No voy a hacer aquí una puesta al día de la gravedad de la pandemia actual. Los números hablan por sí solos. El índice de positivos sobre el total de test realizados oscila entre 8,65% y 13,50%, y está establecido que por encima de 5% el control de seguimientos y de la propia pandemia se pierde. Pero lo increíblemente llamativo es ver cómo el gobierno nos quiere, por medio de su arte comunicacional, hacer creer que tiene todo bajo control.

El martes, luego de la reunión bicameral con el ministro Daniel Salinas, se sucedieron dos conferencias de prensa extensas del gobierno y una del Frente Amplio. El gobierno sostuvo que tiene un plan de vacunación para enfrentar la pandemia; veamos entonces primero qué es un plan de vacunación y luego qué criterios cumple el que tiene el gobierno.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el proceso de planificación comprende las siguientes etapas: análisis de situación; establecimiento de prioridades; formulación de objetivos y metas; formulación del plan de acción: selección de estrategias, tácticas, actividades, recursos, resultados esperados, cronograma e indicadores; implementación de las actividades; monitoreo y supervisión; evaluación.

¿Cómo es posible que el gobierno hable de que tiene un plan de vacunación y siga perdiendo el tiempo, y con ello se sigan sumando muertes evitables?

No podemos, por un tema de espacio, desarrollar cada uno de estos puntos, sólo daremos un ejemplo referido a la formulación del plan de acción. Si todavía hoy no sabemos qué o cuáles vacunas vamos a utilizar, si no sabemos cuándo las vamos a comprar, ni cuáles vamos a comprar, si no hay fecha de inicio para el plan de vacunación, ni cantidad de dosis, ni está instrumentado cómo se realizará la vacunación, ¿cómo es posible que el gobierno hable de que tiene un plan de vacunación y siga perdiendo el tiempo, y con ello se sigan sumando muertes evitables?

De los siete puntos mencionados, el gobierno no tiene elaborado ni 10% y habla de plan de vacunación: es una absoluta irresponsabilidad y negligencia.

Por otro lado, en cuanto a la gestión de compra de la vacuna rusa por parte del CASMU, el presidente de la mutualista, el doctor Raúl Rodríguez, fue muy claro al respecto: todo lo que no vacune gratuitamente el gobierno sirve para un buen negocio, sirve para cobrar la vacuna al que la pueda comprar, rompiendo la lucha por la equidad y accesibilidad que el Sistema Nacional Integrado de Salud (SNIS) venía logrando en todos estos años. Sería lógico que el Estado prohibiera la compra de vacunas por parte del privado, ejerciera la rectoría y asegurara la vacunación de toda la población.

El capitalismo convierte todo en mercancía, y la salud no escapa a ello.

Daniel Parada fue profesor agregado de Medicina de la Universidad de la República.