Más allá de algunos tropezones, China sigue desarrollándose a un ritmo asombroso y muchos consideran que podría transformarse en la principal potencia mundial antes de lo que se preveía. Y Pekín gusta de hacer alarde de este desarrollo, como quedó claro la semana pasada. En un programa televisivo, el gobierno asombró al mundo entero mostrando un ejército de trabajadores semiautónomos, económicos y con una extraordinaria capacidad para seguir órdenes. “Son como humanoides, pero de carne y hueso. Prácticamente no necesitan descansar, tienen un costo de mantenimiento mínimo y, lo más importante, son un recurso prácticamente inagotable, porque tienen capacidad de reproducirse a sí mismos. No es necesario tener gigantescas instalaciones con equipos de última generación para construir estos supertrabajadores. Alcanza con darles un poco de intimidad”, explicó un funcionario gubernamental.

Si bien se considera que China va a estar a la vanguardia en este terreno durante varias décadas más, otros países están dispuestos a salir a competir. “Sabemos que en todo el mundo se busca transformar a los trabajadores de carne y hueso ordinarios en supertrabajadores, como demostró recientemente el gobierno argentino con su reforma laboral. China tiene grandes desafíos por delante”.

La aclaración: “No quiero arriesgarme a que mis robots humanoides se dañen por exceso de trabajo, así que sigo usando más que nada humanos”. Próspero empresario chino.