En un mercado dominado por marcas importadas y fórmulas derivadas del petróleo, una empresa uruguaya decidió apostar por otro camino: productos de limpieza basados en aceites vegetales, baja toxicidad y diseño circular, señaló, en diálogo con la diaria, la ingeniera química Valeria de Angeli, directora técnica de Rebío.
Rebío, un emprendimiento uruguayo, diseña, desarrolla y elabora íntegramente en el país productos de limpieza biodegradables, propone “una alternativa de consumo consciente y responsable de productos para el hogar, que cumple con la efectividad y con el ambiente”, dijo De Angeli, quien convirtió su experiencia en la industria y su interés por la sustentabilidad en una propuesta productiva local.
“Fue una idea que fue evolucionando desde hace mucho tiempo”, contó la directora sobre el origen del emprendimiento, que fundó junto a su socio y esposo, ambos ingenieros.
Origen
Tras su paso por la industria y su trabajo como asesora en temas ambientales, De Angeli identificó una “oportunidad tecnológica” poco explorada en Uruguay.
“Luego de mi pasaje por la industria, cuando trabajé como asesora, empecé a ver que había muchas alternativas para formular productos de limpieza con derivados vegetales, en contraposición a lo tradicional, que son en general derivados de petróleo, con compuestos que son bastante persistentes en cuanto a lo ambiental, que no se degradan y que muchos tienen diversas consecuencias sobre la salud”, explicó.
Según señaló, en el mercado local predominaban productos importados con fórmulas convencionales. “El mercado uruguayo, si bien tiene cierto grado de fabricación nacional, gran parte de lo que se vende viene importado y está muy encasillado lo que se trae, son determinadas marcas y nada más”, indicó, señalando que ella buscaba este tipo de productos para consumir y no los encontraba.
La iniciativa comenzó a tomar forma tras participar en 2020 en talleres de validación de ideas de negocio de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación y la Agencia Nacional de Desarrollo . También recibió apoyo de la Fundación Julio Ricaldoni, vinculada a la Facultad de Ingeniería de la Universidad de la República.
Diferencia con productos tradicionales
Rebío trabaja bajo tres criterios centrales de formulación. “El primero es que sean componentes de origen vegetal”, explicó De Angeli, quien sostuvo que los insumos que se utilizan son renovables y se enmarcan en lo que se denomina economía circular.
“Estos productos están dentro de lo que se llama economía circular, porque es una materia prima que es renovable. Al ser derivado vegetal, la planta crece, eso tiene un efecto por fotosíntesis en sí mismo ya que la planta captura CO₂ (dióxido de carbono), un gas de efecto invernadero”, señaló.
El segundo criterio es la biodegradabilidad total de los componentes. “En los productos de limpieza tradicionales, algunos de los componentes son biodegradables (...), pero después se meten en las fórmulas un montón de otros componentes que no lo son, por ejemplo, blanqueadores ópticos u otras cosas que se engloban dentro de lo que son ayudas de lavado. Nosotros queríamos evitar eso”, indicó.
El tercer eje es minimizar la toxicidad ambiental y para la salud. La empresa utiliza como referencia los criterios de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA, por sus siglas en inglés). “Cuando se habla de temas ambientales, hay mucho ruido en cuanto a la información. Por eso nosotros tomamos ese criterio, que tiene muchas fuentes detrás y cataloga a un montón de moléculas en cuanto a su potencial toxicidad ambiental o humana”, afirmó.
Concentración, retornabilidad y envase cero
Además de la formulación, Rebío apuesta a optimizar el uso de recursos. La ingeniera química sostuvo que los productos son concentrados, lo que reduce el consumo de agua y aumenta el rendimiento.
“Se usa menos cantidad de agua y el cliente por unidad de producto tiene mucho más rendimiento. Mientras que en un litro de nuestro producto te rinde entre 25 a 30 lavados, un producto tradicional rinde diez, 12 lavados”, explicó.
En cuanto al envasado, las botellas se fabrican con 50% de plástico reciclado y son retornables. “Las botellas se hacen con un 50% de material virgen y 50% de material posconsumo o reciclado, y además son retornables (...). Cuando la botella ya no está apta para seguir siendo utilizada, la empresa se encarga de que termine en alguna corriente de reciclaje”, indicó.
La empresa también desarrolló presentaciones en formato sólido, en cajas compostables o reciclables, bajo el concepto de “envase cero”.
Actualmente, Rebío cuenta con los registros y habilitaciones correspondientes del Ministerio de Salud Pública.
Crecimiento orgánico
En términos comerciales, el crecimiento de la empresa ha sido progresivo. Rebío comenzó en tiendas naturales y espacios de consumo consciente, y recientemente logró ingresar en algunas cadenas.
“Venimos teniendo un crecimiento sostenido. Todo nuestro crecimiento es orgánico, no tenemos grandes inversores. Ha sido un proyecto familiar que se viene sustentando por el incremento de las ventas”, sostuvo De Angeli.
Entre sus indicadores ambientales, destacó que tienen “más de un 80% de retornabilidad de envases” y un índice de biodegradabilidad del 85%.
En cuanto a materias primas, trabajan con ácidos grasos derivados de aceites vegetales como el palmiste de cultivo sustentable, derivados del almidón de maíz, enzimas biotecnológicas y fragancias naturales a base de aceites esenciales como naranja, eucaliptus, mentol, clavo de olor, coco, entre otros.
Futuro
De Angeli imaginó un escenario en el que más empresas avancen hacia procesos productivos sostenibles.
“Yo creo que empresas como Rebío cada vez se van haciendo un espacio más importante”, afirmó. Aunque reconoció que existen desafíos, sostuvo que el cambio es posible.
“Yo veo un buen escenario”, concluyó, convencida de que la transición hacia modelos productivos responsables es clave para cuidar “el agua, la tierra y el aire que nos permiten vivir”.
Por último, destacó el rol del ecosistema de apoyo a emprendimientos. “Hay un ecosistema de apoyo a los emprendimientos y a las micro y pequeñas empresas”, señaló, subrayando la importancia de las herramientas de formación y redes impulsadas desde el Estado.