Uruguay avanza en la investigación de distintas estrategias para enfrentar la mosca de la bichera y, en ese proceso, comienza a atraer la atención de investigadores de la región. En un contexto de creciente incertidumbre internacional por la reaparición de la plaga en América Central, los ensayos que se desarrollan en el país despiertan interés académico por su enfoque experimental y su carácter independiente, dijo a la diaria Carlos Corujo, asesor de la Dirección General de Servicios Ganaderos (DGSG) del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP).

A diferencia de otros países que aplican la técnica del insecto estéril como herramienta de control, Uruguay optó por un enfoque experimental. Los ensayos incluyen pruebas en “jaulas de campo”, que permiten observar el comportamiento de los insectos en condiciones cercanas a las reales, algo poco frecuente en la región, indicó Corujo, que también es el responsable del Programa de Erradicación de la Mosca de la Bichera.

Además, el país analiza la compatibilidad entre moscas estériles y poblaciones locales, en lugar de asumir su efectividad. Este abordaje, sumado a la ausencia de intereses comerciales en la producción de insectos, posiciona a Uruguay como un espacio de investigación neutral, lo que explica el creciente interés de especialistas extranjeros, agregó.

“Los técnicos que vienen [a Uruguay a ver los experimentos], entre ellos mexicanos y panameños, [...] vienen a ver porque [no se ha hecho antes] un ensayo de jaula de campo, por tanto, nos vienen a apoyar y a tomar nota. Como no tenemos un interés económico, no somos los que fabricamos moscas ni queremos venderle a nadie, nuestra visión sobre el tema es bastante neutra”, destacó Corujo.

El MGAP impulsa una serie de ensayos experimentales para evaluar la viabilidad de la técnica del insecto estéril como herramienta para controlar la mosca de la bichera, una plaga que genera pérdidas millonarias en el sector ganadero.

Corujo explicó que el objetivo actual no es la erradicación de la mosca, sino la generación de evidencia científica. “Estamos haciendo ensayos [...] para ver cómo se acopla el insecto estéril con la mosca criolla [...] y ver si los huevos que salen de ahí son fértiles o no”, señaló.

La iniciativa tiene además un componente científico y de cooperación entre varias instituciones públicas. Participan la Facultad de Veterinaria, la Facultad de Ciencias, el Instituto de Higiene y el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) junto con estudiantes y técnicos internacionales.

Según el asesor, Uruguay se ha convertido en un punto de referencia para especialistas extranjeros. “Pocos hacen los ensayos que estamos haciendo nosotros. Por eso vienen a Uruguay: para ver si pueden encontrar alguna explicación a lo que está sucediendo en la región”, sostuvo.

Escenario regional

Diversos organismos internacionales han respaldado durante décadas la técnica del insecto estéril como herramienta para el control de esta plaga. Esta estrategia fue clave en iniciativas regionales, entre ellas las impulsadas por la Comisión Panamá-Estados Unidos para la Erradicación y Prevención del Gusano Barrenador del Ganado, que lograron reducir la presencia del gusano barrenador en América Central. No obstante, la reaparición de la plaga en América Central volvió a poner en discusión la efectividad y la sostenibilidad de estos programas.

“Hay un gran interrogante [...] de por qué reapareció [...] Hay distintas teorías, pero la realidad es que no hay ninguna que convenza a los técnicos. [...] Todos tienen teorías de por qué reapareció y pocos hacen los ensayos que estamos haciendo nosotros, por lo que vienen a Uruguay a ver cómo es la prueba”, señaló Corujo.

La expansión de focos en México y América Central superó la capacidad productiva del único laboratorio a nivel mundial dedicado a generar estos insectos infértiles. La planta, ubicada en Panamá, resolvió priorizar la demanda regional y suspender envíos hacia otros destinos, una decisión que tuvo repercusión en Uruguay.

En 2024 Uruguay intentó acceder a las moscas estériles que produce Panamá como parte de un plan nacional para erradicar la bichera, pero la operación no pudo realizarse debido a los brotes en América Central.

Ante este escenario, el país optó por avanzar en el desarrollo de investigaciones propias para analizar la factibilidad de aplicar esta técnica en su territorio, adaptándola a las condiciones locales y reduciendo su dependencia de la oferta externa.

Las pruebas

La bichera es una enfermedad parasitaria causada por la larva de la mosca Cochliomyia hominivorax, conocida como gusano barrenador del ganado.

La mosca se alimenta de la carne de animales de sangre caliente y, cuando la larva eclosiona, se produce una infección llamada miasis, que incrementa las tasas de mortalidad en el ganado y reduce la producción de leche y carne.

En los últimos meses Uruguay ha desarrollado distintos tipos de pruebas. Por un lado, ensayos en laboratorio, en los que se enfrentan diferentes combinaciones de insectos; por otro, pruebas en condiciones de campo controladas.

Los ejes en torno a los cuales se organizan las pruebas en campo son la interacción entre moscas estériles y silvestres –tanto en términos de compatibilidad como de competitividad–, su capacidad de dispersión, la calidad biológica y los procesos de cría.

“Tenemos un ensayo en jaula, en la que enfrentamos mosca irradiada con criolla, luego irradiada contra irradiada y, posteriormente, criolla contra criolla”, explicó Corujo.

En paralelo, se realizan experimentos en estructuras de gran escala con animales vivos. “Son jaulas de 20 por 8 metros, dentro de las cuales hay ovinos que son controlados varias veces al día”, indicó.

Los resultados aún están en proceso. “Todavía no hemos terminado, por lo que no tenemos los resultados de todas las pruebas”, afirmó Corujo, quien estimó que las primeras conclusiones podrían estar disponibles dentro de unos meses.

El programa también se apoya en la cooperación internacional, con el acompañamiento de la Agencia Internacional de Energía Atómica.

Las pruebas de campo se llevan a cabo en la Facultad de Veterinaria, mientras que la irradiación de las moscas se hace en la Facultad de Ciencias y en el Instituto de Higiene. En el proyecto participan 15 estudiantes de Veterinaria, y el INIA aporta una de las colonias de moscas. Por su parte, el MGAP también cuenta con una colonia propia.

Cifras

Aunque en la actualidad la bichera no afecta el acceso de la carne uruguaya a los mercados internacionales, su impacto económico en la producción es significativo. Las pérdidas asociadas a la plaga, entre tratamientos, mortalidad y deterioro de la producción, fueron estimadas en unos 40 millones de dólares anuales, según datos oficiales.

El costo no solo se refleja en la productividad, sino también en el aumento de la carga operativa para los productores, que deben destinar tiempo y recursos al control sanitario permanente.

“Las pérdidas se estimaron hace unos años en 40 millones de dólares”, indicó Corujo, al tiempo que aclaró que en este momento el impacto no afecta la inserción internacional de la carne uruguaya.

“No tenemos el problema de competitividad [...] el desafío que tenemos son los gastos que genera en los establecimientos”, explicó.

De confirmarse la efectividad de la técnica, su impacto estaría asociado principalmente a la reducción de los costos. Sin embargo, el camino a seguir aún está abierto. “Cómo combatimos eso o cómo lo disminuimos es otra discusión”, advirtió.

El futuro del programa dependerá de los resultados y de una evaluación conjunta con los distintos actores del sector. “El ministerio definió hacer un ensayo primero, y después sentarnos y evaluar la gobernanza, en la que deben estar incluidos los productores”, concluyó.