En la noche del martes, José Antonio Kast, quien asumirá la presidencia de Chile el 11 de marzo, presentó al equipo de 24 ministros que lo acompañarán en el inicio de su gestión.

Los nominados, 13 hombres y 11 mujeres, tienen un perfil más técnico que político, hecho que generó algunas críticas desde sectores de la derecha que aspiraban a tener una mayor representación. No obstante, el futuro mandatario salió al cruce de estas opiniones y aseguró que su equipo fue conformado para enfrentar “una emergencia nacional”, por lo que no fue pensado en términos de una “administración normal”.

“Es un gran, gran equipo para tiempos difíciles”, expresó Kast, quien también recordó a “los que más están sufriendo en este momento”. “Nuestro pensamiento, nuestra acción y nuestro compromiso están con las familias del sur de Chile” afectadas por los voraces incendios que provocaron al menos 20 muertes y una enorme destrucción en la zona, aseguró.

Entre los jerarcas nominados, la mayor parte de las críticas desde el actual oficialismo se centraron en la figura de Judith Marín, quien fue designada para ocupar la titularidad del Ministerio de la Mujer y Equidad de Género.

Marín, una ferviente creyente evangelista de 30 años, es la secretaria general del Partido Social Cristiano, una formación conservadora de extrema derecha fundada en 2022, cuya agenda tiene como pilares la oposición al aborto, la defensa de la “familia natural”, y el derecho preferente de los padres a educar a sus hijos.

“Lamento profundamente que la próxima ministra de la Mujer sea alguien que relativice los derechos de las mujeres, que tenga una visión conservadora, que rechace el aborto, porque son luchas de mujeres que nos ha costado años poder conquistar”, expresó en su cuenta de X la diputada socialista Daniella Cicardini, quien calificó a Marín de ser “antimujeres, homofóbica” y la acusó de pretender “obligar a las mujeres a tener al hijo de su violador”.

Esto último se debe a que en Chile el aborto no es penalizado únicamente por tres causas: cuando se encuentre en peligro la vida de la mujer, por inviabilidad fetal de carácter letal y cuando el embarazo haya sido causado por una violación.

En el momento en que esta ley se estaba debatiendo en el Parlamento, a mediados de 2017, un grupo de jóvenes evangélicos irrumpió en las barras del Congreso, rezando y cantando en contra de la legislación, hasta que fueron desalojados por los carabineros. Entre los carteles que mostraban ante los legisladores se destacaba por su tamaño uno que decía: “Vuélvete a Cristo”, sostenido precisamente por Marín, de acuerdo con lo que recordó el portal El Mostrador.

Además, paradójicamente, en agosto del año pasado, consultada en un programa televisivo sobre los planes de Kast, quien en 2021 propuso la eliminación de la cartera para la que designó a Marín, esta última cuestionó su utilidad y también planteó su supresión o su fusión con otros ministerios. “Si hoy nos preguntamos cuál realmente es la utilidad del ministerio, yo creo que por ahí es por donde debiésemos comenzar. ¿Funciona de manera efectiva?”, se preguntó.

Pocos meses después, en octubre, cuando estaba en plena campaña para llegar a ser diputada, algo que no logró, Marín reafirmó su posición ideológica para que no quede ninguna duda sobre su pensamiento. “Soy una mujer de fe. Sí, soy cristiana, y no tengo ningún problema en decirlo porque no me avergüenzo del Evangelio. Nuestro país está atravesando una crisis espiritual, social, moral y política, y más que nunca los hijos de Dios tenemos que levantarnos”, aseveró.

En defensa de la designación de Marín salió la presidenta del Partido Social Cristiano, Sara Concha, quien en declaraciones a Radio Cooperativa negó que la ministra esté evaluando “retroceder en derechos”, como el aborto en “las tres causales establecidas por ley”.

La líder partidaria defendió la vocación de servicio de Marín y remarcó que su gestión buscará “abordar problemas como la empleabilidad femenina, de los que no se hizo cargo el gobierno autoproclamado como feminista” del todavía presidente Gabriel Boric, en el que, a su juicio, primó “un sesgo ideológico”.

Posteriormente, al ser consultada sobre el proyecto de aborto sin causales que promueve el oficialismo en el Parlamento, Concha aseguró que “no ha avanzado porque no tiene apoyo ciudadano ni del Congreso”, y agregó que esa iniciativa “no es una prioridad” para el país.