Desde el 7 de enero hasta el 8 de febrero, 13.000 niños volverán a la escuela, pero esta vez sin túnica. Este año se lleva a cabo la 30ª edición del programa educativo de verano del Consejo de Educación Inicial y Primaria, que busca extender el tiempo pedagógico con un formato diferente al curricular, al mismo tiempo que se les da una solución a familias que no pueden tomarse tanta licencia en sus trabajos. En diálogo con la diaria Irupé Buzzetti, directora general del CEIP, destacó que el programa es “una propuesta educativa innovadora”.

Verano Educativo “considera tiempos lúdicos de juego, entretenimiento y creatividad combinados con un trabajo que apunta a la convivencia, a la salud y a los aprendizajes desde otros formatos”, aseguran desde el consejo, y agregan que “se consolidó como una oferta de calidad educativa que promueve la convivencia y la cooperación, con una amplia participación de las familias y de organizaciones sociales”.

Buzzetti dijo que el programa es “algo que empezó como una necesidad para cubrir una población de contextos muy vulnerables, sobre todo con un encare de alimentación”, en referencia al programa Verano Solidario, que funcionó en la década de 1990 como una propuesta de esparcimiento que sobre todo se concentraba en apuntalar la situación alimentaria de los niños. “No hay nada improvisado. Verano Educativo es una innovación que tiene un sustento importante, una planificación previa. Es una elección de la gente que opta porque ve que es otra manera de enseñar, porque, al mirar lo que pasa en verano, muchos maestros cambian su forma de actuar de marzo a diciembre, se dan cuenta de que a veces es mucho más fructífero salir con los niños en una recorrida, volver a la escuela, y leer y calcular a partir de lo que hicieron en la salida”, explicó Buzzetti.

Las escuelas que participan son propuestas por sus propios equipos docentes. Según la directora general, “es importante pensar que en algunas escuelas se presenta un equipo, con director, maestros, profesores de arte y de educación física, pero en otras no hay gente que quiera participar y, en ese caso, hay equipos que eligen la escuela”. Los docentes hacen una capacitación para saber cómo van a trabajar y planificar las distintas jornadas, agregó.

Entre las actividades que harán en verano están los campamentos en Lavalleja y en Parque del Plata, que se suman a los campamentos educativos de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP). También visitarán colonias como la de la escuela 261 de Malvín, y tendrán talleres de arte, de lectura, de robótica, de huerta, y ajedrez, que se suman a las actividades acuáticas en piscinas o playas.

Este despliegue se logra con la colaboración de organismos públicos como el Ministerio de Educación y Cultura, las Intendencias, Antel y el sindicato que nuclea a sus trabajadores, el Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay, el programa Pelota al Medio, del Ministerio del Interior, y Plan Ceibal. También participan las empresas Tata, Unilever y Off, entre otras.