Si bien durante los últimos años la intendencia y la Junta Departamental fernandinas mantuvieron casi todo el tiempo una política única con respecto a los pedidos para construir edificios en la rambla de Punta del Este, hubo algunas excepciones. “Debemos tener principios, pero también ser realistas, porque hay que hacer un balance entre la defensa del trabajo y la defensa del paisaje”, declaró un edil ayer luego de que la junta rechazara un pedido para construir un rascacielos. El edil explicó que, en esta oportunidad, el legislativo departamental decidió hacer una excepción porque “la defensa del trabajo no puede hacernos olvidar de que también tenemos un paisaje costero que proteger”. El edil aclaró, de todas maneras, que la negativa votada ayer fue “una excepción”, y que durante los próximos años se retomará la norma de habilitar en forma semiautomática cualquier proyecto para construir un rascacielos en cualquier punto de la península.
Proyectos rechazados en lo que va del siglo
- Un rascacielos de 1.300 metros de altura
- Un edificio de nueve pisos con forma de Pacman
- Un barrio cerrado con playa privada, puerto, aguas territoriales y pozo petrolero
- Una isla artificial construida sobre la isla de Lobos.