La respuesta de Estados Unidos e Israel a las acusaciones de violar el derecho internacional y humanitario con su ataque a Irán se basa en que este es necesario para sacar a los fundamentalistas islámicos del poder, algo que terminará beneficiando al pueblo iraní. Es por esto que tanto Donald Trump como Benjamin Netanyahu destacaron los “efectos positivos a largo plazo” del bombardeo a varias instalaciones civiles, entre ellas, una escuela. El presidente de Estados Unidos consideró “un éxito” haber liberado a las mujeres y niñas víctimas de sus bombardeos del duro trato que reciben por parte del régimen iraní. “Las salvamos de una vida llena de represión y tormentos. El mundo debería agradecernos”.
Netanyahu, por su parte, destacó que las mujeres y niñas fallecidas “no van a tener que padecer la obligación de usar la burka. Es una prueba de que Israel, la única democracia de Medio Oriente, no quiere otra cosa para sus países vecinos que la paz, la prosperidad y el avance de las libertades básicas de los individuos”. “Hemos hecho grandes avances civilizatorios en estos últimos días, pero tenemos que seguir insistiendo, porque los estándares de civilización de Occidente no se alcanzan así como así”.
El balance: “Necesitamos llegar a un equilibrio. Queremos que las mujeres iraníes se liberen y dejen de usar burka, pero no que lleguen al punto de no querer usar sutién. No hay que cambiar un fundamentalismo por otro”. Derechista islamófobo y feministófobo.