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Paysandú Sociedad
El papa León XIV entra al Palacio Apostólico de la Plaza de la Libertad tras el rezo del Ángelus en Castel Gandolfo, el 16 de agosto, en Roma, Italia. · Foto: Filippo Monteforte, AFP

El papa León XIV entra al Palacio Apostólico de la Plaza de la Libertad tras el rezo del Ángelus en Castel Gandolfo, el 16 de agosto, en Roma, Italia.

Foto: Filippo Monteforte, AFP

Las distintas repercusiones de la llegada del papa a Paysandú

La visita de León XIV genera expectativas religiosas, económicas y turísticas para la ciudad.

La confirmación de la visita del papa León XIV a Paysandú el próximo 7 de noviembre genera entusiasmo en distintos ámbitos de la sociedad sanducera. Para el magíster en turismo Juan Andrés Pardo, el acontecimiento trasciende ampliamente el plano religioso y representa una oportunidad única para proyectar la imagen de la ciudad a nivel nacional e internacional.

Pardo sostiene que la visita colocará al departamento en el centro de la atención mediática durante varios días, atrayendo visitantes de diferentes puntos del país y de la región. Sin embargo, advierte que el impacto positivo no será automático y dependerá en gran medida de la planificación que se realice en los meses previos.

“El desafío no es solamente recibir a miles de personas durante unas horas. La verdadera pregunta es qué hará Paysandú con esa llegada y cómo aprovechará la visibilidad que generará la visita”, señala.

Un acontecimiento de escala diferente

Según Pardo, la ciudad está acostumbrada a recibir importantes flujos de visitantes durante eventos como la Semana de la Cerveza o las temporadas termales. Sin embargo, una visita papal implica una dimensión distinta.

Detrás de una multitud aparecen necesidades vinculadas al transporte, alojamiento, gastronomía, servicios, estacionamientos y movilidad urbana. A ello se suma la cobertura de medios nacionales e internacionales y la difusión que generarán miles de imágenes y publicaciones en redes sociales.

Para el analista, esa exposición representa una oportunidad excepcional para mostrar los principales atractivos de Paysandú, desde su patrimonio histórico y cultural hasta el río Uruguay, la Basílica Nuestra Señora del Rosario, las termas y la oferta gastronómica local.

En su análisis para la diaria Pardo recuerda que Uruguay ya vivió experiencias similares con las visitas de Juan Pablo II en 1987 y 1988. En particular, destaca la llegada del pontífice a Salto hace 38 años, cuando miles de personas se trasladaron desde distintos departamentos e incluso desde regiones fronterizas de Argentina y Brasil.

También menciona casos internacionales que pueden servir de referencia para Paysandú. Uno de ellos es Paraguay, que durante la visita del papa Francisco en 2015 desarrolló una estrategia específica de recepción de visitantes, con campañas de hospitalidad, puntos de información y coordinación entre organismos públicos y privados.

Las autoridades paraguayas informaron posteriormente altos niveles de ocupación hotelera y una importante exposición internacional para el país.

Otro ejemplo es Bogotá, donde la visita de Francisco en 2017 movilizó a cientos de miles de personas y generó un significativo movimiento económico en sectores como hotelería, gastronomía, comercio y transporte.

No obstante, Pardo también recuerda experiencias menos exitosas. Cita el caso de Morelia, en México, donde las expectativas económicas generadas por la visita papal terminaron siendo muy superiores a los resultados reales obtenidos. La experiencia demostró que una gran convocatoria no se traduce necesariamente en beneficios económicos automáticos.

Preparar la ciudad

El también docente entiende que la coordinación entre organismos nacionales, departamentales y eclesiásticos ya está en marcha, con participación de la Policía, el Cecoed, la Intendencia y otras instituciones vinculadas a la seguridad y logística del evento.

Sin embargo, considera que la planificación debería ir más allá del operativo de seguridad. Propone pensar estrategias de recepción para los visitantes, fortalecer la información turística, coordinar acciones con el comercio, la hotelería y el transporte, e incluso desarrollar campañas promocionales dirigidas a ciudades argentinas cercanas.

“Una visita papal puede generar movimiento económico, exposición y oportunidades para una ciudad, pero ninguna de esas cosas ocurre automáticamente. Dependen de cómo se prepare el territorio para recibir a quienes llegan”, afirma.

El legado de una jornada histórica

Para Pardo, el éxito de la visita no debería medirse únicamente por la cantidad de personas que asistan o por el movimiento económico generado durante el día del evento.

La verdadera dimensión del acontecimiento estará en la imagen que la ciudad logre proyectar y en la experiencia que se lleven quienes lleguen a Paysandú. Una cobertura favorable en los medios, visitantes satisfechos y miles de fotografías circulando por las redes sociales podrían transformarse en una promoción de largo plazo para el departamento.

“Quizás la pregunta no sea cuánto dinero puede dejar el papa. La pregunta es cuánto puede aprovechar Paysandú de la llegada de quienes vienen a verlo y qué puede quedar de esa visita cuando el papa ya se haya ido”, concluye Pardo.