Tras la histórica visita de una nutrida delegación uruguaya encabezada por el presidente de la República, Yamandú Orsi, a la República Popular China, donde se dejaron bien paradas nuestras más arraigadas tradiciones (como llegar tarde a las reuniones o robarse el papel higiénico de los hoteles), estos son algunos de sus puntos claves.

Los chinos no se mostraron interesados por el mate

El presidente Orsi viajó también junto con empresarios exportadores de la yerba de mi país, que es brasileña, con la intención de seducir a los chinos en el arte de tomar mate y de abrir, así, un nuevo mercado. El mismísimo Orsi invitó a tomar unos mates con escones de queso a Xi Jinping y a uno de sus ministros, Xin Cham Pión, pero el presidente chino, después de tomar uno, lo escupió todo y exclamó: “¡Esto sel una polquelía! ¡Quemal lengua, paladal y galganta!”.

De modo que no hubo acuerdo en este rubro. Por suerte, porque si al 1% de los chinos se le hubiera dado por tomar mate, nosotros no veíamos nunca más en la vida un paquete de yerba e íbamos a terminar tomando mate con pasto, como en la crisis de 2002.

Condecoraron a China Zorrilla y al Chino Recoba

Gracias a las gestiones de nuestros gobernantes, se logró que le dieran la Llave de la Ciudad y declararan Ciudadanos Ilustres de Pekín a destacados uruguayos de distintas disciplinas que tienen fuertes lazos con el gigante asiático, como el Chino Recoba, el Chino Rochet, el excandidato a diputado por el Partido Comunista Revolucionario (maoísta), el Chino Milton, y hasta a China Zorrilla in memoriam.

Comieron asado con arroz en cena de camaradería

Al finalizar una de las jornadas de la histórica visita, la delegación uruguaya compartió con las autoridades chinas una cena de camaradería en la que se fusionaron las mejores tradiciones culinarias de ambas culturas: parrillada completa y arroz con palitos. Hubo cierto nerviosismo entre los uruguayos a la hora de usar los palitos chinos para agarrar un pedacito de riñón, hasta que uno de los presentes se animó a pinchar una rodaja de chorizo con uno de los palitos y santo remedio, mientras con el otro se escarbaba los dientes.

Uno de los anfitriones, el secretario Chin Xu Leen resaltó la calidad de su arroz, dijo “aloz estal liquísimo”, pero desconfió de nuestras mollejas. “Son más licas las de pelo”, aseguró.

Se abrió el mercado de cálculos biliares

Los chinos se mostraron interesados en instalar en nuestro país una planta procesadora de cálculos biliares de bovinos, que supuestamente utilizan para la medicina tradicional (según ellos), pero que más de uno en la delegación uruguaya –que prefirió mantener su nombre en reserva–, aseguró que en realidad se los comen con arroz en los restoranes finos.

Según el ministro Alfredo Fratti, el kilo de cálculos biliares ronda los 250.000 dólares, lo que hace suponer que el entrecot, las mollejas, el lomo y otras cosas que tienen adentro las vacas que hasta hoy parecían carísimas no tendrán razón de ser. Van a terminar inventando unas vacas que en vez de aguja, osobuco y mondongo, tengan solo cálculos biliares en todo su ser bovino. Hay que irse despidiendo de los churrascos.

Los chinos también se mostraron interesados en nuestra industria avícola, de modo que, donde a los chinos se les dé por comer chop suey de pollo uruguayo con cálculos biliares (uruguayos también), no tendremos más remedio que adaptarnos al pollo y la bondiola brasileños para siempre o convertirnos al veganismo.

Orsi pateó un penal y un chinito se dejó hacer el gol

En una visita a un complejo deportivo en Pekín, el presidente fue recibido por un montón incalculable de niños con banderitas de Uruguay y fue invitado a patearle un penal a un golero chino. Como el protocolo indica que a ningún alto mandatario extranjero se le debe atajar el penal, el golero había estudiado el perfil de nuestro presidente leyendo Blecha (la edición en mandarín del semanario fundado por Hugo Alfaro) y llegó a la conclusión de que “este viejo amagal que pateal a la izquielda pelo pateal a la delecha”. Sin embargo, Orsi se paró frente a la pelota y se le armó como una confusión ideológica, porque la derecha de él era la izquierda del chino y viceversa, y pensó: “Este chino piensa que voy a patear a la derecha de nuevo, así que le voy a patear a la izquierda, que nadie se lo espera, y lo clavo como una estaca”.

De este modo, contra todos los pronósticos y para asombro de chinos y uruguayos presentes, Orsi la pateó a la izquierda y el chinito, que se había tirado para ese mismo palo, no tuvo más remedio que hacer una maniobra corporal para dejar que la pelota le pasara por abajo y se convirtiera en gol.

Uruguay no reconoce la independencia de Taiwán

En una declaración conjunta firmada por ambos países tras la reunión de Orsi con Xi Jinping, Uruguay adhirió “al principio de una sola China”, de la que Taiwán “forma parte inalienable”. Así, nuestro país reafirma su compromiso histórico con la autodeterminación de los pueblos. De todos los pueblos menos el de Taiwán, ya que el mandatario chino había advertido al nuestro: “Si leconocel Taiwán, chinitos no complal cálculo bilial, ni suplema de pollo, ni pateal penal... Ustedes vel”.