Cuatro personas armadas irrumpieron el martes en la casa de Saif al Islam Gadafi y lo asesinaron, según informó su abogado y asesor político Abdullah Othman Abdurrahim.
El crimen del hijo de Muamar Gadafi, que gobernó Libia por 42 años hasta su derrocamiento y asesinato en 2011, ocurre en un país que todavía no ha pacificado su situación política desde la llamada Primavera Árabe.
El Consejo Presidencial de Libia, la principal autoridad reconocida internacionalmente, manifestó este miércoles su “profundo pesar” por este crimen. Llamó a la población a la calma y pidió que se esperen los resultados de la investigación de la Fiscalía sobre la muerte de Saif al Islam, de 53 años.
Los primeros datos divulgados por los fiscales indican que el dirigente murió tiroteado. A su vez, según citó el diario The Libia Observer, Abdurrahim informó que Saif al Islam vivía en la ciudad libia de Zintán y que el grupo que lo asesinó desactivó los sistemas de alarma y vigilancia que lo protegían.
“Hacemos un llamamiento a todas las fuerzas políticas a esperar la evolución de los resultados de la investigación oficial, que seguiremos de cerca para garantizar que no haya impunidad”, comunicó el consejo. El líder de ese órgano de gobierno, Mohammed Menfi, dijo que este crimen busca “socavar los esfuerzos de reconciliación nacional” y el camino hacia “unas elecciones libres y justas en las que el pueblo elija a sus dirigentes”, según citó el diario libio.
Otro integrante del Consejo Presidencial, Musa Al-Koni, pidió que se rechace la violencia: “No a los asesinatos políticos ni a tomar por la fuerza lo que se reclama”.
El Consejo Presidencial de Libia surgió de un acuerdo firmado en 2015, en un intento por superar una situación política en la que dos gobiernos se disputaban el poder, uno con sede en Trípoli y otro en Tobruk, en el este del país africano. Esa división era parte de la crisis que siguió a la caída de Gadafi.
Saif al Islam era considerado el sucesor de su padre y parte de su régimen. En 2011, un tribunal libio lo condenó por crímenes de guerra cometidos durante el proceso de derrocamiento de Gadafi, en el que hubo represión y enfrentamientos armados. También la Corte Penal Internacional emitió una orden de arresto en su contra en el marco de una investigación por crímenes contra la humanidad.
Si bien estuvo detenido, Saif al Islam no fue ejecutado como había dispuesto el tribunal libio. En 2017 una milicia lo liberó y el Parlamento, con sede en Tobruk, dispuso para él una amnistía.
Pocos años después, en 2021, el hijo de Gadafi intentó presentarse a elecciones presidenciales, pero su candidatura no fue aceptada y los comicios finalmente no se celebraron –de hecho, todavía siguen pendientes–.
La suspensión de esas elecciones volvió a dividir a Libia entre un órgano parlamentario no reconocido internacionalmente, en Tobruk, y el gobierno de Trípoli, que sí cuenta con ese reconocimiento.
En el marco de esa división, la Brigada de Combate 444 –una unidad armada que responde al Gobierno de Unidad Nacional dirigido por el Consejo Presidencial– negó este miércoles tener responsabilidad en la muerte del hijo de Gadafi, informó Europa Press.
El abogado Abdurrahim llamó a los organismos internacionales a “asumir sus responsabilidades legales y morales” y exigir la apertura de una investigación “independiente y transparente” sobre la muerte de Saif al Islam, un hecho al que calificó como una amenaza para la “paz y estabilidad” del país, según citó Europa Press.
De acuerdo con la agencia Efe, varias voces internacionales repudiaron el asesinato de Saif al Islam. Una fue la de la Comisión de la Unión Africana, cuyo presidente, Mahmoud Ali Youssouf, advirtió en un comunicado que este crimen puede poner en peligro “los esfuerzos por lograr una transición política creíble e inclusiva” en Libia y recordó “la necesidad imperiosa de resolver las diferencias políticas por medios pacíficos y legales”. También reclamó una investigación exhaustiva del asesinato y que los responsables rindan cuentas.
La misión de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para Libia sumó su condena al asesinato de Saif al Islam y manifestó que este hecho y otros “similares” “socavan el estado de derecho, atentan contra la inviolabilidad de la vida y amenazan la paz y la estabilidad de Libia”. Del mismo modo que la Unión Africana, la ONU llamó a investigar el asesinato, llevar a los responsables a la Justicia y “poner fin a este patrón de violencia”.