Un religioso de la comunidad de los Hermanos de la Sagrada Familia fue encarcelado en régimen de prisión preventiva por 90 días, tras presentarse evidencia de que cometió ciberacoso contra dos adolescentes. A pesar de que en la congregación había indicios de su accionar desde tiempo atrás, transitó durante más de 40 años por la institución sin investigación ni sanción alguna.

“De las conversaciones relevadas surge claramente que el imputado mantenía mediante la red social Facebook y WhatsApp contacto con personas menores de edad con el propósito de cometer actos con connotación sexual y obtener material pornográfico”, expresó la Fiscalía en una audiencia el 17 de marzo, cuando el juez penal Fernando Islas dispuso la prisión preventiva del religioso, acusado de dos delitos de ciberacoso o grooming. El primer caso investigado involucró a un adolescente de 16 años y el segundo a uno de 17 con discapacidad intelectual. También se le investiga por chats con otro adulto, con el que acordaron compartir pornografía infantil.

El religioso tiene 71 años y una larga trayectoria en los Hermanos de la Sagrada Familia, en especial en sus centros educativos de San José y Montevideo. En ambas instituciones las versiones de acercamientos abusivos con varones adolescentes circularon por años. Si bien durante su trayectoria tuvo traslados, y allegados a la congregación dijeron a la diaria que algunos obedecerían a estas conductas con adolescentes, nunca fue investigado.

Desde 2018 vive en instalaciones del colegio y liceo Sagrada Familia del barrio Aguada. Desde la institución informaron el miércoles que reside en la enfermería y que no tiene vínculo con la comunidad educativa. En ese mismo centro fue director del residencial estudiantil años atrás.

Indagatoria

La investigación a nivel de la fiscalía comenzó el 29 de diciembre de 2021, cuando una abogada en representación del Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay presentó una denuncia por una llamada que llegó por la Línea Azul (a través del 0800 5050 o por web se puede comunicar una irregularidad que afecte derechos de la niñez) en la que de manera anónima una persona informó ‒y aportó capturas de mensajes‒ del contacto entre un adolescente de 16 años y la persona ahora encarcelada.

El expediente judicial da cuenta de que el religioso se comunicó con el adolescente a través de Facebook. Primero le deseó suerte en los exámenes que debía dar y le pasó su teléfono por si le era útil. Luego, comenzaron a tener conversaciones de índole sexual. El religioso le comentó que él borraba las charlas y le preguntó si él también lo hacía. El adolescente respondió afirmativamente. “Gracias por tu confianza”, fue con la frase que el hombre terminó la conversación.

La investigación incluyó la incautación y registro de dos celulares a nombre del religioso. En uno de ellos se halló evidencia del contacto con un adolescente de 17 años con discapacidad intelectual (en la audiencia de formalización, juez y fiscal hablaron de “retraso mental”) con el que también mantuvo charlas sobre temas sexuales, lo invitó a visitarlo y le pidió que se saque y le envíe fotos.

A esto se sumó que de las pericias de los celulares surgió una conversación con otro adulto, con el que acordaron compartir pornografía infantil. El hombre le comunicó al religioso que esperaba abusar de su ahijado o sus sobrinos y pasarle fotos. Esto sigue en investigación.

Como parte del pedido de prisión preventiva por 180 días, el fiscal de Delitos Sexuales Maximiliano Sosa argumentó que el religioso podría obstaculizar la investigación induciendo a las víctimas y testigos a declarar falsamente, haciendo que se retracten de sus dichos. En ese sentido, mencionó en la audiencia que las familias de las víctimas tienen una fuerte impronta católica, por lo que les genera contradicción la denuncia a una persona que integra esa institución religiosa.

El fiscal también solicitó que el religioso quede suspendido e inhabilitado para el ejercicio de funciones públicas y privadas en el área educativa, salud y todas aquellas que impliquen trato directo con niñas y niños, adolescentes, personas con discapacidad y personas mayores en relación de dependencia por un plazo de diez años.

El abogado defensor no cuestionó las evidencias presentadas ni la solicitud de prisión preventiva y otras medidas solicitadas por la fiscalía, con la que avanzan en un acuerdo. El juez Islas resolvió que la cárcel preventiva fuera por 90 y no por 180 días.

Baches en la historia oficial

Un comunicado subido este jueves a la página web del colegio y liceo Sagrada Familia de Montevideo informa de la formalización de la investigación judicial y señala que no tenía ningún vínculo con la parte educativa de la institución. Asimismo, se manifiesta “dolor” y “empatía” con las víctimas, “a quienes no conocemos ni forman parte de nuestra comunidad educativa”, y rechazo a este tipo de prácticas. La nota es firmada por Edgardo Bruzzoni, cuyo cargo es provincial de la comunidad de los Hermanos de la Sagrada Familia y por ello el responsable de la congregación.

Consultado por la diaria de si hubo antecedentes de abuso por parte del religioso, Bruzzoni dijo que este tiene 48 años como hermano de la Sagrada Familia y que no hubo denuncias formales. Manifestó que el motivo por el que fue encarcelado refiere a contactos que mantuvo vía internet y expresó que él como autoridad “no puede mirar en su computadora para ver qué hace en ella”. Sin embargo, reconoció que el religioso fue director de la residencia estudiantil del centro y “por los corrillos se decían cosas”, aunque reiteró que no se presentó “denuncia formal de lo que pasaba para agarrarnos y hacer una investigación”.

El actual director del residencial estudiantil de la Sagrada Familia, Washington Rocca, fue más explícito en cuanto a los antecedentes del integrante de la comunidad religiosa. En la Fiscalía de Delitos Sexuales declaró que lo conoce desde 1989 y que siempre se ha comentado que se acerca a los chicos varones y les pide sus contactos para posteriormente mandarles mensajes. “Con todos los chiquilines pasó esto, él se acercaba a los chicos. Para mí tiene una enfermedad, es un adicto sexual, no se controla, no lo puede manejar”, testimonió, según comunicó el fiscal Sosa en la audiencia de formalización.

Añadió que Rocca reconoció que el religioso fue movido por diversas dependencias de la iglesia católica, “en tanto tenían cierto conocimiento de estas maniobras que realizaba”.

“El día que lo fueron a buscar desde la Policía [al colegio] quedamos muy impresionados, abrimos los ojos que algo estaba pasando y empezamos a reaccionar, porque él no nos dijo nada luego sobre el interrogatorio que le hicieron. Después un abogado consiguió el expediente y nos enteramos de lo que había pasado. Fue muy doloroso para nosotros y trabajamos mucho en la prevención de todo esto con los chicos y los docentes, y desde dentro nos surge esto”, dijo Bruzzoni.