En su casa de Nueva York y rodeada por todas las personas que quería, Gloria Steinem falleció a los 92 años, según informó este jueves la fundación de la activista en su cuenta de Instagram. A modo de recordatorio y de consuelo, el comunicado asegura que el casi siglo de vida de la periodista y referente feminista en este mundo fue “bien vivido” y que “continuó trabajando por la igualdad hasta el final”.
Steinem se convirtió en la cara más visible de la segunda ola del feminismo a finales de los 60 en Estados Unidos. A lo largo de la década del 70, fue una de las defensoras más destacadas de los derechos reproductivos de las mujeres y en la lucha para despenalizar el aborto. La activista celebró, en 1973, el fallo Roe vs. Wade de la Suprema Corte de Justicia que consagró el derecho constitucional al aborto en Estados Unidos y, lamentablemente, vivió para ver cómo ese derecho fue revocado en junio de 2022. Militó además contra la violencia de género, la mutilación genital femenina, la industria pornográfica y las guerras de Vietnam y del Golfo Pérsico.
La autora de nueve libros también fue una de las pioneras en abogar por un feminismo interseccional, con un particular compromiso por visibilizar las vulneraciones de los derechos de las personas afro, las minorías étnicas y la clase trabajadora. “El sexo y la raza siempre han estado entrelazados porque son fáciles, y las diferencias visibles han sido las principales formas de organizar a los seres humanos en grupos superiores e inferiores y en la mano de obra barata de la que este sistema aún depende”, dijo en 1971, según recuerda The Guardian en el obituario publicado este jueves.
Como periodista, Steinem introdujo la perspectiva feminista en la opinión pública a través de sus artículos en distintos medios, sus discursos públicos y su activismo. El primer hito de su carrera llegó en 1963, cuando se infiltró en el Club Playboy y escribió un reportaje para la revista Show que visibilizaba las condiciones laborales de las mujeres que trabajaban allí.
En 1968 comenzó a trabajar como columnista en New York Magazine y fue en esta revista donde publicó, en 1969, el artículo “Después del poder negro, la liberación de la mujer”, que la llevó a ser conocida a nivel nacional y la convirtió en una de las voces más importantes del movimiento feminista estadounidense en la década de 1970.
En 1972 Steinem creó la revista Ms. junto con un grupo de activistas feministas. Fue la primera revista fundada y dirigida exclusivamente por mujeres. Allí, en 1978, publicó uno de sus artículos más provocativos, “Si los hombres pudieran menstruar”, donde de forma satírica afirma que la menstruación, un proceso biológico considerado tabú, estigmatizado y menospreciado, se volvería algo digno si lo vivieran los varones. “¿Qué pasaría si de repente, como por arte de magia, los hombres pudieran menstruar y las mujeres no? La respuesta es clara: la menstruación se convertiría en un acontecimiento masculino envidiable y digno de presumir. Los hombres alardearían de la duración y la cantidad de su menstruación. Los chicos celebrarían el inicio de la menstruación, esa ansiada prueba de hombría, con rituales religiosos y despedidas de soltero. El Congreso financiaría un Instituto Nacional de Dismenorrea para ayudar a erradicar las molestias mensuales. Los productos de higiene femenina serían gratuitos y financiados por el gobierno federal”, escribió Steinem hace casi cinco décadas, en un texto que sigue perfectamente vigente.
La referente feminista también fue una destacada crítica de Donald Trump. De hecho, fue una de las activistas que lideraron la organización de la Marcha de las Mujeres (Women’s March) en Washington, la protesta masiva que convocó el movimiento feminista estadounidense el día después de que Trump asumió su primera presidencia, en enero de 2017, y que se replicó en distintas ciudades del país.
Tal como recordaron en estas horas distintos medios estadounidenses, una de las frases más memorables de Steinem contra Trump data de 2017, en pleno auge del movimiento #MeToo contra la violencia sexual, cuando durante su intervención en la Conferencia de Mujeres de Massachusetts, la periodista se refirió al mandatario como el “acosador en jefe” (harasser in chief), en clara referencia a las múltiples acusaciones que surgieron contra el líder republicano por conductas sexuales inapropiadas.
Su postura sobre el presidente se mantuvo firme con los años. En junio de este año, fue entrevistada por el portal The Wrap para un reportaje con motivo del cumpleaños número 80 de Trump. Cuando le preguntaron qué consejo le daría al presidente, considerando que ella ya estaba en su novena década de vida, respondió con una sola palabra: “Renunciá”.
