Este martes el Parlamento Europeo aprobó por 431 votos a favor, 161 en contra y 70 abstenciones una cláusula de salvaguarda en el marco del potencial acuerdo entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur, que está pensada como un mecanismo de monitoreo “constante y proactivo” sobre los productos agrícolas considerados “sensibles”, como “la carne de ave y de vacuno”.

“Un aumento del volumen de más del 5% interanual en comparación con la media trienal de las importaciones preferenciales de un producto determinado o una disminución de más del 5% interanual del precio medio de importación de un producto determinado se considerarán indicios razonables de un perjuicio grave”, planteó una de las enmiendas en el texto aprobado en contraposición a los márgenes de 10% que presentó el documento original.

Esa situación desencadenaría una investigación -con enmiendas que, a su vez, prevén plazos más cortos para finalizarlas de tres meses en lugar de seis en general o dos en lugar de cuatro para productos sensibles- a cargo de la Comisión Europea, que eventualmente podría desembocar en la aplicación de medidas de salvaguardia como “suspender las preferencias arancelarias”.

Lo mismo aplica, según las enmiendas 64 y 88, en los casos en los que “existan pruebas creíbles de que las importaciones que se benefician de preferencias arancelarias no cumplen requisitos en materia de medioambiente, bienestar animal, salud, seguridad alimentaria o protección de los trabajadores”, con la posibilidad de “suspender inmediatamente las importaciones del producto”.

El eurodiputado español miembro del Partido Popular Europeo y responsable de la negociación, Gabriel Mato Adrover, publicó en X que con la aprobación “el Parlamento Europeo ha enviado un mensaje claro” en la línea de que es posible avanzar en el acuerdo “sin dejar desprotegidos a los agricultores”: “Hemos aprobado un mecanismo de salvaguardia sólido, rápido y jurídicamente seguro, que permite reaccionar a tiempo ante perturbaciones del mercado y da la certidumbre que el sector llevaba tiempo reclamando”, consignó en la red social.

“Hemos reforzado la vigilancia del mercado; hemos definido criterios objetivos para detectar perturbaciones graves, hemos acelerado los procedimientos para productos sensibles y hemos introducido la posibilidad de actuar de forma provisional cuando sea necesario”, dijo Mato Adrover durante su intervención.

Según el servicio de comunicación institucional del Parlamento Europeo, el eurodiputado presidente de la Comisión Parlamentaria de Comercio Internacional, Bernd Lange (del partido alemán S&D), declaró que “el sentido común ha prevalecido”. “Incluso los eurodiputados escépticos sobre el acuerdo comercial con el Mercosur son conscientes de que redunda en interés de todos disponer de una red de seguridad adicional de este tipo. Confío en que también entiendan que vivimos en un mundo totalmente diferente al de hace unos meses. La única respuesta sensata a lo que China y Estados Unidos están haciendo es dar luz verde al acuerdo del Mercosur. Hacer lo contrario sería geopolíticamente irresponsable y un sinsentido económico”, planteó.

De aprobarse, el acuerdo crearía un mercado común de 722 millones de habitantes y se está negociando desde hace más de dos décadas y media. Francia lidera el bloque contrario al pacto y solicitó que se aplace la firma del acuerdo, aunque tanto la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, como el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, prevén ratificarlo -con el necesario visto bueno de los Estados miembro- el sábado 20 durante la cumbre del Mercosur en Foz de Iguazú. En ese sentido, una vez validadas las cláusulas de salvaguardia, se espera que las negociaciones sobre la forma final del texto tengan lugar a partir del 17 de diciembre.

En el plano local, el canciller Mario Lubetkin aseveró que su administración tiene “la lapicera pronta” durante octubre.