El 5 y 6 de noviembre de 2021 transcurrió el XIII Congreso del PIT-CNT, órgano máximo de decisión de la herramienta sindical. En este congreso fue presentada, por la Federación de Funcionarios de Instituciones Públicas No Estatales (FFIPUNE), el Sindicato Único de la Aguja (SUA) y el Sindicato Único Portuario y Ramas Afines (SUPRA) la moción de que en la primera mesa representativa siguiente se debía consultar a los sindicatos de base la realización de un paro general de 24 horas el 8 de marzo en conmemoración y homenaje a la mujer trabajadora, para tener la votación en la siguiente mesa representativa (diciembre de 2021). La votación de esta moción salió afirmativa por unanimidad en el congreso, y a partir de esa fecha se iniciaron los mecanismos para tener la resolución de paro.

¿Por qué tuvimos que acudir a un congreso para llevar a cabo tal moción? Como es de público conocimiento, los sindicatos históricamente son espacios masculinizados y las mujeres que estamos inmersas en ese mundo nos hemos ganado el lugar con muchísimo esfuerzo y trabajo. Como en todos los espacios de decisión política, los temas que se colocan en agenda de discusión son puestos por varones.

Hacer un paro el 8M ya se había debatido en el pasado, pero nunca habíamos tenido éxito en concretarlo, ya que siempre se argumentó que no llegábamos a los tiempos estatutarios para realizar tal planteo, que además nunca se logró consensuar con el conjunto de los sindicatos. Entonces decidimos jugar dentro de las reglas que propone la institución.

El 22 de diciembre de 2021 se votó en la mesa representativa, por unanimidad y con algunas abstenciones, el paro general de 24 horas para el 8M; cada sindicato decidía si hacerlo mixto o sólo de mujeres. En una siguiente mesa representativa, el 10 de febrero, los sindicatos tuvieron la posibilidad de presentar otra moción o alguna modificación a la que ya se había votado, pero no lo hicieron y por ende se ratificó la decisión colectiva del paro.

Nos debemos preguntar: ¿por qué abrir este paraguas para que cada sindicato decida si quiere un paro mixto o sólo de mujeres?

Muchas compañeras militantes impulsan el paro mixto porque ven la necesidad de tener el apoyo de sus compañeros varones en los espacios de trabajo, pero no sólo este fue el argumento sino que también hay una intencionalidad estratégica. Tenemos que entender que, para llegar a la resolución de un paro, sea la temática que sea, el PIT-CNT tiene una serie de mecanismos que van más allá de lo estrictamente institucional. Estos mecanismos son de diálogo, asambleas, discusiones; en este sentido, la herramienta sindical se constituye como un lugar formativo, en el que sus militantes tienen que debatir el contenido del paro, la estrategia política y la manera de llevarlo adelante. Se despliega un entramado discursivo creando un sentir común en todos/as sus afiliados/as.

Si bien el movimiento feminista destaca que “si paramos las mujeres, paramos el mundo”, las compañeras sindicalizadas que se desempeñan en lugares de trabajo que son mayoritariamente masculinos se preguntan: ¿cómo frenamos la producción si sólo paramos las mujeres?

Rispideces y contradicciones

Una vez votado y aprobado el paro, se abrió un campo de guerra para el que no estábamos preparadas. Como mujeres sindicalizadas y feministas, damos batalla todos los días en los espacios de militancia mixtos, pero esto nos sobrepasó. Ante nuestros ojos vimos cómo las personas que podían ser nuestras aliadas estratégicas se convirtieron en enemigas públicas.

Sentimos un fuerte dolor ante muchas declaraciones en las que se nos invisibiliza y subestima, dichos totalizantes reflejaron la poca noción que se tiene sobre la interna del PIT-CNT. Pero lo que generó más rabia y dolor fue ver cómo aquellas compañeras que saben sobre los mecanismos internos y la modalidad de funcionamiento se acoplaron a dichos discursos y contribuyeron a la discordia general.

También parece increíble cómo el imaginario colectivo recrea la decisión del paro del 8M dentro del PIT-CNT. Existe la fantasía de que tal decisión fue tomada en un cuarto cerrado, discutida por cuatro señores que confabularon sobre el deseo de quitar protagonismo al movimiento feminista, tratando de cooptar su día de lucha. La reproducción de tales teorías conspirativas nos invisibiliza como mujeres feministas sindicalizadas. Este ejercicio de la violencia simbólica pone de manifiesto la subestimación que se nos tiene.

Otro rasgo distintivo de toda la discordia reinante fueron los medios de comunicación hegemónicos, que como era de esperar jugaron el papel que tenían que jugar. Si bien la comunicación desde el PIT-CNT no fue del todo clara y tuvo varios errores, gran parte de los medios contribuyeron a generar más abismos comunicacionales y de entendimiento entre las partes.

La moción de parar el 8M tuvo varios objetivos. Uno de ellos, que nunca se mencionó y es muy importante, es que todas las mujeres pudimos parar. No sólo pararon aquellas que tienen trabajos seguros y estables, en el que sólo se descuenta el día y no corren el riesgo de perder el trabajo.

Con el respaldo del PIT-CNT, paramos todas, pararon las compañeras que tienen trabajos precarios e inestables, pararon las que en su lugar de trabajo son pocas, incluso pararon aquellas que son empleadas que están solas con las patronales, como son las trabajadoras domésticas, lograron parar las que antes no lo habían hecho por miedo a la sanción de la patronal.

La conquista conseguida por el paro del 8M simboliza un hito que marca la historia de nuestro movimiento sindical. La fuerza de las mujeres sindicalizadas se desplegó durante todo el día, por la mañana se hicieron barriadas a favor del Sí, se compartió con los vecinos y las vecinas material, en el que se hizo especial énfasis en cómo la LUC afecta a las mujeres más vulnerables.

Por la tarde, el encuentro fue en plaza Independencia, en el que se escuchó a cuatro compañeras con una fuerza increíble, Flor de Liz Feijoó, Lilián Abracinskas, Collete Spinetti y Cabela Ramírez. Los ejes comunes a los que las compañeras hicieron referencia fueron la violencia patriarcal y capitalista ejercida sobre las mujeres y disidencias. Pero lo más enriquecedor fue la impronta que le dio cada una.

La movilización desplegada por las mujeres sindicalizadas desde la plaza para unirse con las organizaciones feministas en 18 de Julio hizo énfasis en el carácter de clase que tiene el 8M. Entre cánticos y gritos reivindicativos, se realizó a lo largo de la marcha una intervención artística, en la que se recordó a las 129 mujeres muertas en manos de la patronal de la fábrica Cotton Textile Factory.

¿Hacia dónde vamos entonces?

Sin duda, vamos por más, para reunirnos entre nosotras, encontrarnos, tejer puntos de encuentro con organizaciones feministas para hablar, escucharnos y entendernos. Este paro es producto de las batallas que dieron otras que ya no están, de aquellas compañeras que empezaron a romper estructuras; es la conquista de las que estamos metiendo ovario y corazón día a día en los espacios de militancia mixtos, las que tejemos con otras compañeras. Es por ello que mientras estemos las feministas dentro del PIT-CNT, estas discusiones van a seguir ocurriendo, porque llegamos para quedarnos.

Alejandra Otero integra la Secretaría de Género del PIT-CNT y es presidenta de la Federación de Funcionarios de Instituciones Públicas No Estatales.