Cerro Ñato: paraje imaginario habitado por los Gauchos Patones (ver), clásicos personajes de los humoristas maragatos Sociedad Anónima. Allí viven, por ejemplo (además de la Marcela), Juancito Fernández (el hijo de Juan Fernández), que hace 13 años que está en el mismo año en la escuela. Al igual que la Marta, con la diferencia de que la Marta es la maestra. También hay una academia de danza folclórica llamada La Cotorra Criolla y un canal de televisión local, el CÑÑ (Cerro Ñato Ñus).

Firpo, el maestro: modo en el que se conoció a José María Firpo (1916-1979), un maestro de escuela primaria que recopiló frases y textos de sus alumnos y lo que se veía, leía y escuchaba en la escuela pública desde alrededor de 1950 y que los convirtió en libros. El primero de ellos, El humor en la escuela, fue publicado en 1974, tras su jubilación.

En ellos publicó una selección de frases que los niños ponían en sus trabajos. Por ejemplo, hablando del sistema digestivo, alguien escribió “la boca es la parte del cuerpo que mastica más” y otro niño o niña, “en mi casa todos tenemos estómago porque es muy útil”, y otro, “si no tuviéramos dientes, tendríamos que tragarnos todo entero”. Y alguien concluyó: “Cuando tiramos un gargajo es porque la boca ya está muy mojada y sobra saliva”.

También obtuvo, cuando los gurises hicieron una redacción sobre el caballo, razonamientos como “el caballo sirve para andar a caballo” o “mi tío va al trabajo en caballo cuando hay paro general”. Y cuando estudiaron sobre los caracoles, los gurises escribieron cosas como “las babosas no tienen domicilio”, “el caracol es un bicho muy invertebrado” o “el caracol se parece a la gallina en que pone güevos”.

En otros trabajos sobre los indios, los gurises escribieron cosas como “mataban vacas y con el cuero se hacían un lindo piló” o “nunca se lavaban la cara, por eso eran tan serios”.

Y sobre la vaca, “da de comer a los uruguayos, pero no a todos, porque hay muchos por mi barrio que no comen churrascos ni puchero porque la carne está muy cara y no tienen trabajo” o “de adentro de la cabeza de la vaca se sacan los sesos que después se ponen adentro de los ravioles”.

Una vez un niño escribió que se había caído “encima de un tronco”, pero como “en ese tiempo vivíamos en Tacuarembó y el Hospital Maciel quedaba lejos, me pusieron una curita”.

Y sobre las moscas, los gurises escribieron: “Es un animalito muy sucio que causa muchas enfermedades porque se para sobre todos los gargajos que puede” o, sencillamente, “la mosca es un incesto”, además de “un animal repugnante porque se mete en la nariz cuando uno está durmiendo la siesta muy tranquilo”. Y otro comentó que “antes que uno pruebe el postre, ellas meten microbios y nosotros los mandamos para los pulmones después, y por eso nos quedamos tuberculosos”.

Con las insólitas, ingeniosas e inocentes redacciones de niños y niñas sobre distintos temas con los que trabajaban en clase en aquella época, el maestro Firpo, además de El humor en la escuela (I, II y III), publicó ¡Qué porquería es el glóbulo!, La mosca es un incesto y Los indios eran muy penetrantes. Luego, tras su muerte se editaron La sólida e inesperada muerte de Solís y Maestro, ¿en qué mes son las vacaciones de julio?

Juan Miguel, el compadre: peón del arrozal al que Yamandú Palacios le dedicó unas coplas popularizadas por Alfredo Zitarrosa, al que no le pagan el jornal y tiene que seguir trabajando aunque no haiga de comer, todo el día, por unos tragos de caña y sin chistar. Y que aunque naides se acuerde de él, eso sí, el dotor y el comesario siempre le hablan de la ley y que hay que rispetar lo ajeno aunque no haiga de comer, aunque el pobre compadre Miguel le está agradecido a Dios mientras haiga caña y mate. La suerte del compadre podría haber cambiado pa su bien si los piones del arrozal hubieran cantado esas coplas. Que se ve que nunca las cantaron muy bien, pobre... La vida que le ha tocao...

Vascolet, Alejandro: personaje animado publicitario de la marca de cacao en polvo Vascolet, que se popularizó en la década de 1970. Era un pendejo hiperactivo; uno de sus primeros avisos lo mostraba caminando por las paredes mientras el jingle decía “Alejandro camina por la pared, / todos los días toma Vascolet” y “Alejandro corriendo parece un tren, / todos los días toma Vascolet”. Y las viejas en vez de clonazepam les hacían tomar el vascolé a los gurises, que era sinónimo de tomar la cocoa, pero era como si les dieran merca. Tal vez la publicidad más curiosa de Alejandro Vascolet salió con el Mundial de Argentina 1978. Mostraba a un Alejandro con camiseta celeste llenando de goles los arcos de unos grandulones de selecciones de otros países. Lo curioso es que Uruguay no clasificó a ese Mundial. Sin embargo, aquel jingle decía: “Alejandro pateando parece Pelé, / toda la fuerza viene de Vascolet, / mete uno, mete dos, mete tres, mete diez, / toda la fuerza viene de Vascolet “. Aquella publicidad terminaba con un montón de guachos que en las gradas del estadio coreaban, vitoreando al héroe: “¡Ale-jandro-Vas-colet-Ale-jandro-Vas-colet!”.