La mirada de Fitch
Esta agencia, una de las tres principales junto a Moody's y Standard & Poor's, reafirmó la calificación de la deuda en BBB (un escalón por encima del grado inversor) y su perspectiva estable (lo que indica que resulta poco probable que la nota se modifique a corto o mediano plazo).
Según el reporte, la decisión se fundamenta en los aspectos estructurales habituales, en particular en el nivel de PIB per cápita (“relativamente alto”), en los “sólidos indicadores de gobernanza” y en unas “finanzas externas robustas”. No obstante, advierte esta agencia, la “calificación se ve limitada por unas perspectivas de crecimiento económico a mediano plazo moderadas, un largo historial de alta inflación (aunque en mejora) y una flexibilidad de política monetaria restringida por la dolarización, la indexación y una escasa profundidad financiera”.
Además, el documento recuerda que nuestra deuda pública está por encima de la mediana correspondiente a nuestros pares crediticios (es decir, el conjunto de países con la misma calificación) y es sensible a los vaivenes del tipo de cambio. En ese sentido, la decisión de mantener la perspectiva estable surge del contraste entre algunas fortalezas recientes (“la mejora en el historial de inflación”) y algunas debilidades persistentes (como “el continuo aumento de la deuda pública”).
La mirada de Japan Credit Rating Agency
En el mismo sentido, la agencia japonesa mantuvo la calificación crediticia de la deuda soberana de largo plazo en A- para moneda extranjera y en A para moneda local, ambas con perspectiva estable.
De acuerdo con el informe divulgado, esta decisión se sustenta en “la resiliencia del país ante perturbaciones externas, una gestión fiscal prudente y un sistema financiero estable”. No obstante, identifica como limitante –para alcanzar mejoras adicionales de la calificación– la estructura económica del país, que entiende es “susceptible a factores externos como la situación económica de otros países y las condiciones climáticas”.
En este caso, el informe agrega que, si bien el déficit fiscal viene mostrando una tendencia alcista, “el gobierno pretende mejorar su equilibrio fiscal mediante una gestión fiscal prudente en el marco del nuevo marco de política fiscal formulado en 2025, que incluye establecer un límite máximo para el ratio deuda pública neta/PIB”.
Para el Ministerio de Economía y Finanzas, estas evaluaciones “ratifican la confianza de los mercados internacionales en la conducción macroeconómica y la fortaleza institucional de la República”.
