Citius, altius, fortius”, fueron las palabras que Henri Didon, prefecto del colegio parisino de Arcueil, bordó en la bandera de la institución para motivar a los estudiantes que se aprestaban a participar en un evento deportivo en la segunda mitad del siglo XIX. En la cita se encontraba el barón Pierre de Coubertin, quien años más tarde acuñó esta tríada como lema del movimiento olímpico. El atletismo hace de esta tríada un lema propio, cuando se hace carne entre quienes corren, saltan y lanzan desafiando los límites de su propio cuerpo. Si cuatro años de espera es un largo tiempo para alimentar un sueño, prepararse y dedicar la vida a ello, el mundo del deporte aprendió en 2020 que la espera podía ser todavía más larga. Atletas de todo el mundo vieron postergado un año su objetivo de alcanzar unos Juegos Olímpicos, los de Tokio, y es el caso, también, de los uruguayos que deben alargar sus esfuerzos físicos y económicos en busca de una participación olímpica. Más rápido, más alto, más fuerte, pero ahora también más resistente.

Para estos Juegos Olímpicos el formato de clasificación en atletismo se modificó. La creación de un ranking que pondera las cinco mejores competencias fue la novedad. Cada prueba tiene una marca mínima, que los atletas apuntan a alcanzar. De conseguirla, estarán clasificados a Tokio automáticamente, pero en caso de no lograrlo, los lugares se completarán mediante un ranking. Las marcas, para darle valor al ranking, son más exigentes en esta ocasión que en anteriores ediciones. El mundo hizo una pausa y las competencias a lo largo del globo se detuvieron. Para evitar desventajas significativas, World Athletics, organismo que rige al atletismo mundial, decidió congelar el ranking de clasificación. Esto quiere decir que no se tomarán en cuenta las marcas alcanzadas en competencias entre marzo y el 1º de diciembre, como mecanismo para desestimular la realización de grandes eventos y evitar que atletas de los países más afectados por la pandemia estuvieran en inferioridad de condiciones frente a aquellos con mayores posibilidades de competir.

En Uruguay, ni bien se reactivó la posibilidad de sumar puntos, el 5 y 6 de diciembre se llevó a cabo el Campeonato Nacional, y el 8 de diciembre el Grand Prix Sudamericano Estrella Puente y Darwin Piñeyrúa. En estas instancias, sólo faltó un nombre de todos los celestes que buscan en la pista su clasificación a Tokio: Emiliano Lasa. El finalista olímpico de 2016 está entrenando y viviendo en San Pablo. Actualmente no cuenta con registros en el ranking debido a que su última competencia fue en 2018. Por entonces, Lasa saltó en el Mundial de Doha, con un registro para nada impresionante, de 7,66 metros. Estuvo lejos de su récord nacional (RN) de 8,26 metros, logrado en 2018. Aquejado por una fractura por estrés en una tibia, debió someterse en febrero a una cirugía. Este procedimiento quirúrgico le daba la posibilidad de una operación más rápida, pensando en el gran objetivo del año: los Juegos Olímpicos. La postergación le aportó tranquilidad para elaborar un cronograma de recuperación sin competencias en 2020, con una puesta a punto intensa para 2021 y la expectativa de volver a su mejor nivel. Antes de que la covid-19 detuviera la actividad, Lasa ocupaba el vigésimo lugar entre los 32 puestos clasificatorios a Tokio. Ahora, por su larga inactividad, no figura en el ranking, pero eso no hace peligrar su clasificación si es que puede retomar su nivel y competir con normalidad en 2021. En caso de que pretenda clasificarse por marca mínima, Lasa deberá completar un salto de 8,21 metros en alguna competencia oficial.

María Pía Fernández y Déborah Rodríguez corren por un lugar olímpico en 1.500 y 800 metros, respectivamente. Las dos portan los récords nacionales en estas pruebas y con gran optimismo llegaban al pasado mes de marzo ocupando lugares de clasificación. Sus planes de prepararse y competir fuera de Uruguay se truncaron, y en el Campeonato Nacional volvieron a las pistas. Déborah (RN: 2:01.46 en 2015) se ubica actualmente en el puesto 35 de 48 que se clasifican y está trabajando por una clasificación a sus terceros Juegos Olímpicos. Por su parte, María Pía (RN: 4:09.45 en 2019) está en el lugar 34 de 45 que clasificarán en su prueba. Fernández, nacida en Trinidad, está en la carrera por su primera participación olímpica. “La postergación de los Juegos Olímpicos nos cambió los objetivos, pero ahora, con todo un poco más claro y con el ranking ya reiniciado, seguimos con esa motivación”, explicó. “El objetivo es mantener la posición que logramos o mejorarla, y para eso la idea es viajar y poder entrenar fuerte afuera”, remarcó.

Santiago Catrofe, ganador de la prueba de 1500 metros del Grand Prix Darwin Piñeyrúa, el 7 Diciembre.

Santiago Catrofe, ganador de la prueba de 1500 metros del Grand Prix Darwin Piñeyrúa, el 7 Diciembre.

Foto: Ernesto Ryan

De allá para acá

Santiago Catrofe es uruguayo pero creció en Cataluña, adonde su familia emigró cuando él era apenas un niño. Se formó como atleta en Barcelona y junto a su entrenador buscaron el camino para que representara a su país de nacimiento en las competencias internacionales. Catrofe corre en la prueba de 1.500 metros y debutó con la camiseta celeste en el Sudamericano sub 23 de Cuenca, Ecuador, a finales de 2018. En aquel entonces un cuarto puesto le dejó buenas sensaciones. En 2019 participó en el Sudamericano de mayores en Lima y también terminó en la cuarta ubicación. No hay dos sin tres: Catrofe volvió a la pista, en Perú, para los Juegos Panamericanos de 2019. Con la bandera de Uruguay en el pecho, se quedó nuevamente con un cuarto puesto. En ese camino, se adueñó del RN y, en el Campeonato Nacional 2020, en la pista de Parque Batlle, volvió a mejorar su registro. Ahora la plusmarca local es de 3:41.83. “Las sensaciones son muy buenas. Pude hacer RN y estoy en un buen estado de forma. Vamos por el buen camino”, dijo a Garra luego de conseguir ese registro. En su caso, la chance de estirar un año el período clasificatorio fue una gran noticia.

Ahora, a los 21 años, se siente con el nivel necesario para buscar su primera participación olímpica. “Sabemos que se puede conseguir y estamos trabajando para ello”, comentó sobre la posibilidad de meterse entre los mejores 45 del ranking clasificatorio. Actualmente se encuentra en el puesto 48 y asegura estar “muy feliz y muy ilusionado”. La marca mínima es de 3:35.00, algo difícil para sus registros presentes. Está convencido de que corriendo cinco carreras por debajo de 3:40.00, se meterá en Tokio. Lo que propone implicaría batir su propio RN por casi dos segundos. Y quiere hacerlo no sólo una, sino múltiples veces. La meta es ambiciosa, pero eso Santiago ya lo sabía desde el momento en que se propuso ser un olímpico.

Al fondo, que hay lugar

Los maratonistas uruguayos también están buscando su lugar en Tokio 2021, aunque esa prueba se disputará en Sapporo y no en la capital. En particular, los hermanos Nicolás y Martín Cuestas compitieron en el maratón de Valencia el 6 de diciembre y mejoraron significativamente sus mejores marcas personales. Aun así, ninguno alcanzó la marca mínima necesaria. En esta prueba ya hay mayor cantidad de atletas clasificados que de plazas disponibles, por lo que la posibilidad de sumar puntos y clasificarse por ranking sin haber hecho la marca ya no existe. En cambio, el ranking toma protagonismo en caso de que el Comité Olímpico Internacional decida topear la cantidad de participantes. Entonces, entre todos los competidores que hayan corrido una maratón en menos de 2 horas, 11 minutos y 30 segundos, los 80 mejor rankeados estarán en Sapporo. Martín corrió en Valencia para un crono de 2:13.05, mientras que Nicolás estuvo muy cerca de la marca con 2:11.42. Este registro fue además un RN, mejorando lo hecho por Néstor García en 1999. “En el kilómetro 40 me quedé sin piernas, y cuando vi a lo que estaba corriendo dije: no me da. Hice lo mejor que pude, pero no podía mantener el ritmo que traía”, explicó Nicolás sobre el transcurso de la carrera. Dijo estar “contento por el récord” y se mostró confiado para lo que viene: “Habrá que correr de nuevo, porque la marca está en las piernas”.

Andrés Silva, durante la final de los 400 metros con vallas, en el Gran Prix Darwin Piñeyrúa, el 7 de diciembre de 2020.

Andrés Silva, durante la final de los 400 metros con vallas, en el Gran Prix Darwin Piñeyrúa, el 7 de diciembre de 2020.

Foto: Federico Gutiérrez

Cinco de oro

Andrés Silva apuesta fuerte en los pocos meses que lo separan de los Juegos Olímpicos. El tacuaremboense es, junto con Alejandro Foglia y Milton Wynants, uno de los celestes con más cantidad de participaciones. Si consiguiera su quinta clasificación, ocuparía ese lugar en solitario, demostrando una tremenda vigencia en su prueba de los 400 metros con vallas. La marca mínima es 48 segundos 90 centésimas, mientras que el RN y mejor marca de Silva es 48,65, logrado en 2014. Sin embargo, su camino no empezó fácil en este regreso a la actividad. Fue segundo en el Campeonato Nacional (54,49) y en el Grand Prix Sudamericano (52,80). Se vienen meses de trabajo, sacrificio y planificación, para poder competir en Europa, recortar segundos y atravesar la prueba de fuego. ¿Puede Andrés Silva todavía brillar como en sus mejores tiempos? Resulta imposible no desear que este atleta, uno de los más grandes que hayan surcado las pistas uruguayas, consiga este objetivo tan ansiado.

La que no corre vuela

La recordista nacional de salto alto se llama Lorena Aires. Tiene 25 años y no descarta sus posibilidades de ser olímpica en 2021. “Hay varias etapas antes de los Juegos Olímpicos que me pueden ayudar a sumar la puntuación para ello”, comenta. “Si bien el objetivo principal son los Juegos, voy a tener que ir paso a paso en cada competencia que haya antes”. Debería trepar desde su puesto 72 actual hasta el 32º lugar para alcanzar el sueño. Debería alcanzar en varias oportunidades superar su actual RN de 1,83 metros, que logró en 2018. Es una campaña difícil, pero la última palabra se dirá en la pista. Más allá de calendarios individuales, los atletas tendrán la oportunidad de representar a nuestro país a nivel regional. En el camino de todos ellos aparece el Sudamericano de mayores, que se realizará en mayo de 2021 en Buenos Aires. Buenas marcas y buenas ubicaciones significarán buena suma de puntos para el ranking. Será uno de esos eventos en que lo más importante es rendir al máximo en la hora señalada.

Lorena Aires, durante la prueba de salto alto en el Gran Prix Darwin Piñeyrúa.

Lorena Aires, durante la prueba de salto alto en el Gran Prix Darwin Piñeyrúa.

Foto: Ernesto Ryan

.