Clasificar profesionalmente al español José Martínez de Sousa (El Rosal, Pontevedra, 25 de octubre de 1933), que se nos murió en Barcelona el 27 de enero, no es fácil: ortógrafo, ortotipógrafo, tipógrafo, bibliólogo, lexicógrafo, técnico editorial... Para un puñado de uruguayos editores y correctores de estilo, que le debemos los mejores manuales de la profesión editorial, es más fácil: nuestro maestro don Pepe.
Maqui Dutto: Encontré a Martínez de Sousa en 1984, aún en dictadura, cuando trabajaba en el Claeh como correctora sin saberlo. Un valijero que les vendía libros a algunos compañeros me ofreció el Diccionario de tipografía y del libro y la institución me lo compró (aquí lo tengo frente a mí, en préstamo vitalicio). Me causó un impacto tremendo: de golpe descubrí un mundo y, al mismo tiempo, que tenía un oficio, con nombre y honrosa tradición. También descubrí que existían los diccionarios de dudas, que tanto me servirían en las cuatro décadas siguientes. Un par de años más tarde conocí, a través de Ariel Collazo, el Diccionario de ortografía técnica, una obra asombrosa.
Pasaron los años y otros libros de aquel autor admirado que para mí seguía siendo sólo un nombre, hasta que una noche de 1998 se me ocurrió buscarlo en internet (no lo googleé porque entonces usábamos Altavista). Encontré varios títulos que no conocía y un textito que parecía una respuesta suya a una consulta de otra persona. Mandé un mensaje a esa dirección desconocida, en el que decía que Martínez de Sousa era clave en mi actividad como correctora, y me fui a dormir. Al levantarme tenía una respuesta del propio Martínez de Sousa, que me invitaba a incorporarme a la lista de discusión “Apuntes” y firmaba Pepe. Fue tan inverosímil como emocionante. A lo largo de muchos años en Apuntes, y más tarde también en Editexto, lo conocí en acción: erudito, riguroso, divertido, polemista incansable, cascarrabias y, sobre todo, hombre de una inmensa generosidad. No hay manera de agradecer tanto.
Pilar Chargoñia: Conocí a don Pepe gracias a Maqui Dutto, que me avisó, hace más de 20 años, que había en internet listas españolas de profesionales de la edición: Apuntes, liderada por el catalán-colombiano Alberto Gómez Font, y Editexto, liderada por las catalanas Silvia Senz y Montse Alberte, además del madrileño Antonio Martín. En ambas, y especialmente en Editexto, descubrí la pasión por debatir sobre ortografía y tipografía, entre otros temas editoriales y lingüísticos. Allí estaban muchos de los grandes, y entre ellos el propio don Pepe.
Muy suelta de cuerpo, hice en Editexto una consulta de novata... La respuesta de don Pepe fue directa: yo estaba muy desinformada. Sí, le respondí, en Uruguay no había formación profesional... A partir de ahí se ganó mi respeto absoluto. Pasados unos pocos meses, hizo que la editorial Trea, a la que cuatro o cinco correctoras habíamos pedido una remesa de sus libros, nos descontara el 50% del precio, enterado de las diferencias entre España y Uruguay. En años siguientes, los estudiantes de la Tecnicatura Universitaria en Corrección de Estilo (TUCE) de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de Uruguay pidieron sucesivas remesas de sus libros (la distribuidora Aletea, de Boris Faingola, también nos ayudó con descuentos).
Obra monumental en solitario
Wikipedia y su libro Antes de que se me olvide nos informan que nació en Galicia (por eso su apellido se grafía Sousa y no Souza), en San Miguel de Tabagón, El Rosal, Pontevedra. Apenas asistió unos meses a la escuela, ya que debía ayudar en casa. A los 10 años se trasladó a Sevilla con su madre, quien murió a los pocos meses, por lo que fue internado en un colegio para huérfanos. A los 14 fue trasladado a un nuevo colegio, esta vez salesiano.
A los 16, en 1950, ingresó en el taller escuela de artes gráficas del colegio, donde comenzó los estudios de tipografía y el oficio de cajista. A los 19 volvió al pueblo natal, pero pronto lo abandonó para ingresar voluntariamente en el Ejército, en Madrid, con la idea de continuar sus estudios de artes gráficas. Allí permaneció tres años, uno de ellos como topógrafo y dos como tipógrafo. Al salir, a los 22, trabajó en tipografía.
Un año después se mudó a Barcelona e ingresó en Editorial Bruguera. Luego trabajó en La Vanguardia y en Tele/eXpres. Con 32 años se incorporó a Editorial Labor, donde permaneció 25 años y publicó el Diccionario de tipografía y del libro (1974), primero de una larga serie de más de 20 títulos que se convirtieron en obras de referencia sobre ortografía, ortotipografía y bibliología en español, y cuyos criterios, en muchos casos, fueron adoptados luego en libros de estilo de editoriales y en diccionarios de dudas. En 1995 aceptó el puesto de lexicógrafo en la editorial Biblograf, editora de los diccionarios Vox; en 1997 abandonó la vida laboral activa.
Don Pepe es una de las máximas autoridades en tipografía, ortotipografía y bibliología, maestro indiscutido en su ámbito. Fue autodidacta, más allá de los campos de la tipografía y las artes gráficas, en los que recibió formación profesional reglada.
Construyó una obra monumental a lo largo de 30 años. A finales de 2006 eran 22 títulos, sin contar artículos, cursos, cursillos, conferencias y más. En la última etapa estuvo refundiendo sus libros con la idea de tratar cada tema en una sola obra extensa. Por ejemplo, los relacionados con el estilo los agrupó en el Manual de estilo de la lengua española; los de tipografía, bibliología y periodismo, en la tercera edición del Diccionario de bibliología y ciencias afines; los geniales manuales de ortografía y ortotipografía, en Ortografía y ortotipografía del español actual, y los de dudas del lenguaje, en el Diccionario de usos y dudas del español actual.
En tres décadas publicó, con posteriores reediciones, Dudas y errores de lenguaje; Diccionario internacional de siglas (1978, luego con el título Diccionario internacional de siglas y acrónimos, 1991); Diccionario general del periodismo (1981, luego con el título Diccionario de información, comunicación y periodismo, 1992); Diccionario de ortografía (1985); Diccionario de ortografía técnica (1987, cuyo contenido se reintegró luego parcialmente en Ortografía y ortotipografía del español actual); Pequeña historia del libro; Diccionario de bibliología y ciencias afines (1989); Reforma de la ortografía española: estudio y pautas (1991); Diccionario de redacción y estilo; Manual de edición y autoedición (1994); Diccionario de lexicografía práctica; Diccionario de ortografía de la lengua española (1995); Diccionario de usos y dudas del español actual; Manual de estilo de la lengua española (2000); Diccionario de edición, tipografía y artes gráficas (2001, cuyo contenido se reintegró en el Diccionario de bibliología y ciencias afines); Libro de estilo Vocento (2003); Ortografía y ortotipografía del español actual (2004); Diccionario de bibliología y ciencias afines (2004); Antes de que se me olvide (2005); La palabra y su escritura (2006) y Diccionario de uso de las mayúsculas y minúsculas (2007).
Maqui Dutto: Cuesta creer que todos esos libros hayan sido escritos por una persona que trabajaba sola. No había detrás una institución ni un equipo, y el conjunto es tan imponente que no parece obra humana. Eso ya sería demasiado, pero ¿qué pensar cuando se sabe que el autor no tenía estudios universitarios ni secundarios..., ni siquiera educación primaria completa? Don Pepe fue un prodigio.
Pilar Chargoñia: En los más de 14 años cumplidos como docente de los talleres de la TUCE, recomendé a mis estudiantes los manuales esenciales para el corrector de estilo; en este orden: Ortografía y ortotipografía del español actual, Manual de estilo de la lengua española y Diccionario de uso de las mayúsculas y minúsculas. Y recomendé encarecidamente el Manual de edición y autoedición. Con los años, disfruté el maravilloso Diccionario de bibliología y ciencias afines.
Fuera de la academia
Además de sus libros, don Pepe dio gran cantidad de conferencias, cursos y cursillos, escribió críticas, prólogos y artículos. También se relacionó con universidades españolas (Barcelona, Autónoma de Barcelona, Pompeu Fabra, Autónoma de Madrid, Alfonso X el Sabio, León, Santiago de Compostela, Granada, Salamanca, Zaragoza, La Coruña, Jaume I de Castellón) y dio clases en el Máster de Edición de Santillana y en la Escuela de Medios de La Voz de Galicia. Fue director técnico del primer curso de posgrado en Lexicografía y Obras Enciclopédicas, de la Universidad de Barcelona. Colaboró con El País de Madrid y varias revistas, sobre todo con Gráficas. Fue presidente y presidente de honor de la Asociación Española de Bibliología y de la Asociación Internacional de Bibliología.
Maqui Dutto: ¿Sigue teniendo sentido comprar los libros de Martínez de Sousa, que son caros, cuando hay tantos recursos de consulta gratuitos en la web, además de la IA? Es una pregunta razonable para alguien que hoy quiere profesionalizarse en la edición, la traducción, la corrección o la redacción. Mi respuesta es que sí tiene sentido, porque no hay obras comparables. Sigo abriendo los libros de don Pepe porque en ellos, además de resolver dudas que no resolvería en ninguna otra parte (muy especialmente en materia ortotipográfica), encuentro los criterios ordenadores de base y una postura coherente y exigente ante el trabajo editorial, que nos hace mucha falta.
Pilar Chargoñia: Durante el intenso año formativo de la lista Editexto, surgió la gran pregunta: “¿Por qué don Pepe no integra la Real Academia Española si sus saberes sobre temas gramaticales son los más apropiados?”. Hice la consulta enviando una carta a la Academia y la respuesta no demoró. En pocas palabras, los académicos respondieron que don Pepe no era elegible por su falta de títulos académicos. Prefiero ahorrarme los comentarios.
Una deuda
Fue siempre crítico de la Real Academia, pero nunca sin fundamentos. Objetó con conocimiento de causa la labor académica en las investigaciones lingüísticas de la Ortografía, la Gramática, el Diccionario de la lengua española, el Diccionario del estudiante, el Diccionario esencial y el Diccionario panhispánico de dudas.
Ahora esperamos la republicación actualizada de sus obras, de la mano de Silvia Senz. De este lado del Atlántico, somos muchos quienes le debemos a don Pepe el respaldo sostenido y único de sus manuales en el ejercicio de la profesión. Descansa en merecida paz, maestro.
¿Maestro con minúscula?

José Martínez de Sousa, Diccionario de uso de las mayúsculas y minúsculas, Gijón, Trea, 2007, entrada “maestro”, p. 161.
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