El núcleo sindical de funcionarios del Polo Educativo Tecnológico (PET) Arrayanes de UTU denunció la “emergencia edilicia” del área donde se dictan los cursos de bachillerato y tecnólogo audiovisual. Se trata de un galpón de campo construido a mediados del siglo pasado –y ofició como anexo de la escuela de silvicultura y luego albergó las clases de carpintería y guardaparques–, que lleva años sin mantenimiento ni reparación.
Las lluvias del martes fueron el detonante: inundaron el estudio (salón principal de las prácticas de audiovisual), la sala de informática y edición y el depósito donde se guardan equipos de video, iluminación, sonido e informática valuados en más de 100.000 dólares. La tormenta arreció en hora de clases y tomó por sorpresa al docente Víctor Burgos y a los futuros tecnólogos que se aprestaban a ver una película.
El agua se coló por debajo de la puerta, cayó desde las chapas agujereadas del techo y se escurrió por las paredes, a tal punto que un proyector se desprendió de los viejos ladrillos de campo y se salvó de llegar al piso gracias a los reflejos de un par de estudiantes, describió a la diaria el profesor Burgos, integrante del núcleo sindical. Entre todos, subieron otros equipos y artefactos hacia las mesas y echaron mano a lampazos, baldes y paños para evitar daños mayores.
Más de una década de “abandono”
Al día siguiente, el núcleo sindical de Afutu [Asociación de Funcionarios de la Universidad del Trabajo del Uruguay] evaluó que el episodio se debió “al estado de abandono edilicio y a las condiciones de absoluta precariedad que el edificio registra desde hace más de diez años”.
A las goteras y a la falta de sistemas para canalizar el agua de lluvia, problemas de ventilación, humedad y murciélagos en el cielorraso, se suma una inhabilitación de Bomberos que ya tiene varios años en el estudio de rodaje, dijo Burgos. “Con tal de sostener las clases, nos hemos ido adaptando, pero ya es insostenible. El espacio es peligroso e insalubre”, apuntó.
Por esa razón, el sindicato decidió “poner un punto final” a la situación y el miércoles por la noche comunicó la resolución de “no dictar más clases ni brindar servicio de préstamos de equipos en los espacios que no tengan condiciones arquitectónicas seguras”. Trabajadores no sindicalizados coincidieron con la medida de “acatar la inhabilitación de bomberos” y suscribieron el comunicado. Por lo que el jueves hubo mudanza.
Un grupo de estudiantes ayudó a trasladar las valiosas herramientas a un depósito cercano a la residencia estudiantil asignado por la dirección del centro educativo tras evaluar alternativas junto con los coordinadores del área. Las clases, a las que asisten 150 personas en los diferentes turnos (sumando bachillerato y tecnicatura), comenzaron a dictarse en el edificio central.
A la espera de acciones
Burgos entiende que esta medida “precarizará” la calidad de los cursos, porque no habrá lugar para desplegar sets de rodaje y edición audiovisual, pero es “imprescindible” para “garantizar la seguridad de estudiantes y docentes y para proteger los costosos equipos que son patrimonio de la UTU”.
El sindicato apuntó a las autoridades nacionales y regionales por no haber respondido ni resuelto el problema largamente expuesto en informes, registros fotográficos y reclamos del centro educativo durante años.
“Si como sociedad queremos una educación pública de calidad para los hijos e hijas de las familias trabajadoras de Uruguay, tienen que realizarse las inversiones que aseguren centros educativos en condiciones”, exhortaron los trabajadores.
Ahora espera que el tema sea considerado en la mesa bipartita del viernes luego, y que luego algún jerarca de la Dirección General de Educación Técnico-Profesional y del Departamento de Arquitectura se presenten en Arrayanes y determinen el inicio de obras de manera urgente.