares destinados al séptimo Plan de Saneamiento. La IM tiene, desde 1990, un plan de saneamiento que se ha ido renovando con financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo [BID], lo que nos ha permitido ser el departamento con mayor cobertura de saneamiento del país. Hoy estamos en torno al 93% o 94% de cobertura y la idea es llegar al 96% hacia el final del período.
Dentro de ese préstamo, además de las conexiones y las obras de saneamiento que se vienen financiando desde hace décadas con el BID, hay dos obras que nos parecen especialmente importantes. Una es el inicio de las obras en la calle La Paz, donde se inunda en los alrededores de la Estación Central. La otra es la reparación del emisario del sistema de saneamiento, una obra que se había venido postergando, pero que vamos a hacer en este período.
Eso va a redundar en una mejora de la calidad del agua y en otros beneficios vinculados al saneamiento. Decimos que el saneamiento es salud pública. Si bien Montevideo tiene una cobertura muy amplia, no solo a nivel nacional, sino también en comparación con otras ciudades de América Latina, todavía hay personas que no cuentan con ese servicio y lo están esperando. Hay un plan de saneamiento que recorre todo el departamento, y ese es uno de los grandes ejes.
La otra medida es el Plan de Limpieza, que tiene un monto de 50 millones de dólares. Incluye el cambio del sistema de limpieza, la incorporación de contenedores intradomiciliarios e intraprediales soterrados, el recambio de contenedores de uso público donde corresponda, la compra de maquinaria, el traslado de la estación del Buceo y mejoras en el centro de reciclaje de Felipe Cardoso.
Ese préstamo originalmente era por 60 millones de dólares, pero la junta nos autorizó 50 millones. Ahora estamos evaluando cómo financiar los otros 10 millones, porque son inversiones necesarias. Estamos viendo cómo adecuar nuestro presupuesto para poder concretarlas.
Después tenemos otras dos propuestas: el Plan Calles y el Plan Veredas, de 40 millones de dólares cada uno. Ambos contemplan intervenciones en todo el territorio. En el caso de las calles, incluyen tanto aquellas que están en mal estado como otras que presentan un deterioro, porque detectamos que intervenir antes resulta más eficiente y más barato.
También vamos a acelerar el Plan Veredas, que es un tema pendiente. Para que tengas una idea, en la administración pasada la inversión fue de cuatro millones de dólares y ahora estamos pensando en una inversión de 40 millones. Por tanto, se va a notar que estamos haciendo veredas.
Además, estos planes –incluso el de limpieza– no se financian únicamente con estos préstamos, sino que ya cuentan con recursos presupuestales, pero el financiamiento adicional nos va a permitir acelerar el ritmo de ejecución y hacer un verdadero shock de obras en áreas que forman parte de la IM. Ese es el objetivo: acelerar los cambios que pretendemos para la ciudadanía.
¿Cuál es la principal reforma de gestión que todavía le falta implementar a la IM?
Nuestro principal objetivo es la reforma del sistema de limpieza. Hay un trabajo de toda la IM detrás de este proyecto, en el que creemos firmemente. Tenemos pruebas muy claras a partir de los pilotos que se hicieron: en los lugares donde se cambió el sistema de contenedores en la vía pública por el sistema domiciliario o intrapredial, la respuesta de los vecinos y el cambio en la limpieza de la ciudad fueron muy importantes.
Por eso estamos poniendo todos los esfuerzos ahí, y tratando de conseguir el financiamiento necesario para llevar adelante todas las acciones previstas en el Plan de Limpieza que presentamos a la junta. Tenemos mucha confianza en ese proyecto y toda la IM está trabajando para que se haga realidad y podamos terminar el período con una ciudad limpia.
Montevideo impulsa un pago mensual de la contribución inmobiliaria
La IM prevé implementar un sistema voluntario de pago mensual de la contribución inmobiliaria, con el objetivo de facilitar el cumplimiento de los contribuyentes y modernizar los mecanismos de cobranza. La propuesta permitirá abonar el tributo en 12 cuotas, de enero a diciembre, sin eliminar el esquema actual para quienes prefieran mantenerlo.
Tabárez explicó que la iniciativa surgió por impulso del intendente y que su diseño llevó más de un año de trabajo debido a la necesidad de adaptar sistemas, procedimientos y la cultura de pago. “No tenemos un problema grave de morosidad”, aclaró, al señalar que ronda el 9%, pero sostuvo que muchos vecinos plantean dificultades para regularizar su situación cuando se atrasan en alguna de las tres cuotas tradicionales.
El proyecto también forma parte de una estrategia de digitalización. La IM busca incentivar el envío de facturas por medios electrónicos y reducir progresivamente el uso del papel. Según Tabárez, solo el 30% de los contribuyentes utiliza la factura impresa para pagar.
La meta es dejar de distribuir las facturas de contribución inmobiliaria en papel durante el próximo año y, una vez consolidado ese cambio, extender la medida a la tarifa de saneamiento y otros tributos domiciliarios.
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