Un proyecto de decreto para la protección del elefante marino del sur (Mirounga leonina) en las costas de Maldonado fue presentado la semana pasada por la edila del Frente Amplio (FA) Carla González en la Comisión de Ambiente de la Junta Departamental. Esta iniciativa surge a partir de la llegada cada vez más frecuente de estos ejemplares a las playas y toma como punto de partida el caso de la cría nacida en Piriápolis, que se destaca como un “hecho de carácter excepcional para la región”.

González resaltó, en diálogo con la diaria, que el proyecto surge por el “compromiso de la fauna marina y la educación ambiental del departamento”, con el objetivo de orientar a la ciudadanía, “evitar riesgos y promover prácticas responsables en las playas”. Informó que investigó normativas nacionales, guías de conservación, protocolos de Prefectura y el trabajo realizado por ONG ambientales.

Añadió que el proyecto será estudiado en la comisión y que se convocará a especialistas, instituciones y organizaciones competentes con el fin de “mejorar, ajustar o ampliar el contenido” del texto. El informe de la comisión pasará al plenario tras el receso de verano y, en caso de obtener la mayoría necesaria, será trasladado al intendente Miguel Abella para su reglamentación.

González considera importante la aprobación de este decreto, ya que se trata de una especie “vulnerable”, que “ha tenido grandes dificultades en los últimos años” motivadas, entre otros factores, por la gripe aviar registrada en 2023. Añadió que, “si llegan [estas especies] a las costas del departamento, es porque encuentran tranquilidad”, por lo que “se debe acompañar [su paso] con reglas que garanticen su bienestar y la seguridad para los ciudadanos”.

Prohibiciones y protocolo de actuación

El texto del proyecto de decreto consta de ocho artículos. El primero declara al elefante marino del sur (Mirounga leonina) como “especie protegida” en el departamento de Maldonado, “cuando se encuentre de forma transitoria o permanente en sus costas”. El segundo indica que el proyecto aplicará a “todas las playas, costas y espacios públicos costeros del departamento”. Según explicó González, “no dependerá de si se trata de un área protegida natural o no, ya que incluye cualquier sitio del litoral donde aparezca un ejemplar”.

El tercer artículo establece las prohibiciones respecto de ejemplares de la especie, como el evitar “aproximarse, tocar, alimentar, desplazar o perturbar su comportamiento natural”, el acercamiento de animales domésticos, “circular con vehículos motorizados en las zonas, salvo autorización expresa”, y “realizar cualquier acción que genere estrés, riesgo sanitario o daño al animal”.

Según el cuarto artículo, la Intendencia de Maldonado (IDM) delimitará “zonas de no aproximación, señalización preventiva y protocolos de actuación ante la presencia de ejemplares, en especial en casos de hembras con crías o eventos reproductivos, priorizando la protección del animal y la seguridad de las personas”. Sobre este punto, González dijo que “se informará que hay un ejemplar en la zona y se trata de un área protegida, y se colocará cartelería fija en las playas, con recomendaciones”.

A su vez, su quinto artículo establece que la IDM deberá promover acciones de educación ambiental y sensibilización ciudadana, “incorporando como antecedente local el evento de reproducción ocurrido en la playa de Piriápolis, a efectos de fortalecer la conciencia sobre la importancia de la conservación de la fauna marina”.

Contralor y reglamentación del proyecto

Los últimos tres artículos están dedicados a la coordinación y la reglamentación del proyecto. Por un lado, indica que la aplicación del decreto “se realizará en coordinación con los organismos nacionales competentes en materia de ambiente, fauna marina y sanidad animal, así como con instituciones sociales, académicas y científicas”.

La IDM deberá establecer “distancias mínimas de seguridad, procedimientos de intervención y el régimen de control y sanciones correspondientes”. La edila informó que la IDM se encargará de controlar que se respete y aplique el decreto, una vez aprobado, “a través de inspectores, guardavidas, Prefectura y ONG”. Además, se establecerán sanciones, aunque la edila consideró que este “es un tema a estudiar”. Por lo pronto, está definido que “la idea no sea castigar, sino informar y cuidar, con el objetivo de convivir armónicamente con la fauna marina”.