Estados Unidos y Arabia Saudita firmaron el miércoles el “Acuerdo 123” para que el reino desarrolle un programa de energía nuclear con fines civiles, que necesita la ratificación del Congreso estadounidense para entrar en vigor. Sin embargo, este jueves, antes de que se llegara a conocer en su totalidad el texto pactado, Donald Trump condicionó el futuro de ese convenio a que Arabia Saudita se sume a los Acuerdos de Abraham.
El presidente estadounidense promovió en su primer mandato esos acuerdos que tienen por objetivo el establecimiento de relaciones diplomáticas entre Israel y varios países árabes a los que Washington considera aliados, como Bahréin, Emiratos Árabes Unidos y Marruecos. Uno de los principales estados que Trump pretende sumar es Arabia Saudita, que históricamente se ha negado a normalizar las relaciones con Israel mientras no se avance hacia el establecimiento de un Estado palestino.
En su red Truth Social, Trump publicó este jueves: “El acuerdo nuclear civil entre el Departamento de Energía de Estados Unidos y Arabia Saudita, que afectará únicamente al uso no militar de esta energía [...] será aprobado, pero estará totalmente sujeto a que Arabia Saudita se adhiera a los respetados y exitosos Acuerdos de Abraham”.
Un convenio nuclear como este tiene importancia para Arabia Saudita y ha sido resistido por Estados Unidos. Representantes del Partido Demócrata llamaron al Congreso a rechazar este pacto después de que medios estadounidenses informaran que habilitaría el enriquecimiento de uranio por parte de Arabia Saudita. Esto fue negado por Trump en su mensaje del jueves, en el que insistió en que el acuerdo “no contempla el enriquecimiento” de uranio y en que su país “no se opone a las instalaciones nucleares civiles”.
El miércoles, el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, encargado de firmar este pacto con su par saudí, Abdulaziz bin Salmán, defendió el texto. Dijo que facilitará a empresas estadounidenses el acceso al programa de energía nuclear civil de Riad, y que esto “beneficiará a la industria, los trabajadores y las cadenas de suministro de Estados Unidos, al tiempo que ayudará a satisfacer las necesidades energéticas saudíes”.
“Sienta las bases legales para una asociación multimillonaria que durará décadas y que promoverá varios objetivos económicos y estratégicos prioritarios, incluida la no proliferación nuclear”, manifestó en un comunicado la Secretaría de Defensa estadounidense.
Por su parte, un portavoz del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) dijo a Europa Press que esa entidad “está al tanto de las conversaciones entre Arabia Saudita y Estados Unidos para concertar un acuerdo bilateral de cooperación nuclear civil, así como del plan para pedir al OIEA que aplique medidas de verificación” sobre ese convenio.
Medio Oriente como marco
Todo esto ocurre en un contexto crítico. En 2023, Israel y Arabia Saudita habían comenzado a negociar la normalización de las relaciones, pero ese diálogo se interrumpió después de que el ejército israelí comenzara a bombardear la Franja de Gaza como reacción a los ataques del 7 de octubre de ese año, cometidos por Hamas y otros grupos armados palestinos.
Desde entonces, el conflicto en esa región se amplió, y dos elementos que afectan a Arabia Saudita. Uno son los ataques que Irán lanza en la región en respuesta a la ofensiva que Israel y Estados Unidos iniciaron contra ese país, y el otro es la acción de los rebeldes hutíes de Yemen, que anunciaron que bloquearán el paso por el mar Rojo para los buques saudíes.
A estos focos se refirió este jueves Donald Trump. “Estoy considerando un ataque masivo. Mayor que cualquiera anterior. Estoy cerca de tomar una decisión. Estamos totalmente preparados para ello”, dijo al portal de noticias Axios.
También amenazó a los hutíes después de que atacaran dos barcos petroleros saudíes. Dijo que tanto ellos como Irán recibirán un “castigo militar fuerte” si esa ofensiva en el mar Rojo continúa.
Por su parte, ante el anuncio de Trump de que el acuerdo con Riad está supeditado a la firma de los Acuerdos de Abraham, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, dijo en un comunicado que eso supondría “un salto histórico para la paz en Medio Oriente” y que representaba “paz a través de la fuerza”, según citó el diario Haaretz. Dijo que los ataques que su gobierno y el de Trump lanzaron contra Teherán han “desmantelado el eje del terror de Irán, han creado la posibilidad de ampliar el círculo de la paz”.
La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, fue consultada acerca de si Netanyahu tuvo un papel en que se incluyera el requisito de sumarse a los Acuerdos de Abraham para que el acuerdo firmado el miércoles se aplique. “No que yo sepa”, respondió. “El presidente es siempre quien toma la decisión final sobre los acuerdos”, agregó.
