El cuarto puesto obtenido por la celeste en el Mundial de Sudáfrica 2010 generó una enorme satisfacción en la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF), pero también una preocupación. A partir de ese momento, y durante unos cuantos años, la selección no iría a los mundiales de punto, sino como candidato a dar pelea, algo que, como se sabe, constituye el peor escenario para cualquier representativo celeste. Es por eso que al otro día del partido por el tercer y cuarto puesto en 2010, desde la AUF diseñaron un plan a largo plazo destinado a que Uruguay llegara a un Mundial con expectativas casi nulas de hacer una buena actuación. “Fue un proceso muy largo, que tuvo varios momentos complejos, como por ejemplo la negativa de Tabárez a irse. Pero cuando se concretó el cambio de entrenador, las cosas empezaron a ir mejor. Primero trajimos a Diego Alonso, un técnico al que la selección claramente le quedaba grande. Después metimos a Marcelo Bielsa, que generó un caos en el Complejo Celeste que por momentos recuerda a la época de Omar Borrás. Ahora, por suerte, nadie nos toma en serio, o sea que estamos prontos para dar un nuevo batacazo como el de Sudáfrica. Esto es la prueba de que con una planificación inteligente a largo plazo es como se obtienen los mejores resultados”, expresó un dirigente de la AUF.
El anuncio: “Espero triplicar mi fortuna apostando a que Uruguay va a llegar a semifinales”. Elon Musk, visionario.
