El presidente José Mujica se refirió ayer, en la audición de Radio Uruguay, a los reclamos de los sindicatos públicos de cara a la Rendición de Cuentas. “Es casi una tradición y es natural que la gente, el funcionariado, preocupado por la suerte de su salario, reivindique y reclame mayor cuota de participación en la distribución del ingreso”.

El mandatario aseguró que “en parte” en esas movilizaciones “existen razones y expectativas que son válidas” y que expresan “las ineludibles desigualdades de la sociedad”. También reiteró que “se ha dicho que hay un enfriamiento de la marcha del ciclo económico” y que hace más de dos años “que la bonanza del viento a favor se terminó”. Mujica atribuyó eso a “factores múltiples”, pero de todas formas destacó el rol de las inversiones, cuyo “alto nivel ha sido un agente movilizador de toda la economía”.

Mujica destacó que el crecimiento económico de aproximadamente 4% con que “estamos creciendo” es “más del doble del promedio de crecimiento histórico” del país. “No es poco lo que hemos logrado en tiempos en los que hace rato que hay tendencia al enfriamiento”, subrayó. En ese marco, interpretó que “buena parte de la población ni siquiera se ha dado cuenta” del enlentecimiento, porque “se ha reflejado una altísima incidencia de la inversión en el seno de la economía uruguaya”, una característica que, según sostuvo, “hay que mantener”: “Uruguay debe seguir trabajando con paciencia para facilitar el ancho campo de la inversión”.

Advirtió que “si el gobierno descolgara un conjunto de impuestos tratando de acrecentar su realidad fiscal para poder acercarse al tono de la demanda que le están haciendo” se correría el “riesgo muy peligroso de acotar significativamente el campo de la inversión”. “Seguramente lograríamos un pequeño éxito pasajero y propenderíamos precisamente a perjudicar en el mediano plazo, en forma irreversible, la propia marcha del país”, aseguró el presidente, que agregó que “el camino de facilitar la inversión nos obliga a ser extremadamente cuidadosos”. En ese sentido, dijo que el gobierno no está “cerrado” a ningún planteo, pero recordó que los planteos “tampoco son infinitos”. Advirtió de algunos peligros -como la inflación y el déficit fiscal- y dijo que no se pueden tomar medidas que provoquen una retracción en el campo de la inversión.

Sus dichos fueron cuestionados por el dirigente del Partido Comunista del Uruguay Pedro Balbi, referente de ese sector en materia educación. “Para cualquier trabajador militante, esos discursos no son novedosos, sino que tienen 30 o 40 años de antigüedad”, expresó el sindicalista. Según entendió, este tipo de discursos son “habituales de tecnócratas, que también atribuyen la inflación a los aumentos de salarios, que es una bestialidad, y que a veces plantean que los inversores van a salir disparando”.

Mala praxis

Mujica sostuvo en su audición: "No vamos a ser sordos [con los reclamos]", pero "tampoco vamos a ser tan libérrimos que dejemos al país ante la perspectiva de un ajuste fiscal o cosas por el estilo". Aseguró que aún no hay decisiones tomadas sobre qué recursos se destinarán a las diferentes áreas. Por último, opinó que "es probable" que el gobierno deba "reconocer un error desde el punto de vista político", pero no en el plano técnico. El presidente recordó que al comienzo de su gestión "para las posibilidades del país se empleó un presupuesto de dimensiones que tensaban al máximo las posibilidades". "Se puede opinar que debíamos haber sido más políticos y menos técnicos, en el sentido de dar menos al principio y un poco más al final", evaluó Mujica, quien considera que los recursos destinados al comienzo del gobierno no son recordados por quienes hacen los reclamos.

Balbi coincidió con Mujica en que “es necesario cuidar la economía en su conjunto”, pero también pidió “cambiar la matriz productiva de una vez por todas y aplicar el programa del Frente Amplio”. Sostuvo que si bien “está brillante traer inversores extranjeros, también el Estado se tiene que embarrar las patas e invertir en la economía uruguaya”. “Apostar sólo a la inversión extranjera es suicida: vienen cuando les conviene y se van cuando les deja de convenir; las transnacionales no son sociedades de beneficencia”, expresó.