El Pacto Histórico, del partido del presidente colombiano, Gustavo Petro, y el Centro Democrático, que tiene como referente al exgobernante derechista Álvaro Uribe, salieron fortalecidos de las elecciones legislativas del domingo.

En el Senado, de los 102 escaños en juego, el oficialismo obtuvo 25, la mayor bancada. Reunió 22,72% de los votos y obtuvo cinco bancas más que en las legislativas pasadas.

A su vez, el Centro Democrático pasó del cuarto al segundo lugar en cantidad de bancas, con 15,6% de los votos y 17 senadores. Obtuvo cuatro escaños más que en las últimas elecciones, informó el periódico El Colombiano. En tercer lugar quedó el Partido Liberal con 13 escaños.

En la Cámara de Representantes, el Pacto Histórico obtuvo 39 de las 182 bancas, seguido por el Centro Democrático con 31, el Partido Liberal con 26, el Partido Conservador con 20 y el Partido de la U con 11.

“Hoy comienza nuestro segundo tiempo. Con una bancada fuerte y comprometida iniciaremos una nueva etapa de transformaciones”, dijo después de las legislativas el candidato a la presidencia del oficialismo, Iván Cepeda, quien aparece como favorito en las encuestas de intención de voto para la primera vuelta electoral.

El dirigente ya había sido definido como candidato del Pacto Histórico, mientras que otros partidos o alianzas votaron el domingo para elegir su postulante a la presidencia para las elecciones del 31 de mayo. Otro candidato que no participó en una competencia interna es el ultraderechista Abelardo de la Espriella, del partido Defensores de la Patria. Si bien este dirigente mide bien en las encuestas para las presidenciales, en las legislativas del domingo su partido obtuvo solo dos diputados.

A su vez, el uribismo eligió el domingo a la senadora Paloma Valencia como candidata. Al conocerse su victoria, la dirigente dijo que quienes la postularon a la presidencia determinaron que no quieren “un país sumido en el odio de clases” ni “en las discusiones anacrónicas del neocomunismo, ni un país sumido en el estatismo destructor”.

Entre los demás precandidatos que se definieron ese día, el siguiente en votos fue Juan Daniel Oviedo, que no tiene partido y fue la sorpresa de la jornada. Según se informó este martes, Oviedo se reunió durante dos horas con Valencia y su nombre suena como un posible compañero de fórmula de la candidata derechista.

Los siguientes en votos fueron Juan Manuel Galán, ahora candidato a la presidencia por el Nuevo Liberalismo, la exalcaldesa de Bogotá Claudia López, del movimiento Imparables, de centro, y el exsenador Roy Barreras, que ha tenido un pasado uribista pero en mayo será el candidato del Frente Amplio Unitario, que se presenta como una opción de izquierda moderada, crítica del actual gobierno.

El domingo, el Frente Amplio Unitario no logró representación en el Congreso, y lo mismo le pasó a la coalición Fuerza Ciudadana, que tiene entre sus integrantes a Comunes, el partido que formaron los exguerrilleros de las FARC luego del acuerdo de paz de 2016.

Críticas a la fórmula Cepeda-Quilcué

El candidato oficialista anunció que su compañera de fórmula será la senadora y dirigente del pueblo indígena nasa Aída Quilcué.

En un video publicado en X, Cepeda celebró que Quilcué aceptara la invitación y se sumara al Pacto Histórico, lo que le permite contar con una dirigente “de los pueblos indígenas, quienes poseen una sabiduría profunda y representan lo mejor” de la nacionalidad colombiana. “En un país que requiere justicia, no solamente justicia social, sino también el reconocimiento de nuestra diversidad”, agregó.

Sin embargo, algunos dirigentes manifestaron que hubieran preferido a otros líderes del Pacto Histórico como candidatos a la vicepresidencia.

Quilcué no llegó al Senado por ese partido, sino por la circunscripción especial indígena, en 2022.

Es una referente de su comunidad y llevó la agenda de los pueblos originarios al Congreso. La dirigente, que fue consejera de derechos humanos de la Organización Nacional Indígena de Colombia y participó en las negociaciones por la paz en 2016, en La Habana, ha vivido de cerca la violencia que marcó a Colombia. En 2008, su esposo, Edwin Legarda, fue asesinado en un puesto de control militar, y ella misma sufrió un secuestro reciente por parte de hombres armados, del que fue liberada el mismo día, el 10 de febrero, por la acción del movimiento indígena y las fuerzas de seguridad de Colombia.

Ante varios mensajes discriminatorios publicados en X contra la dirigente, en particular el de una usuaria que calificó esta decisión como “un nuevo descenso” después de que la activista afrocolombiana Francia Márquez fuera electa vicepresidenta, Petro intervino en esa misma red social. “¿Qué es caer más bajo? ¿Caer más abajo es abrir las oportunidades para toda la gente que configura un bello país llamado Colombia? Como presidente debo ser silencioso en la elección partidista de la ciudadanía, pero la constitución me obliga expresarme contra el racismo”, publicó.