La intensidad del Carnaval de Río de Janeiro no estuvo exenta de polémica en este año electoral en Brasil. El domingo, en el primero de los tres días que duró el desfile oficial de escuelas de samba que se realiza cada año en la avenida Marqués de Sapucaí, la agrupación que abrió la festividad, Académicos de Niterói, centró su actuación en un homenaje al presidente Luiz Inácio Lula da Silva, en el que, a lo largo del desfile, recorrió la vida del mandatario y líder del Partido de los Trabajadores (PT).

Al conocer la temática del desfile, el partido derechista Novo presentó un recurso ante el Tribunal Supremo Electoral (TSE) para impedir que se realizara, con el argumento de que se hacía mal uso de fondos públicos y de que existía promoción prematura de una candidatura. Sin embargo, el TSE rechazó la solicitud.

Los integrantes del organismo entendieron que impedir la presentación con antelación podría constituir censura y remarcaron que no era su cometido bloquear las expresiones artísticas antes de que se produzca cualquier posible irregularidad. De todas maneras, el proceso se mantuvo abierto para que se pudiera examinar posibles irregularidades después del desfile.

Al respecto, la ministra del TSE, Cármen Lúcia, expresó que el desfile configuraba “un ambiente muy propicio para excesos, abusos y actos ilegales”, y lo comparó con “arenas movedizas”, donde cualquiera que entra “sabe que puede hundirse”, informó la revista Carta Capital.

Desde el PT advirtieron que el tema podía traerles complicaciones. Tanto la primera dama, Jânja da Silva –quien tenía previsto participar en el desfile de la escuela de samba de Niterói, pero finalmente no lo hizo– como el partido pidieron a la militancia que no hicieran referencias electorales, ya que podrían ser pasibles de sanción.

Por su parte, Lula, obviamente presente durante el desfile en el que se lo homenajeó, no hizo ninguna referencia puntual al hecho y publicó en sus redes sociales imágenes junto a integrantes de todos los conjuntos que participaron el domingo.

Fue en ese contexto que el lunes el candidato presidencial Flávio Bolsonaro, del Partido Liberal, expresó en su cuenta de X: “¡Nuestra acción contra los crímenes del PT en Sapucaí, con dinero público, se presentará rápidamente ante el TSE!”.

Aunque no se mencionó el nombre del expresidente, el senador afirma que el desfile contenía “ataques personales” contra Jair Bolsonaro: “Además de los ataques personales contra Bolsonaro, atacaron el mayor proyecto de Dios en la Tierra: ¡la familia! ¡Venceremos el mal con el bien!”.

Esta expresión de tono religioso fue en reacción a que la polémica presentación del desfile incluyó un ala de integrantes del grupo que en tono satírico desfilaron dentro de latas, bajo el título “neoconservadores en conserva”, en las que había referencias a la Biblia y a las familias tradicionales. Esto fue inequívocamente interpretado como un ataque a los evangelistas, un sector de la sociedad en el que la figura de Lula provoca mucha resistencia.

Las imágenes circularon ampliamente en las redes sociales, alimentadas por usuarios de derecha que difundieron versiones editadas y otras creadas con inteligencia artificial.

Todo esto terminó configurando un saldo negativo para el oficialismo, según lo que fuentes cercanas al presidente le manifestaron a O Globo. Evaluaciones internas indican que el episodio perjudicó los esfuerzos para conectar con el electorado evangélico; en esa línea, un integrante de alto rango del PT declaró de manera reservada que “todo el esfuerzo realizado para conectar con los evangélicos fue en vano”.

Por otro lado, un ministro que integra el gabinete de Lula consideró que las controvertidas latas serían la “prueba de que el gobierno no tuvo injerencia en la concepción del desfile”, en un intento de desmarcar al Palacio de Planalto de la responsabilidad por el contenido presentado por la agrupación.

Más allá de estas afirmaciones, un integrante de la bancada evangélica en el Congreso, el diputado Otoni de Paula, del Movimiento Democrático Brasileño (MDB), sector de centroderecha al que el PT maneja la posibilidad de ofrecerle la vicepresidencia, afirmó que el desfile podría haber perjudicado la estrategia de diálogo del PT con los fieles. “Resulta difícil convencer al electorado de que los colaboradores del presidente desconocían los disfraces que atacaban a los conservadores, a los cristianos y a la familia”, declaró.