Mañana el Ejecutivo del Movimiento de Participación Popular (MPP) analizará posibles cambios al sistema tributario y el fin semana se conoció un informe del Comité Ejecutivo Nacional del Partido Comunista del Uruguay (PCU) que reitera sus cuestionamientos a la línea del Ministerio de Economía y Finanzas. Los sectores aglutinados en el Frente Líber Seregni, liderado por el ex ministro Danilo Astori y al que pertenece el actual titular de Economía, Fernando Lorenzo, consideran que estos posicionamientos pueden “minar la confianza y la predictibilidad” de las políticas económicas del gobierno y que buscan construir “enemigos internos” para hegemonizar posiciones.

“Nuestro enemigo sigue siendo la explotación del hombre por el hombre, así que invitaría a los compañeros frenteamplistas que necesitan construir enemigos internos a que los busquen por ese lado, porque Fernando Lorenzo no es un agente del imperialismo”, dijo a la diaria el diputado Horacio Yanes.

El representante del Nuevo Espacio, sector al que pertenece el ministro de Economía, piensa que el FA “debe asumirse” como una fuerza que “ya no es opositora”. “El simplismo no puede existir. Hay que dejarse de locas pasiones y ser racionales. Podemos discutir cambios en el sistema tributario pero sin arriesgar los avances que hemos logrado”, advritió.

Yanes piensa que los reclamos del MPP y del PCU son “parte de la lucha política”, aunque opinó que cuando se discrepa con la línea económica “se está cuestionando al gobierno del FA y al compañero Mujica”.

Para Alfredo Asti, diputado de Asamblea Uruguay (AU), la discusión del sistema tributario que propone el MPP tiene que darse “con tranquilidad” y con la mayor cantidad de información posible. “No podemos perder la estabilidad y la predictibilidad de las medidas que ha adoptado el gobierno en estos seis años y que ha costado mucho construir. Es muy fácil, con anuncios, minar esa confianza”, alertó.

El programa del FA, según Asti, establece que los cambios en el sistema tributario previstos son continuar bajando el peso de los impuestos al consumo y mejorar la equidad en la distribución interna entre quienes pagan el IRPF, que lo paga “poco más del 20% de los trabajadores”.

“Hay que tener cuidado con medidas que pretendidamente son más de izquierda, pero que pueden hipotecar el crecimiento y el desarrollo. Sólo se puede distribuir equitativamente cuando se crece. No es de izquierda arriesgar el momento excepcional que vive el país”, continuó Asti, que puso como ejemplo los “efectos contradictorios” de políticas “presumiblemente radicales” como las detracciones a las exportaciones en Argentina. “Nuestro equipo económico ha demostrado solvencia. Hay que darle la derecha, y no la ideológica, a aquellos que puedan manejar globalmente todos los aspectos”, propuso.

Mañana la dirección del MPP analizará la posibilidad de aplicar en 2011 cambios en el sistema tributario, un objetivo que había sido acordado con el equipo económico hace unos seis meses, según le dijo ayer a El País el diputado Gonzalo de Toro. “Se planteó que el presupuesto abarcaba y resolvía el tema del gasto y que 2011 era el año de la discusión sobre los ajustes tributarios. Es el acuerdo que impulsamos y al que llegamos”, manifestó De Toro. Por otra parte, un informe que el secretario general del PCU, Eduardo Lorier, presentó el domingo pasado en el Comité Central del sector establece que la estructura económica uruguaya está pasando por un “agudizamiento” de cuatro “tendencias preocupantes”: primarización, extranjerización, concentración y centralización.

Lorier agrega que el incremento del salario real no basta para enfrentar el problema de la distribución de la riqueza. “Es preocupante que ciertos publicistas de izquierda hayan penetrado la teoría del derrame, tan esencial al neoliberalismo”, sostiene. El documento propone, para generar una mejor distribución de la riqueza, la “contribución de las ganancias extraordinarias” en el agro (detracciones), la eliminación de los incentivos a la Inversión Extranjera Directa, el uso de parte de las reservas internacionales -se establece que a mediados de enero rondaban los 7.500 millones de dólares y que su nivel óptimo sería de 3.170 millones-, la tranformación del sistema impositivo, con aumentos de los impuestos al capital, aumento del IRAE y detracciones a algunas importaciones primarias, la no sustitución de dos puntos del IVA para toda la población y la utilización de “recursos provenientes del superior crecimiento de la economía en relación con el proyectado inicialmente”.