El presidente de Ecuador, Guillermo Lasso, decretó este martes un nuevo estado de excepción en las provincias de Guayanas y Esmeraldas por 45 días, a lo que sumó un toque de queda desde las 21.00 hasta las 5.00. La decisión fue provocada por la ola de ataques con bombas y disparos de mano de bandas armadas que realizaron ataques sincronizados. Se registraron al menos 18 atentados a lo largo del martes, en los que murieron cinco policías.

Entre la 1.00 y las 3.30 de la madrugada del martes se sucedieron la mayoría de los ataques, que incluyeron explosivos y coches bomba cerca de estaciones de servicio, terminales de ómnibus y comisarías. En el correr del día también hubo otros ataques más aislados, como el que se produjo frente al edificio municipal de Durán, una ciudad cercana a Guayaquil, que tiene la segunda tasa de homicidios más alta del país, o el secuestro temporal de siete funcionarios penitenciarios en Esmeraldas.

El presidente calificó estos actos como una “declaratoria de guerra abierta” por parte de las bandas delictivas en contra del Estado de derecho, el gobierno y la ciudadanía. Decretar el estado de excepción implica la presencia en el territorio de la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas, que deberán accionar para “mantener el orden público y la seguridad interna”.

Asimismo, el decreto implica que quedan suspendidos el derecho a la libertad de asociación y reunión; también se suspende el derecho a la inviolabilidad de domicilio, por lo que las fuerzas de seguridad pueden realizar requisas dentro de los hogares en esas localidades.

Según medios locales, los ataques son una respuesta de grupos relacionados al narcotráfico por los traslados que se han hecho de presos desde el Penal del Litoral de Guayaquil, donde se dieron varios motines violentos ultimamente; de hecho, el más grave de ellos dejó unos 120 internos muertos en setiembre del año pasado.

El diario El Universo informó que se encontraron comunicados de las bandas Los Lobos y Los Tiguerones que advertían en las comisarías que iban a hacer uso de sus armas si “tocaban” a “su gente” de los pabellones de la cárcel.

La protesta tiene como marco que los presos son trasladados por el Servicio Nacional de Atención Integral para Personas Adultas Privadas de la Libertad y Adolescentes Infractores bajo el motivo de “reparaciones en los pabellones”, pero no se les comunica a los familiares a dónde fueron trasladados. Con el mismo medio local habló uno de los familiares el 31 de octubre y señaló: “No sabemos a dónde los llevan, los mandan a morir”.

Lasso suspendió las vacaciones en Orlando, por las que había sido criticado en su país, y se trasladó a Guayaquil para encabezar un grupo de respuesta de seguridad ante la ola de atentados. En conferencia de prensa, además de anunciar distintas medidas como el estado de excepción, el mandatario apuntó que lo ocurrido en las últimas horas muestra “claramente los límites que la delincuencia organizada transnacional está dispuesta a traspasar”.

“La narcodelincuencia se siente incómoda y manifiesta su malestar con violencia”, dijo Lasso, y aseguró que está reacción de las bandas armadas es una respuesta a su política de combate al tráfico de drogas.