Cuando el abogado de Wall Street contrató a Bartelby como escribiente para su estudio, nunca imaginó que se iba a encontrar con alguien tan especial. Hay varias interpretaciones sobre la postura que le asignó Herman Melville al personaje, en una de sus mejores novelas de 1893, con la respuesta que repetía una y otra vez: “I would prefer not to”, traducido en las versiones en español como “preferiría no hacerlo”.

En la conferencia de prensa del 16 de marzo –y ante el incremento de casos nuevos y pacientes internados en CTI–, el presidente de la República planteó una serie de medidas parciales, como el cierre de los vestuarios y la reducción del aforo en los espectáculos, y defendió la necesidad de mantener la presencialidad en la educación, con el argumento de la muy baja participación que tenía la concurrencia a clases en la incidencia de contagios. Pareció preferir no avanzar en medidas más radicales, e insistir, en cambio, en la necesidad de que los uruguayos respeten las medidas “que ya todos conocemos”, tomando en cuenta que la mayoría de los contagios ocurrían en el núcleo familiar.

En la semana siguiente, el aumento sostenido y exponencial de los casos nuevos, sumado a la ocupación creciente de camas en los CTI, tuvo como consecuencia una nueva conferencia de prensa del presidente. Anunció nuevas medidas, pero prefirió no tomar la decisión de aplicar varias de las propuestas del Grupo Asesor Científico Honorario (GACH) que figuran en el documento del 7 de febrero. Uno de los periodistas le preguntó si no tendría que haber tomado estas medidas antes, y el presidente comentó: “Con el diario del lunes...”.

En una entrevista televisiva posterior, el virólogo Gonzalo Moratorio deslizó un comentario que ya aparecía en las redes sociales: “El diario del lunes es el documento del GACH del 7 de febrero”. A su vez, en el portal 257.uy1, entre las cuatro herramientas mentales para entender la pandemia que presenta Félix Rígoli, se encuentra una “máquina del tiempo”, que ya estaba bastante antes: desde marzo de 2020 teníamos mucha información sobre cómo venía comportándose la epidemia. A medida que avanzaba la afectación del virus en los diferentes países –mientras nosotros nos manteníamos casi sin casos–, la máquina del tiempo empezó a mostrar cómo crecían las curvas de contagios y muertes, y qué medidas estaban tomando los gobiernos para controlar la diseminación de la infección por el SARS-CoV-2.

Existe bastante consenso (y evidencia) a nivel nacional e internacional sobre la correlación entre las medidas gubernamentales que apuntan a la reducción de la movilidad y la reducción de los contagios y las muertes por casos graves de covid-19.

En un artículo de The Guardian del 18 de marzo de 20212, el economista Mike Brewer, profesor del Instituto de Investigación Social y Económica de la Universidad de Essex y jefe de la Resolution Foundation, expresó: “La decisión de aplicar el confinamiento total de manera tímida y tardíamente ha sido un desastre, y ha causado miles de muertes evitables. El retraso en el comienzo del último confinamiento hasta enero, a pesar de la evidencia del rápido incremento de los casos antes de Navidad, provocó alrededor de un quinto de las muertes causadas por el virus”. Brewer afirmó que el retraso en las restricciones generó la necesidad de que sean más prolongadas en el tiempo y más drásticas que en otros países, empeorando el daño económico. Aunque elogió el programa de vacunación de Reino Unido, que está vacunando tres veces más rápido que Europa, y el apoyo financiero a trabajadores y empresas, que incluyó 6.700 libras en promedio para cada hogar, aseveró que los errores en las decisiones de decretar confinamientos para limitar la transmisión comunitaria se repitieron en tres trágicas oportunidades.

Existe bastante consenso (y evidencia) a nivel nacional e internacional, sobre la correlación entre las medidas gubernamentales que apuntan a la reducción de la movilidad y la reducción de los contagios y las muertes.

Por otra parte, un artículo reciente de la revista JAMA3, escrito por profesionales que se desempeñan en el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades de Atlanta, en Estados Unidos, analiza el impacto de las medidas no farmacológicas para evitar la diseminación de la covid-19 a través de estudios de investigación observacionales en Estados Unidos. Una de las investigaciones identifica actividades que fueron más frecuentes en los casos (que desarrollaron la infección) que en los controles (personas que no desarrollaron la enfermedad). Se encontró una asociación estadísticamente significativa entre el riesgo de contraer la infección y la concurrencia a bares, restaurantes y cafeterías. En contraste, no se encontró asociación entre la concurrencia a la escuela o el cuidado de niños, y resultados positivos del test para SARS-CoV-2 sugieren que el uso de mascarillas por parte de los docentes y otros adultos, y la aplicación de otras medidas en los establecimientos, mitigan el riesgo de contraer la enfermedad.

Aquí en Uruguay, cada día, a medida que aumentan las muertes y el número de casos, se suman más voces reclamando al gobierno que tome medidas más drásticas para reducir la movilidad y advirtiendo que con el principio de la “libertad responsable” ya no basta. Sin embargo, el gobierno continúa planteando su negativa a tomar mayores medidas porque prefiere no reconocer que van a tener impacto en reducir la ola de contagios y las muertes, y apela al aumento de la vacunación para que en algún momento empiece a tener efecto en la contención de la epidemia.

Ya no es únicamente el Frente Amplio, el Sindicato Médico del Uruguay y otras organizaciones y medios de prensa quienes reclaman al gobierno que tome decisiones. El Comité Ejecutivo del Partido Colorado, a través de los ministros Adrián Peña y Germán Cardoso, le planteó al presidente de la República la posibilidad de tomar más medidas para reducir la movilidad y los contactos. También la diputada Nibia Reich se manifestó al respecto en los medios.

El 15 de abril de 2021 se realizó un encuentro virtual que nucleó a una pluralidad de personas representativas de diversos ámbitos del quehacer nacional. La actividad, que se denominó “Diálogo por la vida, un encuentro para tender puentes”, se propuso generar un espacio de reflexión, promoviendo un ámbito de diálogo que permita encontrar puntos de acuerdo para superar la crisis sanitaria. En el comunicado de creación del grupo se expresa: “Necesitamos que todos nos podamos mover de las posiciones asumidas. No podemos quedar presos de las palabras”.

A pesar de las voces que llaman al diálogo y al cambio de actitud, el presidente prefiere mantenerse en su postura con obstinada firmeza. Como Bartelby.

Alicia Ferreira Maira es médica, especialista en administración de servicios de salud, docente del posgrado de Gestión de Servicios de Salud de la Universidad de la República.


  1. https://www.257.uy/post/cuatro-herramientas-para-entender-la-pandemia 

  2. https://www.theguardian.com/uk-news/2021/mar/18/delaying-englands-winter-lockdown-caused-up-to-27000-extra-covid-deaths.  

  3. Tenforde MW, Fisher KA, Patel MM. Identifying COVID-19 Risk Through Observational Studies to Inform Control Measures. JAMA. 2021;325(14):1464–1465. doi:10.1001/jama.2021.1995.