En la preparación de la segunda edición del curso Laicidad y Educación, dirigido a docentes de la enseñanza pública y organizado por el Centro de Estudios sobre Laicidad y Educación (CELE), Andrea Díaz, una docente que había sido invitada, fue excluida por el responsable de dicho centro. Díaz es la coordinadora de la Red de Laicidad de la Universidad de la República (Udelar), institución en la que es profesora grado 5 de Filosofía de la Educación. Por su parte, el CELE funciona desde 2021 en el Instituto de Perfeccionamiento y Estudios Superiores (IPES), dependiente del Consejo de Formación en Educación (CFE) de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP).

El 3 de agosto y desde un correo institucional, el coordinador del CELE, el profesor Pablo Fucé, les solicitó a los docentes invitados, entre ellos Díaz, que indicaran si pondrían alguna pauta de evaluación para sus respectivas clases. Para su clase, la cuarta en la grilla del curso, la docente de la Udelar sugirió que los cursantes realizaran un trabajo escrito con las mismas características de los trabajos que recibe la revista académica Fermentario, del Departamento de Historia y Filosofía de la Educación de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Udelar. De esa forma, cada estudiante podría valorar si enviar o no el artículo, pero ya tendrían un producto publicable. “Como ya tengo el chip internalizado por venir de la academia, siempre pido que hagan un escrito para que lo manden a una revista arbitrada”, contó la docente de la Udelar a la diaria.

La respuesta de Fucé sorprendió a Díaz, según comentó la académica. El coordinador le dijo que “los trabajos de los cursillistas son para el CELE” y “no para otras instituciones”, ya que “son productos de ANEP”. Según el intercambio de correos, al que accedió la diaria, Fucé volvió a solicitar a Díaz que le indicara si habría algún tipo de evaluación posterior a su clase.

La docente replicó que su intención era “aportar un aliciente”, ya que los cursantes pueden escribir artículos cuando lo deseen, a partir del principio de libertad de cátedra. “Si la persona no quiere o quiere mandarlo a otro lado, está en su derecho. Es algo abierto, siempre sometido a doble arbitraje ciego”, fundamentó Díaz, y volvió a plantear las condiciones formales para la redacción del texto.

La siguiente respuesta la sorprendió aún más. Esta vez, Fucé la “notificó” de que fue “desvinculada” del curso Laicidad y Educación. La única explicación que recibió fue que “la ANEP, a través del CFE y el CELE, es la autoridad que determina pautas y finalidades de la evaluación de las actividades académicas que desarrolla institucionalmente”.

Preocupación

Además de considerarlo “una falta de respeto” a nivel personal, Díaz se mostró especialmente preocupada porque esa falta de respeto también se da en el plano institucional. Al respecto, señaló que ella fue invitada al curso en su condición de coordinadora de la Red de Laicidad de la Udelar. Díaz señaló que lo ocurrido es “un hecho público”, porque “es nefasto para el país” y juega en contra del coordinador del CELE y de quienes lo pusieron en ese lugar, al que accedió mediante una designación directa que hicieron las autoridades de la ANEP. Según dijo la docente, se trató de una acción “arbitraria y poco inteligente” por parte de Fucé. En ese sentido, planteó que muchas personas vinculadas a las instituciones y de distintas preferencias políticas se enteraron de lo ocurrido y le han manifestado que lo ocurrido fue “un despropósito”.

Por su parte, Díaz se mostró preocupada por el accionar del coordinador del CELE, tanto por el contenido de sus afirmaciones como por la forma. En ese sentido, planteó que si hubo un malentendido Fucé podría haberla llamado para “buscar el entendimiento” y llegar a un punto en común. “No me podés tratar como una cosa y faltarme el respeto no sólo como persona, porque yo estoy en nombre de una institución. Además, te estoy haciendo un favor al formar parte de tu curso”, lamentó, y agregó: “A un invitado no lo podés sacar así, sin ninguna explicación, por una cosa totalmente arbitraria, porque yo no dije nada, me pidieron una evaluación y la di”.

En cuanto al motivo por el que fue desvinculada, considera que va en contra de los fundamentos en los que debe basarse la laicidad, que “necesita de un intercambio de ideas respetuoso”. En ese sentido, valoró que la respuesta de Fucé va en contra de “principios importantes”. Según explicó, el hecho de que el coordinador del CELE piense que los materiales generados en el marco del curso le pertenecen y no podrían publicarse en una revista corresponde a “una visión antilaica, antilibertad de cátedra y antiderechos fundamentales”. Al respecto, señaló que se puede indicar el contexto en el que el trabajo fue realizado, pero las producciones de los estudiantes “pertenecen a la persona” y no son propiedad de una institución.

Díaz señaló que es evidente que desde la red de la Udelar tienen una visión distinta de la laicidad en relación a la que promueven las autoridades del CELE y de la ANEP. En ese sentido, consideró que “era estratégicamente bueno” y “una muestra de apertura” que en el curso, que está dirigido a docentes de la ANEP, estuviera la Udelar y que “se viera que hay distintas visiones de la laicidad”. “Nosotros argumentamos, investigamos y hace años que estamos en eso, somos personas que hemos concursado”, dijo Díaz, y aclaró que por el carácter multidisciplinar del tema el espacio está integrado por docentes de otras facultades de la Udelar como la de Ciencias Sociales, Psicología, Derecho, Información y Comunicación, Artes e Ingeniería y que todos tienen distintas formas de pensar.

En ese sentido, contó que se alegró cuando supo que se había creado el CELE dentro de la ANEP, porque habría otro espacio académico pensando la laicidad. Justamente, considera que las discusiones en torno a estos temas se enriquecen a partir de los argumentos de las diferentes posturas. En ese sentido, rechazó que se construyan “muros” por pensar distinto o por la procedencia institucional de quienes reflexionan sobre el tema. “¿De qué le sirve al país que haya un Peñarol y Nacional de la laicidad?”, se preguntó.

Adecuación

Consultado por la diaria, Fucé señaló que la docente no se adecuó a las actividades de este año, ya que el curso no tiene el mismo formato que en 2021, cuando fijó estas mismas pautas. Según explicó, se le solicitó a la docente que realizara una selección de los artículos de los dos números de la revista que habían sido seleccionados y ante la respuesta de Díaz se valoró que lo mejor era su desvinculación. En particular, señaló que el curso pasó a dictarse en clases de dos horas los sábados para facilitar la cursada, y que también se abrió la participación a personas que no son docentes.

En ese sentido, explicó que no es adecuado dejar como material de lectura dos revistas enteras y poner un trabajo práctico que equivale a la exigencia que implica el trabajo final del curso, que es optativo. Además, explicó que desde el CELE, que está dando sus primeros pasos, están pensando en realizar publicaciones propias, por lo que el incentivo a presentarlos en otra revista podía conspirar contra esos intereses.

Consultado sobre la desvinculación a través del correo electrónico, Fucé señaló que se trata de “personas que están en el punto más alto” de la carrera académica, en la que “estas cosas son el abc”. “No hay que hacer un encuentro para discutir estos criterios”, dijo, y reiteró que deben adecuarse al contexto particular de esta edición del curso. Por su parte, descartó cualquier otro tipo de motivo para haber tomado la decisión y contó que el año pasado Díaz tuvo total libertad para dar su clase. Además, contó que desde el CELE participaron en actividades previas de la red de la Udelar y también se relacionan con un grupo de estudios de la Universidad Católica del Uruguay.

Necesidad de la diversidad

La coordinadora de la Red de Laicidad de la Udelar dijo que tiene el interés de estar en contacto con el CELE, más allá de que las nociones que manejan sobre el tema no sólo sean diferentes. Según dijo, desde ese centro del IPES se sostiene que la educación debe ser “neutra” y “apolítica”, lo que “está poco fundamentado”. “La educación es política, es toma de posición, las personas se pueden expresar, tienen derecho y libertad de expresión”, sostuvo.

En suma, valoró que “es bueno” que aparezcan las disputas en torno al tema y que las distintas formas de pensar puedan expresarse. Díaz se remitió a la definición de laicidad establecida en la Ley General de Educación y señaló que se trata del “debate argumentado y democrático de diferentes ideas”. “La laicidad restringida, asociada a la neutralidad y a la apoliticidad, me parece absolutamente errónea y es conflictiva, genera conflicto”, sostuvo.

En ese sentido, lamentó que cada vez que se plantea un debate en torno al tema en el marco de la ANEP sea para discutir sobre la violación de la laicidad. Por ello, Díaz consideraba como algo positivo que existiera un centro de estudios sobre la laicidad en dicho organismo. “Dejan de judicializar la laicidad y van a estudiarla”, pensó en su momento. “Ahora, el estudio no puede ser un monólogo, tiene que ser un diálogo; si no, es un fracaso, nadie les va a creer”, opinó.

Díaz señaló que ello ya está ocurriendo, porque varios docentes de la ANEP y específicamente del CFE se acercan a la Red de Laicidad de la Udelar para trabajar la temática, en vez de canalizarlo a través del CELE. Por ejemplo, mencionó la realización de un proyecto conjunto con la mesa de la Asamblea Técnico Docente (ATD) del CFE que tiene como objetivo “profundizar” en el concepto de “laicidad en su complejidad” y desde un enfoque interdisciplinario, de manera que “contribuya a la comprensión pública del problema y sus implicancias en la vida democrática”, especialmente en el campo de la educación.

Además, la académica recordó un episodio que se dio con Fucé y otro jerarca de la ANEP hace algunas semanas, cuando desde la Red de Laicidad de la Udelar y la ATD del CFE organizaron una mesa de debate sobre laicidad y educación. En esa instancia habían invitado originalmente a Horacio Bernardo, coordinador del Plan Educativo-Cultural del Consejo Directivo Central de la ANEP, quien aceptó la invitación y solicitó que invitaran también al coordinador del CELE, relató Díaz. Si bien en un principio los dos habían aceptado la invitación, la declinaron cuando supieron que el debate se realizaría en el Instituto de Profesores Artigas y no en la Udelar. Al respecto, Díaz explicó que desde la mesa de la ATD solicitaron que fuera en ese centro educativo, ya que podía haber un mayor interés por la temática. Al respecto, Díaz se mostró sorprendida por la actitud de los jerarcas y consideró que “no quieren enfrentar” a los docentes del organismo en el que ellos mismos ocupan cargos de responsabilidad.

“Pareciera que la laicidad en el CFE es del CELE, pero en realidad no es así, porque las personas tienen derecho a pensar de distinta forma y a vincularse con el estudio de la laicidad desde diversos lugares. Se ve que, por lo menos, la mesa permanente de la ATD se sentía más cómoda en trabajar el tema con la Udelar, y tiene todo el derecho”, concluyó.

Reforma educativa contra la laicidad

La coordinadora de la Red de Laicidad de la Udelar también se mostró crítica con la reforma que impulsan las autoridades de la ANEP y dijo que esta busca “generar un sujeto competente para que se adapte al mercado”, lo que “no tiene nada que ver con la sustancia filosófica de la laicidad”. En relación a la reforma curricular, dijo que es presentada como “una cuestión técnica inevitable” y que en sus fundamentos se “minimiza” la tarea del profesor y el rol de las disciplinas. “Eso no es un discurso neutro, es absolutamente ideológico, desde una perspectiva del logos economicista impuesto a la educación”, cuestionó.

Consideró que no es que se haga plagio sólo en algunos documentos, sino que “todo es un plagio, porque esas reformas ya se han hecho en muchos países”. Criticó, asimismo, que los cambios propuestos no tienen por detrás “la importancia de la educación y la formación del humano”, sino “generar un sujeto que sea útil para adaptarse a una supervivencia en la realidad que vivimos, que es la del mercado neoliberal”. “Eso mismo viola la laicidad, porque no es neutro, es una ideología que se impone a la educación”, indicó.

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