La Oficina de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidos (ONU) pidió una investigación del ataque a una escuela de niñas en Irán que dejó casi 200 muertos y afirma que podría constituir un crimen de guerra.
El incidente, el más sangriento desde que comenzaron los ataques estadounidenses e israelíes contra el territorio iraní, sucedió en la mañana del sábado en una escuela ubicada en la ciudad de Minab, en el sur del país, en la provincia de Hormozgan, muy cerca del estrecho de Ormuz.
La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) calificó el hecho como una “grave violación del derecho internacional humanitario”. “La responsabilidad de investigar el ataque recae en las fuerzas que lo llevaron a cabo”, declaró el alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, en un comunicado, instando a que se publiquen los hallazgos y a “garantizar la rendición de cuentas y la reparación de las víctimas”.
Ravina Shamdasani, portavoz de la Oficina de Derechos Humanos de la ONU, declaró en una rueda de prensa en Ginebra que el episodio “es absolutamente horroroso”, y agregó que las imágenes que circulan en redes sociales capturan “la esencia de la destrucción, la desesperación, la insensatez y la crueldad de este conflicto”.
El diario británico The Guardian recordó que en Irán, al igual que en la mayor parte del mundo islámico, la semana escolar va de sábado a jueves, así que cuando las bombas estadounidenses e israelíes comenzaron a caer alrededor de las 10.00 del sábado, las clases ya estaban en marcha. Las autoridades iraníes informaron que al menos 168 niñas de entre 7 y 12 años murieron en el ataque, además de 26 maestros y cuatro padres. Este martes, miles de personas se congregaron en el cementerio de la ciudad de Minab donde se realizó un funeral multitudinario, de acuerdo con lo que informaron medios estatales iraníes.
El lunes, al ser consultado sobre el tema, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, dijo que “Estados Unidos no atacaría deliberadamente una escuela” y agregó que “el Departamento de Guerra estaría investigando si ese hubiera sido nuestro ataque”. El Pentágono y el Comando Central de Estados Unidos no respondieron a una solicitud de comentarios planteada por la agencia Reuters.
De todas maneras, durante el fin de semana, el Comando Central estadounidense declaró a los medios de comunicación que estaba “investigando” informes de “daños a civiles como resultado de operaciones militares en curso”.
La escuela atacada está situada muy cerca de un complejo edilicio que conforman el cuartel y los edificios de apoyo del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) local. El complejo contiguo a la escuela incluye una clínica médica y una farmacia.
Sin embargo, no hay ningún indicio de que la escuela sea un edificio de uso militar. Tanto las aulas como el patio del recreo están amurallados y separados del resto del complejo del CGRI, y los muros de las paredes de la escuela pintados de colores se pueden ver en algunas imágenes satelitales.