Liverpool demostró una vez lo bien que ha jugado y la clase de jugadores que tiene, la gran mayoría criados en su cantera. Jugó otro partidazo y se quedó con el Campeonato Clausura para la historia. Definirá el premio mayor en uno de los mejores años de su historia.

En el día mundial de la poesía, Liverpool arribó al Parque Central en la Quinta de la Paraguaya con la chance de ser campeón. Nacional, el local en su barrio, de conseguir la victoria, también aseguraría su lugar en la revuelta final como ganador de la tabla del año. El empate mermaba cualquiera de los horizontes.

Liverpool estuvo mejor plantado todo el tiempo. Venía en una cierta racha. La salida prematura de Román Cuello, dejó como saldo una cosecha que pesa para la tabla anual. Quizás el cambio en la dirección técnica y la asunción de Marcelo Méndez, aunque en su momento cuestionable, con el diario del lunes resulte una revolución actitudinal en beneficio de la constancia. Eso puso a Liverpool en la pelea por la tabla anual a la vez de la posibilidad de obtener la llave directa para las finales grandes, el torneo Clausura. Lo que suponía para el equipo de Belvedere, un hecho histórico.

Ignacio Ramírez de Liverpool tras el tercer gol, ayer, en el Gran Parque Central.

Ignacio Ramírez de Liverpool tras el tercer gol, ayer, en el Gran Parque Central.

Foto: Ernesto Ryan

El primer gol del equipo de la Cuchilla fue nacido en un pizarrón. Un centro medido rastrero encontró tras varios ensayos a Jean Rosso que definió al primer palo ayudado por un rebote, producto también de la intención de la jugada.

El orden ajeno desordenó al local, aunque nunca dejó de generar sensaciones de peligro en el área cuidada por Sebastián Lentinelly. Era la solidez contra el oportunismo. La aplicación contra la estirpe. La posibilidad de escribir una historia frente a la historia escrita y latente.

El segundo gol que entorpeció aún más las acciones del local, fue una gran definición de Alan Medina que recibió de Agustín Davila, una pelota robada por la presión propuesta. El futbolista, que estuvo alejado de las canchas un tiempo y para quien cada gol debe suponer una revancha, definió certeramente al segundo palo. Fue otro gran partido, para variar, de Hernán Figueredo, que no sólo fue participe de todos los hechos sino que además entró en el diálogo fundamental de la letra chica.

Alan Medina, de Liverpool,  tras convertir ante Nacional, en el Parque Central.

Alan Medina, de Liverpool, tras convertir ante Nacional, en el Parque Central.

Foto: Ernesto Ryan

En el segundo tiempo Liverpool siguió exhibiendo pequeñas piezas de una gran obra. Estuvo siempre más cerca de liquidarlo que Nacional de descontar. La característica de tener ambos equipos gran mayoría de futbolistas criados en el club, contrarresta otras formas de subsistir. En ambos casos es una cierta política y hay una apuesta hacia la formación. El fruto está en la tabla. Liverpool supo adaptarse al devenir dinámico del juego. Nacional se cargó de amarillas.

En Liverpool lo de Hernán Figueredo fue riquelmista. Nacional creció por empuje. En un cabezazo de Armando Méndez de pique al suelo, Sebastián Lentinelly se lució en una figura. Jugadas después, por un penal poco claro pero a la vez poco discutido, Juan Ignacio Ramírez desató el delirio de un barrio entero. Convirtió el cuarto por Gastón Pérez en los descuentos,

Lo de Liverpool es una confirmación institucional. Es el aplomo. La aplicación de una forma de profesionalizar a la gurisada barrial que lo acontece. Liverpool es el campeón del Campeonato Clausura y definirá por el máximo galardón.

Los jugadores de Liverpool, tras el gol de Jean Pier Rosso a Nacional, en el Parque Central.

Los jugadores de Liverpool, tras el gol de Jean Pier Rosso a Nacional, en el Parque Central.

Foto: Ernesto Ryan

Detalles

Estadio: Parque Central.

Árbitros: Leodan González; Martín Soppi, Santiago Fernández.

Nacional (0): Sergio Rochet; Armando Méndez (77’ Emiliano Villar), Mathías La borda (27’ Thiago Vecino), Renzo Orihuela, Agustín Oliveros; Gabriel Neves, Emiliano Martínez, Felipe Carvallo, Pablo García; Brian Ocampo (35’ Alfonso Trezza), Gonzalo Bergessio. Entrenador: Jorge Giordano.

Liverpool (4): Sebastián Lentinelly; Federico Pereira, Jean Rosso, Christian Almeida, Camilo Cándido; Hernán Figueredo (75’ Gastón Pérez), Alan Medina, Fabrizio Díaz; Agustín Dávila (62’ Gonzalo Bueno), Juan Ignacio Ramírez, Agustín Ocampo. Entrenador: Marcelo Méndez.

Goles: 15’ Jean Rosso (L), 23’ Alan Medina (L), 75’ Juan Ignacio Ramírez (L), 92’ Gastón Pérez (L).