Queridos compañeros frenteamplistas, aquí una reflexión desde la experiencia de aquel 5 de febrero de 1971 y la esperanza. Que no nos distraigan, por el bien del pueblo uruguayo, son apenas 20 meses que nos faltan para volver.

En 2005 iniciamos un proceso de transformación de nuestra patria, insuficiente, incompleto, con errores, pero con grandes puntales. Sistema integrado nacional de salud, Plan Ceibal, Sistema nacional de cuidados, más recursos a la educación y acceso de la primera infancia a la enseñanza, apoyo a la universidad en su proceso descentralizador, miles de estudiantes hijos de trabajadores que ingresaron al nivel terciario, apoyo a la ciencia y a la investigación, reconocimiento de derechos de los trabajadores –y en particular de las trabajadoras domésticas y trabajadores rurales–, negociación colectiva, responsabilidad penal empresarial, aumento del salario real, descentralización y transparencia en los recursos a todas las intendencias del país, creación de los municipios, soberanía energética, matrimonio igualitario, legalización de la marihuana, ley trans... y podríamos seguir.

Nos faltó resolver la vulnerabilidad social extrema, la precariedad en la vivienda, los asentamientos. Redujimos la pobreza, la indigencia, pero ahora nos golpea con más fuerza.

No resolvimos la reforma de la seguridad social, la reforma de la caja militar.

No cruzó todo nuestro planteo de desarrollo productivo una mirada profunda sobre nuestros recursos naturales, sobre nuestra principal fortaleza: la soberanía alimentaria, la defensa de los pequeños y medianos productores familiares, aunque hay caminos abiertos y deben ser profundizados.

No voy a analizar, porque es explícito: la coalición de gobierno vino con un plan y lo está cumpliendo con sus mayorías parlamentarias: la Ley de Urgente Consideración (LUC), la reforma de la seguridad social, la reforma educativa, la privatización del puerto, la pérdida progresiva de los planes sociales, de los planes de salud, de los recursos para la Universidad de la República, para la ciencia, para la investigación.

En tres años de gobierno han sido muy explícitos en la aplicación conocida de su ideología, que viene, como lo estudia Gerardo Caetano, desde principios del siglo XX: el liberalismo conservador.

Más allá de todas las campañas y artículos que defienden la gestión del gobierno, nuestro pueblo maduro nos dará una segunda oportunidad para seguir avanzando.

Nuestro proyecto, como bien lo definió nuestro presidente, el querido compañero Fernando Pereira, en el formidable acto de Parque del Plata en el 52 aniversario del Frente Amplio, es un proyecto colectivo.

Yo no puedo olvidarme mientras viva de cuando, apenas con 23 años, vi sentados en la mesa de la antesala del Palacio Legislativo a Zelmar Michelini, a Juan Pablo Terra, a Rodney Arismendi, a José Luis Massera, a José Pedro Cardoso, a Francisco Rodríguez Camusso, al general Arturo Baliñas, a los independientes de Marcha liderados por Carlos Quijano, Julio Castro, a Héctor Rodríguez, a Alba Roballo, que con seriedad y dignidad republicana firmaron el nacimiento del Frente Amplio aquel 5 de febrero de 1971. Nos sobrecogía a todos los que ahí estábamos presentes una emoción indescriptible porque sentíamos que estábamos asistiendo a un gran paso del pueblo oriental.

La elección de 2024 será ideológica, entre un modelo de liberalismo conservador una vez más y un modelo de sociedad solidaria, respetuosa hacia los otros, de equidad, de República, de democracia.

Cómo olvidarnos de aquel 26 de marzo del 71, cuando llegábamos desde distintos puntos a la Explanada Municipal y nos encontrábamos conmovidos hasta las lágrimas con la multitud que acompañaba a aquellos hombres y mujeres proclamando la fórmula que encabezaba Líber Seregni a la Presidencia, Juan José Crottogini a la vicepresidencia y Hugo Villar a la Intendencia Municipal de Montevideo.

Levantemos la mira, queridos compañeros, como siempre nos pidió Seregni. Lo nuestro es un proyecto colectivo. Bienvenidas siempre las personalidades y sus prestigios, como en aquel momento lo fueron aquellas grandes personalidades, como lo fueron luego Tabaré Vázquez, José Pepe Mujica, Danilo Astori, Mariano Arana, y bienvenido el rol de los partidos con sus diferencias y acuerdos. El Frente es construcción colectiva desde el pie, desde la cercanía, desde la sensibilidad, desde el encuentro del sentir de la sociedad toda que nos muestra su pujanza. Veremos ahora un 8 de marzo formidable por los derechos a conquistar en la igualdad de géneros, veremos un 20 de mayo seguir reclamando por verdad, justicia y memoria, vemos a nuestros científicos que jugaron un rol fundamental en la pandemia y que optan por quedarse en el país porque creen en la ciencia y en la investigación como palanca de desarrollo.

Asistimos a un magnífico 18vo Congreso del Sindicato Único Nacional de la Construcción y Anexos (Sunca) que recordó los 50 años de la huelga general convocando al Congreso del Pueblo y afirmando la unidad de los trabajadores de América del Sur.

Abracemos el derecho a la cultura como tema central de desarrollo de valores, de fraternidad, de solidaridad, de convivencia que atraviese todos nuestros programas.

Afirmemos un Uruguay y un mundo de paz junto a esta América del Sur que desde Colombia a Brasil proclama la paz y la defensa del ambiente.

Escuchemos el clamor del planeta, que estalló en la pandemia pero que nos advierte que este modo capitalista de producción y explotación indiscriminada de nuestros recursos nos lleva al colapso.

América del Sur debe pararse unida, junto a Brasil, Colombia, Bolivia, defendiendo nuestros recursos naturales, la Amazonia, los bosques, los recursos hídricos, minerales.

Ese es nuestro camino, no el micrófono rápido o el Twitter tempranero, o el desmarcarse, o las acciones individuales, no es el perfilismo al que nos llevan y buscan una y otra vez los medios de la derecha; cada uno de nuestros futuros y extraordinarios candidatos/as emergentes se va a afirmar en la medida en que el Frente todo avance colectivamente pensando en los grandes desafíos que definiremos en nuestro próximo congreso. La elección de 2024 será ideológica, entre un modelo de liberalismo conservador una vez más y un modelo de sociedad solidaria, respetuosa hacia los otros, de equidad, de República, de democracia, de verdad, de paz.

Que se vuelvan a levantar, como lo dijo Lula ahora y el Frente hace 52 años, las banderas de la esperanza.

Marcos Carámbula es médico, fue intendente de Canelones y senador frenteamplista.