El acceso al conocimiento científico sigue estando atravesado por barreras, especialmente cuando se trata de disciplinas profundamente visuales como la astronomía. Con ese desafío en mente, un grupo de estudiantes universitarias desarrolló Arathe, una cúpula interactiva y multisensorial que busca acercar el cielo a personas ciegas, con baja visión y al público en general, a través del tacto y el sonido.
“Hicimos una cúpula interactiva. No hay otra de estas características a nivel mundial [...] ni que tenga tanto presupuesto. Hay algunas iniciativas con papel y cartón, con bajo presupuesto, más rudimentarias e improvisadas [...] pero nada parecido a nuestro proyecto [...] en el que buscamos democratizar el acceso”, dijo a la diaria Sofía Rey, programadora e integrante del equipo creador.
La estudiante remarcó que muchas disciplinas científicas, y especialmente la astronomía, son “muy visuales”, por lo que la iniciativa busca cambiar ese enfoque impulsando la primera cúpula táctil con electrónica, que tiene relieves y sensores que activan audios.
El proyecto surgió a partir de una inquietud concreta del Planetario de Montevideo. “El primero que se aproximó a nosotras fue Óscar Méndez, el director del Planetario. Él ya tenía la idea de que no había nada pensado para personas ciegas o de baja visión”, explicó Rey.
A partir de ese planteo inicial, se conformó un equipo interdisciplinario integrado por las estudiantes de la Facultad de Diseño de la Universidad ORT Lucía Martínez, Emiliana Abbate y Rey, quienes trabajaron en el desarrollo de una experiencia que rompe con el enfoque tradicional. “Todas las experiencias a las que nos exponemos tienen como centro la visión. Nosotras quisimos salir de ese oculocentrismo e intentar hacer algo multisensorial”, señaló.
Una experiencia para recorrer el cielo sin ver
Arathe consiste en una cúpula desmontable y transportable que reproduce el cielo de verano desde Uruguay mediante relieves y sensores. En su interior, las constelaciones están representadas en formato tridimensional y pueden activarse sin necesidad de contacto directo.
“Buscamos hacer algo multisensorial, que involucre tanto el tacto como lo auditivo. Es una experiencia para todos [...] Cuando se activa el sensor de una constelación, empieza a reproducirse un audio que te cuenta su mitología y te guía en el recorrido [...] La idea es ser hiperdescriptivos de todo, ya que hay personas que nacieron ciegas, por lo que no tienen referencias visuales”, afirmó Rey.
El sistema fue pensado para ser adaptable: la cúpula permite modificar las representaciones según el cielo de distintas regiones o estaciones del año, lo que abre posibilidades de expansión futura. La experiencia no tiene un orden preestablecido: cada persona puede explorar libremente las diez constelaciones disponibles.
Accesibilidad desde el origen
Uno de los aspectos que diferencia a Arathe es que la accesibilidad no aparece como un agregado posterior, sino como el eje central del diseño. “Hay muy pocas experiencias para personas ciegas y una cúpula interactiva como la nuestra es la primera a nivel mundial”, afirmó Rey.
En ese sentido, el proyecto también cuestiona la forma en que se produce y difunde el conocimiento científico. “Muchas veces la ciencia está desligada de lo atractivo y cuesta llegar al público general. Y más aún si hablamos de contenido accesible para personas ciegas y de baja visión”, sostuvo. “La verdad es que a nivel mundial casi no hay cúpulas de este estilo, hay muy pocas experiencias para ciegos, y una cúpula interactiva como la nuestra es la única a nivel mundial, es la primera. Fue todo un reto hacer algo sin precedentes”, remarcó.
Del proyecto académico a la implementación real
Arathe surgió como proyecto final de carrera en la Universidad ORT y actualmente se encuentra en fase de testeo en el Planetario de Montevideo. Hasta ahora, el equipo realizó pruebas piloto con grupos reducidos, principalmente personas no videntes, para ajustar la experiencia. “Estamos validando con diferentes edades y distintos tipos de cuerpos para que sea cómoda y ergonómica para todos”, explicó Rey.
La meta es concretar una inauguración abierta al público en los próximos meses. “Nuestra idea sería llegar a julio, pero venimos haciendo todo muy a pulmón”, reconoció. El desarrollo implicó un fuerte esfuerzo autogestionado, tanto en lo técnico como en lo económico. “Ninguna tenía experiencia en astronomía ni en las tecnologías que usamos. Fue todo muy a pulmón”, relató Rey.
Actualmente, el equipo trabaja en mejorar el prototipo, ganar visibilidad y conseguir financiamiento para una segunda versión más avanzada. En paralelo, recibe apoyo de la incubadora de la ORT, donde analizan aspectos vinculados al modelo de negocio, patentes y sostenibilidad del proyecto. A futuro, no descartan expandir la iniciativa a otras áreas del conocimiento, aunque por ahora el foco está puesto en consolidar la propuesta en astronomía. “Un paso a la vez”, resumió Rey.