“Quiero expresar en nombre del gobierno y el mío propio el reconocimiento y el saludo al señor presidente electo de Brasil, Jair Bolsonaro”. Con estas palabras, el presidente Tabaré Vázquez saludó al ultraderechista elegido el domingo en Brasil.

Luego del Consejo de Ministros, Vázquez se refirió en conferencia de prensa a los dichos del futuro ministro de Hacienda brasileño, Paulo Guedes, quien dijo al diario argentino Clarín que el Mercosur no será una prioridad para Brasil. El presidente comentó que su experiencia le ha enseñado a esperar que “los acontecimientos hablen por sí mismos”, sin guiarse por “declaraciones que se hacen a veces fuera de contexto y que pueden llevar a que se tomen medidas a veces distintas a las que se han propuesto en una campaña electoral”.

Cuando le preguntaron por qué “demoró tanto” en saludar a Bolsonaro, Vázquez replicó: “¿Tanto? Fue ayer el triunfo. Se supo en horas de la noche”, y agregó que habría sido muy “fácil” escribir un tuit, pero que correspondía “actuar con seriedad y responsabilidad”. También informó que se había comunicado por teléfono con él y no descartó la posibilidad de asistir a su asunción como presidente el 1º de enero.

Dentro del oficialismo, varios dirigentes analizaron el triunfo de Bolsonaro y lo que implica políticamente para la región. La senadora Constanza Moreira, de Casa Grande, dijo a la diaria que la votación muestra una “fractura de clase en Brasil”, con unas “clases medias y medias altas claramente a favor de Bolsonaro y francamente hostiles a los más pobres, que habían logrado ‘ciudadanía social’ con el gobierno del Partido de los Trabajadores [PT]”. También opinó que “el pacto estable de lo que concebimos como democracia y estado de derecho está en crisis”, y que la elección del líder ultraderechista repercute en el sistema de partidos brasileño, cuya fragmentación actual lo hace prácticamente “ingobernable”. Eso, señaló, presiona “para que haya más autoritarismo del Ejecutivo”.

Para el diputado José Carlos Mahía, de Asamblea Uruguay, la elección de Bolsonaro se entiende porque el sistema político de Brasil es “esencialmente más conservador que el uruguayo y también más inestable”. Evaluó que los altos índices de corrupción en los últimos años afectaron al PT, pero también al sistema político en su conjunto, y que el deterioro cualitativo en la política “favorece a los proyectos conservadores y de derecha”. Por su parte, Gerardo Núñez, diputado del Partido Comunista, observa con “mucha preocupación” el resultado electoral, porque considera que Bolsonaro llega al gobierno con “un planteo de antipolítica y antidemocrático” y un discurso de “odio y exterminio y persecución a determinados colectivos” que son “alarmantes”.

Para Daniel Caggiani, del Movimiento de Participación Popular, la situación económica brasileña ya se encuentra comprometida, y si los anuncios de Bolsonaro se cumplen, el panorama en materia de integración regional parece bastante “sombrío”. En su opinión, el Mercosur sin Brasil “tiene fecha de defunción”. De todas maneras, recalcó que más allá de los “anhelos que puedan tener algunos neoliberales”, la “complementariedad de Brasil con América Latina es muy importante” y la región es “vital” para el país vecino, no sólo desde el punto de vista económico sino también en el plano geopolítico.

Del otro lado

Desde la oposición también se expresaron posturas sobre la elección de Bolsonaro. Tras una reunión del Partido Nacional (PN), el candidato Jorge Larrañaga, líder de Alianza Nacional, dijo ayer a la prensa que el pueblo brasileño tomó una decisión democrática y que hay que respetarla. Para él, el gobierno debe “recomponer” los lazos con el país vecino y “terminar con los prejuicios ideológicos”.

El diputado Pablo Abdala, integrante del sector de Larrañaga, dijo a la diaria que Bolsonaro fue elegido presidente de los brasileños en “buena ley”. Si bien considera que el candidato ultraderechista tiene “oscilaciones preocupantes sobre temas políticos e ideológicos”, considera que no hay que “inmiscuirse en discusiones” de otro país. De todos modos, Abdala espera que “el gobernante Bolsonaro desmienta al dirigente Bolsonaro, y que los dichos no se concreten en actos de gobierno”.

El diputado blanco Martín Lema, integrante del sector Todos, que lidera Luis Lacalle Pou, opinó sobre la elección de Bolsonaro que él no se va a preocupar por algo que “no le preocupa al pueblo brasileño. “Si el pueblo lo eligió, no considero que haya que interferir. Tenemos que buscar todas las oportunidades entre los distintos países y dejar de lado cualquier tipo de preferencias ideológicas”, comentó.

La senadora y precandidata nacionalista Verónica Alonso (Esperanza Nacional) ahondó ayer en su audición semanal acerca de las primeras opiniones que expresó el domingo en Twitter. Para ella, el pueblo brasileño le dijo “basta a los acomodos, a los privilegios y a la clase política”, que no “supo ni quiso” darle soluciones a una inmensa mayoría. También opinó que no se trata de poner a Bolsonaro “como cuco” ni como “salvador”, y que su elección es el resultado de un pueblo que dijo “basta a tanto abuso de poder”. Sostuvo que la “cachetada más grande” contra los políticos “corruptos e ineptos” la dio el domingo el pueblo brasileño, y que está “cada vez más convencida” de que “en poco tiempo esa misma cachetada la vamos a dar en nuestro país”.

En el Partido Colorado, el precandidato Ernesto Talvi, del sector Ciudadanos, dijo a la diaria que los brasileños eligieron “democráticamente a su presidente” y que le desea lo “mejor a ese país hermano”, del que nos “nutrimos tanto comercial como culturalmente”. Sin embargo, puntualizó que en lo político-institucional le “preocupa” el discurso de campaña de Bolsonaro, y manifestó que el “tiempo dirá si se traduce en acciones concretas”.

Sobre los dichos vinculados con el Mercosur, Talvi señaló que el “hecho de que Brasil diga que el Mercosur no es prioridad puede a primera vista ser preocupante, pero también puede representar una oportunidad”. Afirmó que “es imposible negar la disfuncionalidad del Mercosur como bloque” y que “vivimos en un mundo en el que se firmaron 300 acuerdos bilaterales en los últimos diez años y las uniones aduaneras cayeron en desuso”. “En este contexto, nosotros creemos que hay que negociar para cambiar la naturaleza del Mercosur, de una unión aduanera imperfecta a una zona de libre comercio”, sostuvo.

El también colorado Julio María Sanguinetti, líder de Batllistas, dijo a Televisión Nacional del Uruguay que en Brasil sucedió lo esperado: “un muy fuerte rechazo a la inseguridad y la corrupción”. Aunque opina que muchas declaraciones del “hoy presidente” son preocupantes y, en alguna medida, contradictorias, entiende que la actual “institucionalidad de Brasil es más fuerte que la histórica”. De paso, cuestionó a los ministros uruguayos que públicamente criticaron a Bolsonaro, porque entiende que “la diplomacia” no se trata de “simpatías políticas”.

El empresario Edgardo Novick, líder del Partido de la Gente (PdlG), se trasladó hasta el departamento de Rivera para festejar el triunfo de Bolsonaro. Según dijo a Teledoce, si bien está “lejos” de lo que dice Bolsonaro “de los homosexuales, de las mujeres y de los negros”, considera que él y el dirigente brasileño son “parecidos” en lo referido a la voluntad de “terminar con la inseguridad y la corrupción”.

Para el diputado Núñez, Novick se quiere subir “a un caballo ajeno”: “intenta apropiarse de la victoria de Bolsonaro en Brasil y él está muy lejos de ese proceso de acumulación”. Su par Mahía comentó, a su vez, que la actitud del líder del PdlG ante el triunfo de Bolsonaro lo muestra “tal cual es: un hombre de escasa firmeza ideológica y de convicciones conservadoras o retrógradas”. Según Mahía, Novick se sube a “cualquier carro que va contra el Frente”, en el afán por disputar votos dentro del campo de la derecha.