En sus últimos días desde el café, la diaria Radio recibió al docente y politólogo especializado en política internacional Carlos Luján mientras la guerra que Estados Unidos e Israel libran contra Irán ingresó en su cuarta semana.

Para Luján, Irán ha seguido una estrategia de “respuesta simétrica” ante los ataques militares y “lo previsible es que no acepte levantar el bloqueo del estrecho de Ormuz”, al tiempo que responderá “de la misma manera” si Estados Unidos e Israel atacan sus instalaciones eléctricas “incluyendo las desalinizadoras en los países del Golfo, lo cual puede generar una catástrofe humanitaria muy fuerte”. Por otro lado, sobre el objetivo declarado de propiciar un cambio de régimen en el país de los ayatolás, exhortó a “tomar en serio estos objetivos de guerra”, pero “todo parece indicar que el decapitamiento del régimen no fue suficiente” para un cambio, sino que tras el asesinato de Alí Jameneí “parece estar consolidado en manos de su hijo”.

“El martirologio es probable que fuera una opción que este hombre, a los 86 años, tomó como parte de su contribución a la guerra”, opinó. Afirmó que la práctica es muy fuerte en el islam chiita y se manifestó con fuerza durante la guerra entre Irak e Irán en 1980: “La cúpula de la Guardia Revolucionaria Islámica es hija de jóvenes que pelearon con 18, 19 y 20 años en aquella guerra”, indicó.

Frente a lo anterior, enlistó “las tres posibilidades” para que la alianza israelí-estadounidense obtenga la victoria. Una era que, a partir del fallecimiento del líder supremo, “iba a haber una revuelta popular organizada” organizada por las agencias de inteligencia, pero ese elemento “parece haberse alejado de las posibilidades” porque “todo aquel que salga a protestar va a ser tratado como una ‘quinta columna’ o un agente del enemigo”. Otra posibilidad radica en “la llegada de tropas terrestres que den la pelea”, dado que “todos los expertos hoy plantean que en términos aéreos es imposible ganar” y, finalmente, está la opción de que “el cambio de régimen suceda luego de la destrucción total de Irán, dejarlo en tal situación de que ya sea un Estado inviable”, listó.

De concretarse la amenaza contra las centrales eléctricas, afirmó el experto, “va a ir en esa dirección”. Durante el transcurso de la entrevista, BBC Mundo consignó que Trump anunció conversaciones con el régimen iraní para una “completa y total resolución de hostilidades”, contexto en el que pospuso los ataques contra esos objetivos.

“Se está barajando, por parte de Israel e incluso se plantea por algunos analistas americanos, la idea de que todas las opciones militares están sobre la mesa. Cuando hablamos de todas las opciones militares, incluimos las armas nucleares tácticas. Entonces, si no es posible que haya una revuelta interna, si no es posible poner cientos de miles de soldados en el terreno, los bombardeos no alcanzan y la destrucción de la infraestructura no es suficiente o genera reacciones que hacen arder todo el Golfo, podría estar la utilización de armas nucleares tácticas”, indicó sobre insumos “de mediano alcance y con menor porte” pero “más poderosos que los que se tiraron en Nagasaki e Hiroshima”.

Consultado sobre la viabilidad de esa decisión, Luján resumió diciendo que “si tomamos en serio” que Trump y Netanyahu quieren ganar la guerra, deberán “conseguir un levantamiento interno, poner ‘botas sobre el terreno’ —y eso implica cientos de miles de soldados— o recurrir a armas nucleares”, ya que los bombardeos permanentes “no parece estar surtiendo efecto”. En el mismo sentido, advirtió que “el peligro es que si Estados Unidos se quiere retirar e Israel no quiere continuar la guerra solo, ya que ante la falta del armamento norteamericano el Estado hebreo también cuenta con armamento nuclear y “no necesita una autorización” para utilizarlo. El hecho de que para evitar un “holocausto nuclear” acepten las condiciones que imponga Irán “parece estar lejos” y “no parece ser ni el talante de Trump y menos aún el de Netanyahu en esta guerra”, por lo que también es posible “que antes de las armas nucleares haya una continuidad de meses en los bombardeos y finalmente intervengan tropas terrestres a un Estado semidestruido”.

Las consecuencias de la guerra en el mundo

También se refirió a las consecuencias de la escalada bélica y dijo que nos encontramos en otro “lunes negro” a nivel de las bolsas. Exhortó a no mirar el precio del petróleo, sino el de sus derivados: “Eso está subiendo mucho más que el petróleo. El combustible para aviones subió más del 80%. No solo está cerrado el estrecho de Ormuz, se han destruido refinerías y potencialmente pueden destruirse muchas más”, acotó sobre zonas productivas que requieren años para su reconstrucción o para recuperar sus niveles de productividad.

Además, en un año de elecciones de medio término en Estados Unidos, donde Trump pondrá en juego sus mayorías en ambas cámaras, la potencia norteamericana “perfectamente” puede decidir “cerrar el flujo de exportaciones energéticas para controlar el precio”. Aunque “en términos de capitalismo sería una cosa extrañísima”; el consumidor en la gasolinería “que no soporta aumentos locos” es algo “sensible” a la interna del país. “Si eso pasara y también ese petróleo que está exportando y sobre todo el gas licuado que exporta Europa dejan de salir de Estados Unidos, tenemos combustibles que pueden duplicar su valor como mínimo”, acotó.

A su vez, Irán atacó la isla Diego García del océano Índico, que alberga una base militar conjunta de Reino Unido y Estados Unidos, aunque no logró impactar. Consultado sobre la posición europea, Luján calificó la acción hostil como “un mensaje muy claro de Irán de decirles que ni se les ocurra sumarse a una coalición con Estados Unidos para abrir el estrecho de Ormuz y menos aún enviar tropas terrestres, porque a Diego García puede ser que le erremos, pero si enviamos a París —quizá no sea en el norte de París, sea en el sur de París, en Berlín o en Roma— vamos a pegar”, indicó. Lo anterior, sin embargo, ratifica la idea de “respuesta simétrica”, pero “no quiere decir que Irán tenga la capacidad de librar una guerra contra la OTAN”.

Finalmente, puso la lupa sobre Rusia y China. Por un lado, indicó que Moscú “coyunturalmente es el gran ganador de todo esto”, ya que puede vender su petróleo a mayor precio hacia la India, además de que “de Ucrania ya no hablamos porque estamos concentrados en esto” y Estados Unidos “no puede enviar defensas antiaéreas a Kiev porque las necesita en Oriente Medio”. Por otro lado, Pekín “está en una situación más compleja” porque cuenta con “una gran dependencia del petróleo que viene de Oriente Medio”. “En el corto plazo no se ve afectada, pero, si esto continúa, puede impactar en su economía. Por otro lado, lo deja en una posición geoestratégica con respecto a Taiwán muy cómoda”, aunque “los expertos plantean que no es esperable que haya ninguna acción militar”, cerró.