Nuevas Ideas, el partido que gobierna El Salvador, ratificó este lunes que en las próximas elecciones volverá a postular a Nayib Bukele a la presidencia, por lo que su líder podría acceder a un tercer mandato consecutivo.
“Las elecciones internas 2026 han finalizado con éxito”, anunció Nuevas Ideas después de que se desarrollara ese proceso de votación durante el sábado y el domingo. El partido confirmó también que el compañero de fórmula de Bukele para las elecciones del 28 de febrero de 2027 será el actual vicepresidente, Félix Ulloa.
La decisión fue tomada de manera unánime. No había competencia en Nuevas Ideas, que presentó una sola lista electoral.
Cuando Bukele llegó a la presidencia por primera vez, el 1º de junio de 2019, la reelección presidencial estaba prohibida. Sin embargo, al arrasar en las elecciones legislativas, transformó la institucionalidad del país. La Asamblea Legislativa reemplazó a los jueces de la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema, que habilitó la reelección presidencial “por una sola vez”, lo que permitió a Bukele volver a ser electo en 2024. En esos comicios obtuvo 84,65% de los votos válidos.
A mediados de 2025, una reforma constitucional aprobada por la Asamblea Legislativa habilitó la reelección indefinida y extendió el mandato presidencial de cinco a seis años. Otro efecto de esa reforma fue el adelanto de las elecciones presidenciales a 2027.
Para el oficialismo, todas estas modificaciones son una respuesta a la voluntad popular, que otorgó un amplio respaldo a Bukele, y su objetivo es darles continuidad a sus políticas.
Según una encuesta del Instituto de Opinión Pública de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas, citada por AP, al cumplir siete años de mandato, el 1º de junio, la aprobación del presidente salvadoreño llegaba entonces a 87,8%. De acuerdo con el sondeo, la política contra las maras es identificada como el mayor logro de Bukele.
Las medidas de seguridad del gobierno, que incluyen la suspensión de derechos mediante el estado de excepción, lograron un descenso de la criminalidad superior al 90% según números oficiales, informó AFP. A su vez, la oposición cuestiona que esa limitación de garantías supone la vulneración de derechos humanos, en especial de las personas privadas de libertad y sometidas a juicios masivos, y el atropello a libertades como la de expresión, información y reunión. También han sido denunciadas por la oposición medidas que favorecieron al oficialismo en la distribución de recursos para llevar adelante la campaña electoral y en la distribución de circuitos en el mapa electoral.
Para la oposición, las reformas electorales, así como el estado de excepción permanente en el que vive El Salvador, implican un retroceso para la democracia.
En 2024, Ulloa se refirió a este tipo de críticas, según publicó el periódico El Salvador. “A esta gente que dice que se está desmantelando la democracia. Mi respuesta es sí. No la estamos desmantelando, la estamos eliminando, la estamos sustituyendo por algo nuevo”, dijo el vicepresidente a The New York Times. Tiempo después, en 2026, dijo al diario digital El Español que El Salvador sigue siendo una democracia y que incluso “es un modelo de democracia”.
Bukele defendió en su momento los cambios electorales y dijo que “el 90% de los países desarrollados permiten la reelección indefinida de su jefe de gobierno y nadie se inmuta”, y criticó que cuando El Salvador adopta una regla similar “de repente se convierte en el fin de la democracia”.
En este escenario de concentración de poder por parte del oficialismo, competir con Nuevas Ideas en las elecciones es una tarea difícil para cualquier organización política opositora. Una de las principales es el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), que gobernó antes de que Bukele llegara al poder.
El domingo, el médico y exdirigente sindical Rafael Aguirre inscribió su candidatura por el FMLN, que definirá en las próximas semanas quién será su postulante.
“En este momento yo estoy comprometido de lleno a presentarme a las bases del partido. No puedo yo empezar a hablar de proyecto de nación sin antes haber ido con cada uno de la base y consultar con ellos”, dijo Aguirre a periodistas. Señaló que el suyo no es un proyecto individual: “Es de todo el grupo, todos nos tenemos que salvar en racimo”.
