La presidenta de la Comunidad de Madrid, la dirigente del Partido Popular (PP) Isabel Díaz Ayuso, se mostró confiada en que su sector político -que fue el más votado, pero quedó de hecho sin chances de formar gobierno luego de las elecciones del domingo- pueda impedir en los próximos años desde el Parlamento “que los enemigos de España se salgan con la suya”.

En una conferencia de prensa que brindó en Madrid luego de la reunión de la Junta Autonómica de su partido, la dirigente, que no había hablado de manera pública tras los comicios, aseguró que el PP ha “ganado las elecciones” y tiene “mayoría absoluta en el Senado”, lo que a juicio de Ayuso deberá servirle para “intentar frenar modificaciones del Estatuto de Cataluña” y “crear comisiones para investigar los pactos del gobierno de Pedro Sánchez”, informó el portal El Español.

En su contacto con los medios de prensa, Ayuso, además, mostró un apoyo contundente al líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, luego de que inmediatamente después de conocidos los resultados electorales comenzaran especulaciones sobre su futuro político. Incluso en la noche del domingo, cuando Feijóo habló desde la sede del PP, centenares de militantes del partido derechista gritaban “Ayuso, Ayuso”. Pero la dirigente madrileña, dejando de lado especulaciones, expresó: “La persona que el jueves era idóneo para presidir España lo sigue siendo al día de hoy”.

Posteriormente, atacando directamente al presidente, Pedro Sánchez, y reconociendo que de hecho seguirá en el poder, Ayuso expresó que “mientras que los españoles están de vacaciones”, el líder del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) está pactando con los independentistas su futuro gobierno.

“Que nadie se confunda; en el pacto de Sánchez va que [Arnaldo] Otegi sea lehendakari [presidente del gobierno vasco] y que los independentistas [catalanes] gobiernen”, manifestó Ayuso, sacando a relucir uno de los recurrentes caballitos de batalla del PP: la supuesta idea del PSOE de ceder ante los sectores nacionalistas vascos y catalanes.

Confianza socialista

Al tiempo que el PP está aún procesando una derrota totalmente inesperada, el PSOE está viviendo un momento de alegre calma, con la convicción interna de que, si bien quedan muchos pasos por dar para permanecer en el gobierno, esto finalmente sucederá y no habrá nuevas elecciones.

Si bien están los contactos con los grupos clave para obtener la investidura, los partidos Ezquerra Republicana de Catalunya y los centroderechistas de Junts per Catalunya (JXC), aunque de manera muy preliminar, desde el socialismo se entiende que estos partidos no están interesados en que haya nuevas elecciones, porque el domingo fueron precisamente los socialistas quienes ganaron en las cuatro provincias catalanas: Barcelona, Girona, Lleida y Tarragona.

“Es un escenario que no pueden permitirse”, expresaron fuentes del PSOE citadas por eldiario.es, que concluyeron: “Vemos clara una mayoría de progreso”.

Sobre la negociación con JXC, el partido que lidera el expresidente de la Generalitat catalana Carles Puigdemont, la más compleja que tendrá que abordar el PSOE para conseguir los votos para la investidura de Sánchez, dirigentes socialistas se mostraron cautos pero con confianza de que, más allá de las exigencias que se pueden plantear, hay espacio para dialogar.

Las que vienen serán semanas de negociaciones, pero la fecha puesta como punto de partida por el PSOE para comenzar a definir su próximo gobierno es el 17 de agosto, día en que entrarán en funciones los diputados y senadores electos el domingo.

De acuerdo a la Constitución, el primer paso formal lo debe dar el rey Felipe VI, quien como jefe de Estado tiene la tarea de escuchar a todos los portavoces parlamentarios y posteriormente encargar a uno de los líderes que procure formar gobierno.

Eso se debe dirimir en una sesión parlamentaria en la que el candidato tiene que sacar mayoría absoluta en la primera votación, 176 votos, o mayoría simple -más aprobaciones que reprobaciones- en una segunda votación que debe realizarse dos días después. Si el Congreso no le da la confianza a quien se le encomendó la investidura, comenzará a correr el plazo constitucional de dos meses para que se establezca un nuevo gobierno, y en caso de que esto no suceda deberá haber nuevas elecciones.