El jueves 24 de febrero de 2022, al borde de las 5.00 hora de Kiev, Rusia invadió Ucrania. El jueves siguiente apareció el primer número de la edición uruguaya de Le Monde diplomatique. La crisis que se venía cocinando en el caldero de las declaraciones y movimientos de tropas le había permitido a la redacción francesa elaborar varios análisis en profundidad sobre las motivaciones de Moscú, las sanciones de Washington y las posibles implicancias para el tablero global. Con ese material se compuso nuestro primer dossier: “El cristal de Ucrania”. La semana de distancia desde la aparición del número parisino nos permitió acompañar los artículos con una serie de recuadros de actualización que luego se volverían una marca de fábrica de nuestra edición, al igual que los “punto uy” que anclan al país los temas internacionales. Ahora, 50 meses más tarde, el conflicto de Ucrania continúa y la imprenta nos encuentra con otro dossier de análisis sobre otra guerra, la de Irán.
A comienzos de este año que parece estar durando un siglo y, al mismo tiempo, pasar con la velocidad de un rayo, América Latina fue escenario de una nueva intervención militar estadounidense. El 3 de enero, el secuestro del mandatario venezolano Nicolás Maduro inauguró a nivel global el formato trumpista de “cambio del comportamiento del régimen” en lugar de las operaciones de “cambio de régimen” propias de George W Bush (Afganistán 2001 e Irak 2003). Nuestras lectoras y lectores ya habían recibido, un mes antes, el análisis que daba contexto a las acciones de Donald Trump en Venezuela: el ejemplar de diciembre tuvo como título de tapa “Doctrina Donroe”, por su actualización del “América para los americanos” (sic) de la vieja doctrina Monroe de hace dos siglos.
En estos 50 pasajes por la rotativa dedicamos 16 portadas a América Latina y 11 a Oriente Medio (estas últimas sobre Siria, la situación de las mujeres en Irán y el genocidio cometido por Israel en la Franja de Gaza). Luego hubo otros tres espacios geopolíticos que recibieron la atención principal del mes en cinco ocasiones: Europa, Estados Unidos y ese “presente emergente” que forma la combinación de China e India. En seis oportunidades las tapas se centraron en temas transversales tales como el tecnofeudalismo (dos veces), la crisis hídrica, la carrera armamentista o el auge autoritario. La guerra de Ucrania, que fue el eje de los primeros dos números, luego se mantuvo en secciones interiores.
En el interior escribimos sobre 118 países, desde Afganistán hasta Zimbabue, para citar los dos extremos del orden alfabético de nuestras coberturas. El mayor volumen de artículos fue sobre Argentina (118), Estados Unidos (107) y Francia (107), por una combinación de cercanía, de geopolítica y del impacto de los fenómenos de los presidentes Javier Milei y Donald Trump. Hubo una buscada intención de tener todos los meses notas sobre Brasil, para reflejar la realidad del principal actor del Sur global en el continente. También se intentó que los países africanos, habitualmente excluidos, estuvieran cada mes en la mesa de lectura de nuestros suscriptores y suscriptoras. En ese sentido, hubo cierto empeño en traer artículos sobre la República Democrática del Congo, lugar de importancia crucial en África, tanto por su riqueza mineral como por ser escenario de un largo conflicto que traspasa sus fronteras. Pero el Congo también importa para los uruguayos por la presencia de cascos azules, al punto que en un editorial anterior nos preguntábamos si el Ministerio de Educación y Cultura no debería tener un mayor diálogo con ese país (“El Congo desconocido”, agosto de 2025). Pese a los esfuerzos, aún es escasa la cobertura sobre Turquía, para señalar un gigante distante, o sobre Paraguay, para quedarnos en el barrio; y estamos trabajando para que sean más frecuentes las notas sobre México.
En el número de mayo publicaremos un índice completo de las más de 1.050 piezas periodísticas aparecidas en estos primeros cuatro años. Los contenidos de la edición francesa –traducidos mayoritariamente por el equipo de la edición Cono Sur– se agregan a los que producen la redacción uruguaya o ediciones hermanas, como la argentina, la brasileña y la chilena. Las imágenes son todas de producción o selección local, desde los dibujos hasta la cuidada edición fotográfica. A las firmas de periodistas hemos sumado las apariciones puntuales de académicos como Jacques Rancière (mayo de 2024), escritores como Leonardo Padura (febrero de 2025), políticos como el canciller brasileño Celso Amorim (mayo 2025) o ahora del presidente español, Pedro Sánchez.
En este número 50, además, inauguramos un nuevo tamaño de letra que permite una lectura más cómoda y reposada. Es que esta tarea de cada mes, intensa y desafiante, no tendría sentido si del otro lado de la página no estuviera quien pasa las hojas con atención y comparte con nosotros el intento de entender el mundo.
Roberto López Belloso, director de Le Monde diplomatique, edición Uruguay.