Una sesión de urgencia del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) trató este lunes la situación en Venezuela después de que Estados Unidos lanzara un ataque militar en el que capturó al presidente de ese país, Nicolás Maduro, y a su esposa, Cilia Flores.

Antes de la sesión, el secretario general de la ONU, António Guterres, manifestó su “profunda preocupación” por esos hechos y recordó que el derecho internacional “prohíbe el uso de la fuerza contra la integridad territorial de los estados”. Por eso, consideró grave este “precedente”.

Por intermedio de un representante, llamó a respetar esas reglas y manifestó su preocupación por la posibilidad de que aumente la inestabilidad interna en Venezuela. Llamó a los actores políticos involucrados a mantener un diálogo “que respete los derechos humanos, el estado de derecho y la soberanía del pueblo”.

En Venezuela, donde ayer asumió la nueva Asamblea Nacional para el período legislativo 2026-2031, con mayoría oficialista, las tensiones internas quedaron de manifiesto. La Plataforma Unitaria Democrática, la principal coalición opositora, que se considera ganadora de las elecciones de 2024, denunció que ese parlamento es ilegítimo, al haber sido votado en unas elecciones posteriores en las que buena parte de la oposición no participó.

La plataforma, que apoya a María Corina Machado y al candidato que la reemplazó cuando fue impedida de participar en elecciones, Edmundo González Urrutia, afirmó que la “superación de la crisis política venezolana debe conducir, de manera ineludible, a la restitución plena del orden constitucional”, con el reconocimiento de la soberanía popular.

Volvió a reivindicar a González Urrutia como presidente electo en las presidenciales de 2024, y reclamó el fin de los grupos armados irregulares que responden al gobierno, así como la liberación de todos los presos políticos. Según la organización civil Foro Penal, están en esa situación 863 personas.

Embajador de Estados Unidos: “No estamos ocupando ningún país”

Ante el Consejo de Seguridad de la ONU, el embajador estadounidense, Mike Waltz, manifestó: “No hay ninguna guerra contra Venezuela ni contra su pueblo. No estamos ocupando ningún país”.

En su intervención, defendió la acción militar en Caracas (que incluyó bombardeos que según nuevos datos publicados por The New York Times mataron a 80 personas), con el argumento de que permitió arrestar a “un narcotraficante” que había cometido “delitos contra el pueblo estadounidense durante los últimos 15 años”. Agregó: “Maduro no es sólo un narcotraficante acusado. Era un presidente ilegítimo. No era un jefe de Estado”.

“Si la ONU y los estados reunidos en este consejo confieren legitimidad a un narcoterrorista ilegítimo y el mismo trato que a un presidente o jefe de Estado electo democráticamente, ¿qué tipo de organización es esta?”, dijo.

La sesión del Consejo de Seguridad incluyó alguna defensa de Estados Unidos, como la planteada por el embajador de Argentina, Francisco Tropepi, quien afirmó que Maduro era “una amenaza” para la región. Pero muchas de las intervenciones manifestaron rechazo o alarma ante esta acción militar.

China y Rusia, entre otros países, repudiaron la ofensiva estadounidense. China consideró que Washington “pisoteó” la soberanía venezolana, y el embajador ruso, Vasili Nebenzia, calificó el ataque como “criminal”, movido por “fines hegemónicos”, y acusó a Washington de aplicar “de forma selectiva” el “orden mundial basado en reglas”. Finalmente, la sesión del Consejo de Seguridad terminó sin acuerdos ni declaraciones.