El diálogo entre el gobierno saliente de Chile, liderado por Gabriel Boric, y el entrante, que encabezará José Antonio Kast a partir del 11 de marzo, se cortó este martes. El conflicto que detonó el quiebre gira en torno a un proyecto de Chile y China cuestionado por Estados Unidos, pero las asperezas comenzaron mucho antes.

Desde de su elección, Kast lanzó una gira por países liderados por la derecha y la extrema derecha en América Latina y Europa, y tiene agendada para el sábado una reunión convocada por el presidente estadounidense, Donald Trump, en la que participarán gobernantes de otros países. Su asistencia a ese encuentro, al que no fue invitado el presidente actual, causó especial malestar después de que Trump impusiera sanciones a funcionarios del gobierno de Boric.

El viernes 20 de febrero, Washington anunció la revocación de visas para tres funcionarios chilenos, entre ellos, el ministro de Transportes y Telecomunicaciones, Juan Carlos Muñoz. Las sanciones fueron dispuestas por el rechazo del gobierno de Trump a la decisión de evaluar la viabilidad de un proyecto para construir un cable de fibra óptica submarino entre Chile y China, al que Washington considera un riesgo para la seguridad regional.

Según el gobierno de Trump, los tres funcionarios “dirigieron, autorizaron, financiaron, brindaron apoyo significativo y/o llevaron a cabo actividades que comprometieron infraestructura crítica de telecomunicaciones y socavaron la seguridad regional en nuestro hemisferio”.

El gobierno de Chile presentó una nota de protesta ante Estados Unidos, apoyada por buena parte de la dirigencia política (pero no por la ultraderecha que representa Kast), en la que acusó al gobierno de ese país de “intervencionismo”, “presiones” y “violación de la soberanía nacional”.

El embajador estadounidense en Chile, Brandon Judd, dijo en febrero que el gobierno de Boric tiene el derecho a establecer “intercambios comerciales” con cualquier país, y que Washington lo respeta, pero que “las amenazas a la infraestructura crítica afectan a todos”.

En conferencia de prensa, Judd dijo que su país había advertido “sobre incursiones en los sistemas de telecomunicaciones chilenos por parte de actores malignos extranjeros”. Agregó que fueron hackeadas “múltiples” empresas y que existe “gran preocupación en Washington sobre la capacidad de Chile para proteger información y datos delicados en otros canales”.

El lunes, Claudio Alvarado, elegido por Kast para encabezar el Ministerio del Interior en su gobierno, dijo que “el presidente electo no fue informado” sobre la evaluación del proyecto con China.

El presidente saliente y el entrante se reunieron este martes en el Palacio de La Moneda, pero el encuentro fue interrumpido en forma abrupta por Boric. En una conferencia de prensa, el presidente dijo que el 18 de febrero llamó a Kast para informarle, entre otras cosas, del proyecto del cable submarino, en particular porque “ante una tramitación normal de una solicitud de concesión”, Chile había “recibido amenazas de Estados Unidos que ya todos conocen”. Agregó que, “dado el carácter geopolítico” de la decisión, consideró “prudente” que ambos la conversaran.

El 20 de febrero, cuando Estados Unidos anunció las sanciones, intentó comunicarse “insistentemente” con Kast, dijo Boric. Agregó que eso no fue posible, “no por motivos de comunicación, sino por falta de voluntad de la contraparte”.

En su propia rueda de prensa, Kast admitió que Boric sí le había informado sobre el proyecto con China, pero dijo que después lo llamó de “un número oculto” y no a través de sus equipos, como él le había pedido, así que la comunicación no se concretó. Además, manifestó su desconfianza en la información que le está entregando el gobierno saliente, al que acusó de falta de transparencia.

A su vez, Boric afirmó que su gobierno trabajó para lograr una transición ordenada y transparente. “Desgraciadamente, el presidente electo ha llegado a esta reunión [del martes] exigiéndome que me retracte” sobre haberlo mantenido al tanto sobre el proyecto con China y sus derivaciones, dijo. Agregó que, como se negó a retractarse, Kast “decidió que las siguientes bilaterales no sucedieran”.

El presidente dijo que él y su administración seguirán disponibles para “que el traspaso sea absolutamente transparente e impecable”. En sus redes sociales, agregó: “Lamento profundamente que el presidente electo, José Antonio Kast, haya tomado la decisión de empañar la sana y orgullosa tradición republicana de realizar un traspaso de mando que ponga en el centro la continuidad del Estado y el bienestar de las chilenas y chilenos”. Dijo que “Chile merece que sus autoridades estén a la altura de lo que se les encomienda”.