Después de trabajar 11 años como maestro de escuela, y cuando ya pensaba que no podría dedicarse a escribir, el estadounidense Dan Simmons comenzó a destacarse con su primer cuento publicado, “El río Estigia fluye corriente arriba” (1982), y su primera novela, La canción de Kali (1985), ganadora del prestigioso premio World Fantasy. Luego acumuló casi todas las demás distinciones relevantes para obras de ciencia ficción, fantasía y horror, géneros considerados “menores” y que lo consagraron como un autor mayor.

Le sobraban imaginación e inventiva, capacidad de construir mundos y personajes memorables, y disciplina para cimentar sus historias en el estudio. A eso le sumó profundidad conceptual y una prosa de alto vuelo, atrapante, dinámica y rica en refinamientos literarios. Es difícil encontrar una descripción de su trabajo que no incluya la palabra “versátil”, porque tiene obras muy bien logradas en los géneros mencionados, en otros como la ficción histórica y el policial negro, y también una sin elementos de ninguno de ellos (Fases de gravedad, de 1989).

Simmons dijo, en una entrevista en 2002, que en el Medio Oeste estadounidense, donde creció, es bien sabido que hay que rotar los cultivos para lograr buenas cosechas, pero lo que él hacía a menudo era más bien hibridar, con técnicas típicas del posmodernismo literario. Hyperion (1989), su libro más celebrado, es ciencia ficción con una estructura semejante a la utilizada por Chaucer en Los cuentos de Canterbury, pero más compleja. Las sucesivas historias de seis personajes, escritas con estilos distintos, tienen elementos en común y convergen hacia una trama intrincada que se desarrolló, con desniveles, en tres libros más (La caída de Hyperion en 1990, Endymion en 1996 y El ascenso de Endymion en 1997).

En los títulos, “Hyperion” y “Endymion” refieren a obras de John Keats, y uno de los personajes recrea la personalidad de ese poeta inglés. Hay una criatura misteriosa y letal que se desplaza en el tiempo, referencias a Teilhard de Chardin, intrigas políticas, lingüística, romance, detectives, ambientalismo, batallas y muchos ingredientes más en un magnífico pastiche.

Con ese libro le habría bastado para pasar a la historia, pero escribió cerca de 30, y casi todos son excelentes. Hemingway aparece en The Crook Factory (1999), Dickens y Wilkie Collins en Drood (2009), el general Custer en Montañas negras (2010), Mark Twain en Los fuegos del Edén (1994) y también, junto con Henry James y Sherlock Holmes, en El quinto corazón (2015).

Hace ocho años se renovó el interés en su obra con la primera temporada de la serie de televisión The Terror, basada en la novela del mismo nombre que había publicado en 2007. Es una ficción con elementos sobrenaturales sobre la expedición perdida al Ártico de John Franklin a mediados del siglo XIX, más escalofriante que el paisaje helado en que se desarrolla.

Lo demás

En la mencionada entrevista, Simmons dijo que “celebrar la diversidad, cuando se trata de cultivar cosechas y de escribir libros, es más que un eslogan”. La frase parece una guiñada al pensamiento progresista, congruente con la imagen que acompañó al escritor durante un par de décadas y se consolidó con la serie de Hyperion y con Vampiros de la mente (1989), pero en aquel momento ya había comenzado un viraje que desconcertó a parte de su público.

El ataque a las Torres Gemelas en 2001 coincidió con un período en el que Simmons sufría un cuadro depresivo, y al parecer la combinación de ambos factores lo llevó a una gran hostilidad hacia el islam. Esto se traslució en sus libros Ilium (2003) y Olympos (2005), de ciencia ficción, con personajes de la Ilíada y de La tempestad, y el escritor expresó de modo inequívoco en redes sociales tanto su islamofobia como su escepticismo acerca del cambio climático.

Hubo reacciones adversas que desataron otras menos fundadas. Simmons fue acusado retroactivamente de racismo por su perturbadora descripción de Calcuta y de una secta hindú en La canción de Kali, y porque algunos personajes de The Terror usan lenguaje racista.

En un lugar intermedio están las controversias sobre Flashback (2011), novela policial situada en un decadente Estados Unidos de 2036, donde el 97% de la población es adicto a la droga que da título al libro (ya mencionada en Hyperion), con la que reviven momentos de su pasado. Flashback fue primero una novela corta, escrita en 1991, que atribuía la crisis estadounidense a las políticas durante el gobierno de Reagan. En la versión posterior, la causa es el gobierno de Obama.

Simmons dijo en 2013 que era solo un recurso literario, y que también habría actualizado la referencia si hubiera publicado la segunda versión unos años después, con otro presidente. Hubo quienes le creyeron y quienes no.

En 2014 sufrió un traumatismo craneoencefálico con secuelas graves, que afectó su capacidad de terminar la novela Omega Canyon, aún inédita. Ahora ya no puede dar explicaciones (murió el 21 de febrero), pero su obra se defiende sola. Como la de Jorge Luis Borges, que sin duda tenía ideas políticas espantosas.